Comparación de los efectos de diferentes estándares de crecimiento en lactantes de Shanghái

Comparación de los efectos de diferentes estándares de crecimiento en lactantes de zonas urbanas de Shanghái: un ensayo controlado aleatorizado por clusters

El crecimiento infantil es un proceso continuo que requiere evaluación y monitoreo periódicos para garantizar un desarrollo saludable. Los estándares de crecimiento, que proveen valores de referencia para peso, talla y otras mediciones físicas, son herramientas esenciales para diagnosticar patrones anormales de crecimiento de manera temprana. En 2006, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció estándares globales basados en un estudio multicéntrico que incluyó niños saludables de seis países. Estos estándares han sido adoptados en 125 países, mientras que otros 25, incluida China, evalúan su implementación. Sin embargo, en Shanghái, los estándares locales difieren significativamente de los de la OMS, lo que podría influir en prácticas de alimentación y aumentar el riesgo de obesidad infantil. Este estudio comparó los efectos de los estándares de Shanghái y los de la OMS-2006 sobre el crecimiento y la obesidad en lactantes de zonas urbanas de Shanghái.

Se realizó un ensayo controlado aleatorizado por clusters en dos áreas centrales de Shanghái, incluyendo 19 centros comunitarios de salud. El estudio se desarrolló entre noviembre de 2013 y diciembre de 2015, con asignación aleatoria a nivel comunitario. Los lactantes se dividieron en dos grupos: grupo-S (evaluado con estándares locales de 2005) y grupo-OMS (evaluado con estándares OMS-2006). Se midieron peso y longitud a los 1, 2, 4, 6, 9 y 12 meses de edad. Basándose en estos datos, los profesionales sanitarios ofrecieron consultas clínicas a los cuidadores, incluyendo recomendaciones nutricionales personalizadas.

Participaron 15 019 lactantes: 6509 en el grupo-OMS y 8510 en el grupo-S. La distribución por sexo fue similar entre grupos (52,1% varones en grupo-OMS vs. 51,4% en grupo-S), con pesos al nacer comparables (3,38 kg vs. 3,37 kg). Sin embargo, se observaron diferencias significativas en lactancia materna exclusiva: a los 2 meses, 55,5% en grupo-OMS vs. 65,4% en grupo-S; a los 4 meses, 52,2% vs. 60,7%.

Las tasas de sobrepeso mostraron diferencias estadísticamente significativas. A los 9 meses, el 3,4% del grupo-OMS presentaba sobrepeso vs. 4,3% en grupo-S. A los 12 meses, estas cifras fueron 2,2% vs. 3,8%. El análisis de puntuaciones z mediante modelos de regresión mixta reveló mayores incrementos en peso para la edad (WAZ) y peso para la longitud (WLZ) en grupo-S, junto con menores valores en longitud para la edad (LAZ), sugiriendo mayor ganancia ponderal pero menor crecimiento longitudinal en este grupo.

Los resultados indican que los estándares locales se asocian con mayor riesgo de sobrepeso. En Shanghái, la percepción de bajo peso según referencias locales podría inducir sobrealimentación, práctica influenciada por factores culturales como la política del hijo único y experiencias históricas de escasez alimentaria. Los estándares de la OMS, basados en una cohorte internacional de lactantes amamantados en condiciones óptimas, priorizan la velocidad de crecimiento. Su implementación permitiría identificar mejor riesgos de obesidad sin aumentar desnutrición (bajo peso: 0,9% vs. 1,1%; retraso en talla: 1,5% vs. 2,0% a los 12 meses).

Aunque los lactantes de Shanghái muestran mayores parámetros antropométricos que la mediana OMS, posiblemente por factores genéticos y ambientales, el estudio concluye que los estándares globales son preferibles para reducir obesidad infantil. Se implementaron controles de calidad rigurosos, incluyendo capacitación estandarizada, calibración de equipos y auditorías de datos. El protocolo fue aprobado por el Comité Ético del Hospital Xinhua afiliado a la Facultad de Medicina de la Universidad Jiao Tong de Shanghái, con consentimiento informado de todos los participantes.

En conclusión, la adopción de estándares OMS-2006 en Shanghái urbano podría mitigar el riesgo de sobrepeso infantil sin comprometer el crecimiento. Mientras los estándares locales reflejan patrones poblacionales específicos, sus valores de referencia elevados podrían perpetuar prácticas nutricionales inadecuadas. Este estudio subraya la importancia de seleccionar referencias antropométricas que equilibren adecuadamente la prevención de malnutrición y enfermedades metabólicas.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000000004

Deja una respuesta 0

Your email address will not be published. Required fields are marked *