Características Clínicas de la Neumonía por Chlamydia psittaci

Características Clínicas de la Neumonía por Chlamydia psittaci

La neumonía por Chlamydia psittaci, también conocida como psitacosis, es una infección zoonótica causada por la bacteria intracelular Gram-negativa Chlamydia psittaci. Esta condición surge típicamente de la ingestión de materia fecal contaminada o secreciones nasales de aves infectadas. La gravedad de la psitacosis humana varía desde síntomas leves similares a los de la gripe hasta neumonía grave potencialmente mortal. Debido a su exclusión de los paneles diagnósticos microbiológicos tradicionales, la psitacosis frecuentemente se subestima, se diagnostica erróneamente o no se identifica adecuadamente. Este estudio analizó retrospectivamente los datos clínicos de cinco casos consecutivos de neumonía por C. psittaci admitidos en el Cuarto Hospital Afiliado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zhejiang entre diciembre de 2019 y mayo de 2020. El análisis incluyó datos demográficos, síntomas, signos, pruebas de laboratorio, gravedad de la enfermedad, hallazgos dinámicos en tomografía computarizada (TC), resultados de traqueoscopia, respuesta al tratamiento y pronóstico.

Se incluyeron pacientes que cumplían tres criterios: primero, diagnóstico de neumonía adquirida en la comunidad; segundo, identificación de fragmentos específicos de ADN de C. psittaci mediante secuenciación metagenómica de próxima generación (mNGS) en líquido de lavado broncoalveolar (BALF); y tercero, resultados negativos en todas las pruebas etiológicas rutinarias (cultivos y tinciones de sangre, esputo y BALF), sin otros patógenos detectados. En los cinco casos, se confirmó la presencia de fragmentos de ADN de C. psittaci. Los resultados de mNGS mostraron números de copias variables del ácido nucleico de C. psittaci en el BALF, siendo esta la infección dominante. Un caso grave también presentó virus del herpes simple tipo 1, aunque con inmunoglobulina M negativa, sugiriendo colonización o contaminación. Dos pacientes (40%) fueron positivos para Chlamydia abortus con bajas copias, mientras que otros mostraron bajas copias de Candida parapsilosis, Candida albicans, Staphylococcus epidermidis, Haemophilus influenzae, Burkholderia cepacia o Acinetobacter baumannii.

La cohorte incluyó dos mujeres (40%) y tres hombres (60%), con mediana de edad de 65 años (rango: 57–71). Dos pacientes (40%) tenían hipertensión, uno presentaba múltiples comorbilidades (hiperlipidemia, hipertensión y marcapasos), y tres (60%) estaban sanos. Tres pacientes (60%) tuvieron contacto directo con aves domésticas antes del inicio de síntomas: uno con heces de paloma, otro con pollos recién criados, otro con palomas y uno con posible exposición ambiental indirecta por trabajar cerca de un mercado de aves.

La mediana de tiempo desde el inicio de síntomas hasta la hospitalización fue de cinco días (rango: 3–7). Todos presentaron fiebre alta. Tos y disnea se registraron en tres pacientes cada uno, fatiga en dos (40%), y uno tuvo náuseas y vómitos. Dos casos graves mostraron cambios mentales (apatía). Se auscultaron crepitantes húmedos en tres pacientes (60%). Ninguno refirió cefalea o mialgias, a diferencia de reportes previos.

El análisis de gases arteriales reveló fallo respiratorio tipo I en tres pacientes (60%). Todos presentaron neutrofilia, dos leucocitosis, y elevación de proteína C reactiva (PCR) en todos y procalcitonina (PCT) en cuatro. Los niveles de PCR y PCT fueron mayores en casos graves. La lactato deshidrogenasa (LDH) y la creatina cinasa isoenzima estaban elevadas en todos. Hiponatremia se observó en todos, hipokalemia e hipocalcemia en cuatro.

La TC de tórax mostró consolidación con broncograma aéreo en los cinco pacientes (100%), con lesiones escamosas u ovaladas originadas en la pleura o cisuras interlobares. En cuatro casos, las lesiones se originaron en el lóbulo inferior izquierdo. Dos casos graves presentaron afectación multilobar, mientras que tres no graves tuvieron compromiso unilobar. Dos pacientes presentaron derrame pleural mínimo. La traqueoscopia no reveló secreciones adicionales.

Todos recibieron moxifloxacino intravenoso (0,4 g/día) combinado con β-lactámicos. Los tres casos no graves mejoraron en 72 horas. Los dos graves desarrollaron fallo respiratorio agudo a las 76 y 88 horas, requiriendo intubación en UCI. Allí, se trataron con tigeciclina (50 mg/12 h, dosis inicial de 100 mg) y se recuperaron. Esto sugiere que los casos no graves responden mejor al moxifloxacino.

Las limitaciones incluyen el tamaño muestral reducido y el diseño retrospectivo. Futuros estudios deberán validar estos hallazgos con cohortes prospectivas más grandes.

En conclusión, la neumonía por C. psittaci requiere mayor conciencia clínica. La exposición aviar, fiebre alta, biomarcadores inflamatorios elevados, LDH elevada y consolidación con broncograma aéreo sin secreciones pueden guiar el diagnóstico temprano. La mNGS del BALF es crucial. El reconocimiento precoz y el tratamiento adecuado son esenciales, especialmente en casos graves.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001313

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