Absceso prostático tuberculoso tras inmunoterapia intravesical con Bacilo de Calmette-Guérin
La inmunoterapia intravesical con Bacilo de Calmette-Guérin (BCG) es un tratamiento ampliamente aceptado para el cáncer de vejiga no músculo-invasivo (CVNMI) de alto riesgo. Aunque generalmente seguro, esta terapia puede provocar complicaciones infrecuentes, como infecciones tuberculosas en la próstata. Este reporte describe el caso de un hombre de 57 años que desarrolló un absceso prostático tuberculoso tras recibir BCG intravesical, subrayando la importancia del diagnóstico temprano y el manejo adecuado.
Caso clínico
Un hombre de 57 años, sin antecedentes de tuberculosis, fue diagnosticado con carcinoma urotelial de vejiga T1 de alto grado. Se sometió a una resección transuretral del tumor vesical y posteriormente recibió inmunoterapia intravesical con BCG. El régimen consistió en instilaciones semanales de 120 mg de BCG en 50 mL de solución salina durante seis semanas. El BCG utilizado fue de tipo terapéutico, fabricado por CDIBP (China).
Tras completar las seis semanas de terapia, el paciente comenzó a presentar malestar perineal. El examen rectal digital (ERD) reveló sensibilidad en el lóbulo izquierdo de la próstata, sugiriendo infección prostática. El análisis de orina mostró escasos hematíes, sin otras anomalías. El antígeno prostático específico (PSA) total fue de 2,61 ng/mL y el PSA libre de 0,23 ng/mL.
Una resonancia magnética (RM) evidenció una lesión hipointensa de 2,1 × 1,2 cm en secuencias T2, en la zona periférica de la próstata izquierda, con hiperintensidad en secuencias de difusión, compatible con absceso prostático. La biopsia prostática mostró prostatitis granulomatosa. La prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) confirmó la presencia de Mycobacterium tuberculosis en tejido prostático, sin evidencia de tuberculosis sistémica.
Se diagnosticó absceso prostático tuberculoso y se inició tratamiento antituberculoso durante nueve meses (isoniazida 300 mg/día, rifampicina 450 mg/día y etambutol 750 mg/día). Los síntomas mejoraron al mes de terapia. Una RM de control mostró resolución completa del absceso tras finalizar el tratamiento. La cistoscopia posterior no evidenció recurrencia tumoral ni inflamación prostática.
Discusión
La inmunoterapia intravesical con BCG es el tratamiento adyuvante de primera línea para CVNMI de alto riesgo. Aunque generalmente bien tolerada, puede causar complicaciones infecciosas locales, como prostatitis granulomatosa y, raramente, abscesos tuberculosos prostáticos. Este caso destaca la posibilidad de desarrollar un absceso tras el esquema estándar de seis semanas.
El mecanismo de infección podría involucrar diseminación hematógena o extensión directa desde la vejiga. El diagnóstico requiere un enfoque integral con examen clínico, imágenes y análisis histológico. En este caso, la RM y la biopsia fueron cruciales para diferenciar el absceso de otras patologías, como cáncer de próstata.
La tasa de prostatitis granulomatosa post-BCG es cercana al 0,9%, pero los abscesos tuberculosos son aún más raros. El riesgo podría relacionarse con el estado inmunológico del paciente, la dosis y duración de la terapia. Si no se trata, el absceso puede progresar a sepsis, lo que enfatiza la necesidad de diagnóstico temprano.
El manejo combina fármacos antituberculosos y, en algunos casos, drenaje quirúrgico. Aquí, el tratamiento conservador con medicamentos fue suficiente, sugiriendo que el drenaje no siempre es necesario, especialmente si se inicia terapia temprana.
Conclusión
Este caso ilustra la posibilidad de absceso prostático tuberculoso como complicación infrecuente de la inmunoterapia intravesical con BCG. El diagnóstico requiere un enfoque multidisciplinario, y el tratamiento conservador puede ser efectivo. Los clínicos deben considerar esta entidad en pacientes con síntomas prostáticos posteriores a BCG intravesical.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000414