Asociación del IMC Pregestacional y GPG con Etapas del Parto y Riesgo de CS

Asociación del Índice de Masa Corporal Pregestacional y la Ganancia de Peso Gestacional con las Etapas del Trabajo de Parto

En los últimos años, la tendencia de matrimonio y maternidad tardía ha incrementado la edad de las primigrávidas. Paralelamente, cambios en los hábitos dietéticos han contribuido a un mayor índice de masa corporal (IMC) durante el embarazo y pesos neonatales más elevados. Este estudio buscó explorar la asociación entre el IMC pregestacional y la ganancia de peso gestacional (GPG) con la duración de las etapas del trabajo de parto y el riesgo de cesárea (CS).

Se realizó un análisis retrospectivo de 6786 mujeres embarazadas con partos a término, presentación cefálica y embarazos únicos en el Hospital de Ginecología y Obstetricia de Beijing entre el 1 de septiembre de 2014 y el 31 de agosto de 2015. Los criterios de exclusión fueron edad <18 años, multiparidad y complicaciones como enfermedades cardíacas, cerebrales, pulmonares, hepáticas, renales, hipertensión crónica, diabetes gestacional, preeclampsia, cicatrices uterinas, placenta previa, malformaciones fetales graves o mortinatos. Entre las participantes, 6361 tuvieron partos vaginales (93.32%) y 425 CS (6.68%).

Se evaluaron variables como edad materna, talla, nivel educativo, peso pregestacional, peso gestacional, peso al nacer, historial de gravidez, edad gestacional, complicaciones, modo de parto, duración del trabajo de parto y datos neonatales. El IMC pregestacional se clasificó según estándares de la OMS: bajo peso (IMC <18.5 kg/m²), normal (18.5–24.9 kg/m²), sobrepeso (25.0–29.9 kg/m²) y obesidad (≥30.0 kg/m²). La GPG se categorizó en seis grupos: <10.0 kg, 10.0–14.9 kg, 15.0–19.9 kg, 20.0–24.9 kg, 25.0–29.9 kg y ≥30.0 kg.

Los datos se analizaron con SPSS v20. Las variables continuas con distribución normal se expresaron como media ± desviación estándar (DE) y se compararon con ANOVA y pruebas t pos hoc. Las variables no normales se presentaron como mediana y rango intercuartílico, analizadas con pruebas de rangos. Los datos categóricos se compararon con chi-cuadrado de Pearson o prueba exacta de Fisher. Mediante regresión logística binaria se calcularon odds ratios (OR), OR ajustados e intervalos de confianza del 95% (IC 95%) para el riesgo de CS, ajustando por edad materna, educación, IMC pregestacional y GPG.

La duración del trabajo de parto aumentó gradualmente con el IMC pregestacional, con diferencias significativas en la primera etapa y en la duración total (P=0.02). Las mujeres con IMC pregestacional ≥30 kg/m² tuvieron la primera etapa más prolongada (mediana: 630 minutos). No hubo diferencias significativas en la segunda etapa (P=0.179). En mujeres con IMC <18.5 kg/m², la GPG no afectó la duración del trabajo de parto. En aquellas con IMC 18.5–24.9 kg/m², la duración aumentó significativamente en todas las etapas con mayor GPG (P<0.001, 0.015 y <0.001). En mujeres con IMC ≥25.0 kg/m², la GPG no influyó en la duración.

El análisis multivariante mostró que un mayor IMC pregestacional y GPG elevada incrementaron el riesgo de CS. Por ejemplo, las mujeres con IMC ≥30 kg/m² presentaron un riesgo de CS 2.60 veces mayor que aquellas con IMC normal (IC 95%: 1.26–5.39; P=0.010). Una GPG de 25.0–29.9 kg se asoció con un riesgo 3.69 veces mayor (IC 95%: 2.07–6.57; P<0.001).

Los hallazgos sugieren que el IMC pregestacional y la GPG impactan significativamente la duración del trabajo de parto y el riesgo de CS. La obesidad y el aumento excesivo de peso reducen la contractilidad muscular abdominal, prolongan el parto y aumentan la resistencia en el canal del parto. Esto resalta la importancia de controlar el IMC pregestacional y la GPG para optimizar resultados obstétricos y reducir las tasas de CS.

Estudios previos, como el de Ellekjaer et al., indican que la obesidad afecta las contracciones uterinas. En este estudio, mujeres con IMC normal tuvieron una fase activa de 5.83 horas, frente a 6.08 horas en sobrepeso y 5.90 horas en obesas, sin diferencias significativas en esta fase, pero con tasas de CS más altas en obesas.

En conclusión, el IMC pregestacional y la GPG son determinantes críticos en la duración del trabajo de parto y el riesgo de CS. Promover estilos de vida saludables y dietas equilibradas es esencial para mejorar los resultados gestacionales.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000000093

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