Asociación de la Zinc-α2-Glicoproteína Sérica con la Enfermedad del Hígado Graso No Alcohólico
La enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) se ha consolidado como la afección hepática crónica más prevalente a nivel global. Está estrechamente vinculada con la obesidad visceral y se considera frecuentemente la manifestación hepática del síndrome metabólico, donde la resistencia a la insulina desempeña un papel fundamental en su desarrollo. A pesar de la relación establecida entre la EHGNA y el síndrome metabólico, la patogénesis precisa de la EHGNA sigue siendo poco clara. Investigaciones recientes, incluyendo estudios de nuestro grupo y otros, han destacado el posible rol de la zinc-α2-glicoproteína (ZAG), también conocida como glicoproteína 1 de unión a zinc, en el contexto de la obesidad y trastornos metabólicos asociados. La ZAG, una adipocina novedosa, ha sido propuesta como un regulador clave del metabolismo lipídico y la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, la relevancia clínica de la ZAG en la EHGNA no ha sido explorada exhaustivamente. Para abordar esta brecha, realizamos un estudio de casos y controles para medir los niveles séricos de ZAG e investigar su asociación con parámetros metabólicos en pacientes con EHGNA.
El estudio incluyó a 308 individuos chinos: 168 pacientes diagnosticados con EHGNA (25–64 años; 89 hombres y 79 mujeres) y 140 controles sanos (22–66 años; 79 hombres y 61 mujeres). Los participantes fueron reclutados tras exámenes físicos de rutina. Todos completaron un cuestionario estandarizado que recopiló datos demográficos, antecedentes médicos, uso reciente de medicamentos y factores de estilo de vida como tabaquismo y consumo de alcohol. La EHGNA fue diagnosticada mediante ecografía, y la gravedad se clasificó en tres grados según el grado de esteatosis hepática. Los controles se definieron como individuos sin síndrome metabólico ni esteatosis hepática.
Se realizaron mediciones antropométricas (altura, peso, circunferencia de cintura y presión arterial) siguiendo protocolos estandarizados. El porcentaje de grasa corporal (%Grasa) se evaluó mediante análisis de impedancia bioeléctrica. Además, se midieron los perfiles lipídicos, niveles de glucosa y concentraciones de insulina utilizando métodos establecidos. Las concentraciones séricas de ZAG se cuantificaron con kits comerciales de ELISA (Biovendor, Modrice, República Checa), siguiendo las instrucciones del fabricante. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación Humana del hospital y cumplió con la Declaración de Helsinki. Todos los participantes firmaron un consentimiento informado. El análisis estadístico se realizó con SPSS versión 17.0 (Chicago, IL, EE.UU.).
Nuestros hallazgos revelaron que los niveles séricos de ZAG fueron significativamente menores en pacientes con EHGNA comparados con controles (41,21 ± 8,21 mg/L vs. 51,32 ± 9,87 mg/L; P < 0,001). Además, se observó una tendencia decreciente en los niveles de ZAG conforme aumentaba la gravedad de la esteatosis hepática (P para tendencia lineal < 0,001). Esto coincide con estudios previos que reportaron reducción de la expresión de ZAG en hepatocitos tratados con ácido palmítico, tejido hepático de pacientes con EHGNA y ratones obesos. Dichos estudios sugirieron que la sobreexpresión de ZAG podría mitigar la EHGNA al reducir la esteatosis hepática, la resistencia a la insulina y la inflamación. Con base en estos resultados, proponemos que la ZAG podría actuar como un factor protector en la patogénesis de la EHGNA. No obstante, el diseño transversal del estudio limita establecer una relación causal. Se requieren estudios longitudinales para explorar esta asociación.
Es relevante mencionar que nuestros resultados difieren de los reportados por Yilmaz et al., quienes no hallaron diferencias significativas en las concentraciones de ZAG entre pacientes con EHGNA y controles. Esta discrepancia podría atribuirse a diferencias étnicas, niveles de adiposidad o gravedad de la EHGNA en las poblaciones estudiadas. Además, la adiposidad o trastornos metabólicos podrían inducir resistencia a las acciones de la ZAG, similar a la resistencia a insulina o leptina, lo que aumentaría su secreción.
Al analizar la relación entre los niveles de ZAG y parámetros antropométricos/bioquímicos, identificamos asociaciones negativas significativas con presión arterial, perfil lipídico (colesterol total y triglicéridos elevados, HDL reducido), parámetros glucémicos (glucosa en ayunas e insulina), resistencia a la insulina (HOMA-IR) y marcadores de obesidad (IMC, circunferencia de cintura y %Grasa; P < 0,05). En un modelo de regresión lineal múltiple, los triglicéridos, circunferencia de cintura y HOMA-IR se asociaron independientemente con los niveles de ZAG (P < 0,01). Esto sugiere que la reducción de ZAG contribuiría a la EHGNA mediante mecanismos vinculados a obesidad y resistencia a la insulina.
Además, en un modelo de regresión logística ajustado por edad, género, IMC, perfil lipídico y parámetros glucémicos, la ZAG mantuvo una asociación sólida con la EHGNA (OR = 0,824; IC 95% = 0,722–0,941; P = 0,009). Al categorizar a los participantes en cuartiles según los niveles de ZAG, se observó un incremento lineal en la prevalencia de EHGNA conforme disminuían dichos niveles (P = 0,004). El riesgo de EHGNA fue un 24,67% mayor en el cuartil inferior comparado con el superior.
En conclusión, este estudio demuestra que los niveles séricos de ZAG se correlacionan inversamente con la prevalencia de EHGNA y parámetros metabólicos asociados a obesidad. Estos hallazgos respaldan el papel potencial de la ZAG como factor protector en la EHGNA, mediado por mecanismos vinculados a la homeostasis metabólica. Futuras investigaciones deberán elucidar las vías subyacentes y confirmar la relación causal.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000873