Respuesta de las características clínicas y la microbiota fecal a probióticos o antidepresivos en pacientes con síndrome del intestino irritable con predominio de diarrea y comorbilidad depresiva: un estudio piloto
El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno gastrointestinal funcional prevalente caracterizado por dolor abdominal y alteraciones en los hábitos intestinales. A pesar de su alta prevalencia, los mecanismos fisiopatológicos subyacentes al SII siguen siendo poco comprendidos. Entre las hipótesis propuestas se incluyen la hipersensibilidad visceral, la dismotilidad gastrointestinal, la inflamación de bajo grado de la mucosa intestinal y la disfunción en la interacción eje cerebro-intestino. Este último es particularmente relevante, ya que una proporción significativa de pacientes con SII presenta comorbilidades psicológicas como depresión o ansiedad. Además, los problemas mentales aumentan el riesgo de desarrollar SII y exacerban su gravedad. Estudios recientes sugieren que los cambios en la microbiota intestinal podrían contribuir tanto al SII como a la depresión, observándose alteraciones en los perfiles microbianos en pacientes con SII con predominio de diarrea (SII-D) y depresión.
Las terapias dirigidas a modular la microbiota intestinal han mostrado potencial para aliviar los síntomas del SII. Los probióticos, microorganismos vivos con beneficios para la salud, son agentes comúnmente utilizados. Estos pueden modificar la composición de la microbiota intestinal y mejorar los síntomas, posiblemente mediante cambios en los niveles de ácidos grasos de cadena corta (SCFAs), metabolitos bacterianos que regulan la función inmune. Los antidepresivos, frecuentemente prescritos en pacientes con SII y comorbilidades psicológicas, también han demostrado eficacia. Sin embargo, se desconoce si estos tratamientos alivian las comorbilidades psicológicas o cómo afectan la microbiota intestinal.
Este estudio piloto exploró los efectos del probiótico Bifco (contiene Bifidobacterium longum, Lactobacillus acidophilus y Enterococcus faecalis) y el antidepresivo duloxetina sobre la microbiota fecal, los SCFAs, las citocinas inflamatorias y los resultados clínicos en pacientes con SII-D y depresión. El estudio, aprobado por el Comité de Ética del Hospital Universitario Peking Third, incluyó a 15 pacientes aleatorizados (9 en el grupo Bifco, 6 en duloxetina) durante 8 semanas. Se evaluaron la gravedad de los síntomas mediante el IBS-Severity Scoring System (IBS-SSS) y la depresión mediante la Escala de Depresión de Zung (SDS). Se analizaron muestras fecales (secuenciación 16S rRNA) y plasmáticas (citocinas mediante Luminex).
Ambos tratamientos redujeron significativamente las puntuaciones totales del IBS-SSS y SDS. En el grupo Bifco, se observaron cambios en la abundancia relativa de Dialister, Clostridium XVIII y Bifidobacterium, junto con disminución de IL-1β y MCP-1. La duloxetina incrementó Fecalibacterium y Lachnospiraceae incertae sedis, con reducción de MCP-1. Los niveles de formato fecal mostraron tendencia al aumento con Bifco. Los análisis de correlación destacaron asociaciones entre bacterias, SCFAs, citocinas y síntomas clínicos, reforzando la interacción microbiota-eje cerebro-intestino.
Los resultados sugieren que tanto probióticos como duloxetina alivian síntomas abdominales y depresivos en SII-D, posiblemente mediante modulación de la microbiota y regulación de la inflamación periférica. Este estudio ofrece evidencia preliminar sobre el papel del eje microbiota-intestino-cerebro en la fisiopatología del SII-D con depresión, aunque se requieren estudios más amplios para confirmar estos hallazgos.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000071