Evaluación mediante tomografía computarizada del seguimiento de la equinococosis alveolar hepática bajo terapia con benzimidazoles
La equinococosis alveolar (EA), causada por el parásito Echinococcus multilocularis, es una de las zoonosis parasitarias más graves en las regiones templadas del hemisferio norte, especialmente en Europa Central y partes de Asia Central y del Norte. Sin tratamiento, la EA presenta una mortalidad muy elevada. El hígado es el órgano más afectado, con lesiones infiltrativas complejas. Cuando la resección quirúrgica no es factible, el tratamiento farmacológico prolongado con benzimidazoles, como albendazol o mebendazol, es estándar para inhibir la progresión. Este estudio evalúa los cambios morfológicos en lesiones hepáticas de EA bajo terapia con benzimidazoles mediante tomografía computarizada (TC), utilizando la clasificación EMUC-TC (E. multilocularis Ulm classification for CT).
La clasificación EMUC-TC estandariza la descripción de las lesiones hepáticas de EA, mejorando la precisión diagnóstica y permitiendo comparaciones integrales. Estudios previos indican que ni parámetros individuales ni la duración de la terapia predicen de manera confiable la actividad parasitaria. Por ello, este estudio analizó cambios morfológicos en TC en dos momentos diferentes en pacientes bajo tratamiento continuo.
Se analizaron retrospectivamente 72 pacientes con EA hepática de la base de datos alemana del Hospital Universitario de Ulm. Los pacientes recibían dosis estándar de albendazol (10–15 mg/kg/día) o mebendazol (40–50 mg/kg/día), clasificados como casos confirmados (n = 32) o probables (n = 40) según criterios de la OMS. La cohorte incluyó 38 mujeres (52,8%) y 34 hombres (47,2%), con edad media de 65,8 años e índice de masa corporal de 24,3 kg/m².
Se evaluaron imágenes TC de fase venosa de tomografías PET-TC con contraste, en el momento basal y en seguimiento (intervalo medio de 39,8 meses). Dos lectores independientes clasificaron la morfología de las lesiones según EMUC-TC, con una confiabilidad interevaluador de 0,8268. También se cuantificó el grado de calcificación (escala de cuatro etapas) y el número total de lesiones.
La clasificación EMUC-TC identificó al tipo I «difuso infiltrante» como el más frecuente (n = 33; 45,8%), seguido por tipo II «circunscrito tumor-like» (n = 15; 20,8%), tipo IIIa/b «quistoide primario» (n = 13; 18,0%), tipo IV «quistoide pequeño/metástasis-like» (n = 10; 14,0%) y tipo V «principalmente calcificado» (n = 1; 1,4%). Solo un paciente (1,4%) mostró cambio en el tipo morfológico primario (de IIIa a V). Los subtipos EMUC-TC variaron en un caso (pérdida de «porción quistoide» en tipo II), evidenciando alta estabilidad morfológica bajo terapia.
La calcificación, característica distintiva de EA, cambió su patrón en 12 casos (16,7%), evolucionando hacia patrones más dominantes (ej. de «calcificación plumosa» a «difusa»). El grado global de calcificación aumentó significativamente: en basal, «ninguna» (n = 5; 6,9%), «leve» (n = 29; 40,3%), «moderada» (n = 24; 33,3%) y «considerable» (n = 14; 19,4%); en seguimiento, «ninguna» (n = 2; 2,8%), «leve» (n = 14; 19,4%), «moderada» (n = 30; 41,7%) y «considerable» (n = 26; 36,1%).
El tamaño medio de la lesión más grande disminuyó significativamente (86,2 mm vs. 80,9 mm). Las reducciones fueron significativas en tipos I (80,6 mm vs. 75,3 mm), II (110,9 mm vs. 105,4 mm) y IIIa/b (113,4 mm vs. 104,2 mm). Los tipos IV no mostraron cambios, y el tipo V no fue evaluable por su rareza. El número total de lesiones se mantuvo estable, observándose una relación inversa entre el número de lesiones y su tamaño individual.
Las limitaciones incluyen el tamaño muestral reducido al estratificar por subtipos y la subjetividad en la evaluación de calcificación. Se requieren estudios multicéntricos para confirmar los hallazgos.
En conclusión, la terapia prolongada con benzimidazoles preserva la morfología primaria de las lesiones de EA, incrementa la calcificación y reduce el tamaño en tipos I, II y III, lo que podría mejorar la resecabilidad en casos inicialmente inoperables. Estos resultados subrayan la importancia del monitoreo continuo y la clasificación morfológica en el manejo de la EA hepática.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000874