Asociación específica por sexo entre el consumo de café y la ERC

Asociación específica por sexo entre el consumo de café y la incidencia de enfermedad renal crónica: un análisis poblacional de 359.906 participantes del UK Biobank

La enfermedad renal crónica (ERC) representa una importante carga global para la salud, afectando aproximadamente al 10% de la población mundial y clasificándose como la 12ª causa principal de muerte. Evidencia emergente sugiere que factores del estilo de vida, incluyendo el consumo de café, podrían influir en el riesgo de ERC. Sin embargo, estudios previos han reportado resultados inconsistentes, y el papel potencial de las diferencias sexuales, la predisposición genética y factores hormonales en modular esta relación sigue siendo poco explorado. Utilizando datos del UK Biobank, este estudio prospectivo de cohorte a gran escala buscó clarificar la asociación entre la ingesta de café y la incidencia de ERC, evaluando efectos específicos por sexo, influencias genéticas e interacciones hormonales.


Diseño del estudio y población

El análisis incluyó a 359.906 participantes del UK Biobank, una cohorte poblacional con datos fenotípicos y genotípicos extensos. Se excluyeron individuos con ERC preexistente, datos faltantes sobre consumo de café o mediciones incompletas de hormonas sexuales. El seguimiento se extendió hasta diciembre de 2012 para casos de ERC confirmados mediante laboratorio (definidos como tasa de filtración glomerular estimada [TFGe] <60 mL/min/1,73 m² o relación albúmina-creatinina en orina [uACR] ≥30 mg/g), o hasta febrero de 2018/diciembre de 2016 para diagnósticos incidentes mediante registros sanitarios. Una submuestra genética de 255.343 participantes caucásicos fue analizada para evaluar interacciones con puntajes de riesgo genético para ERC y metabolismo de la cafeína.


Consumo de café y riesgo de ERC

La ingesta de café se categorizó como nula, ≤1, 2–3, 4–5 o ≥6 tazas/día. Durante una mediana de seguimiento de 8,8 años, ocurrieron 7.254 casos incidentes de ERC. Tras ajustar por factores sociodemográficos, estilo de vida, comorbilidades y hormonas sexuales, se observó una relación inversa dosis-dependiente entre el consumo de café y el riesgo de ERC. Comparados con no consumidores, los hazard ratios (HRs) para ERC fueron:

  • ≤1 taza/día: HR = 0,94 (intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,88–1,00)
  • 2–3 tazas/día: HR = 0,89 (IC 95%: 0,83–0,95)
  • 4–5 tazas/día: HR = 0,86 (IC 95%: 0,79–0,94)
  • ≥6 tazas/día: HR = 0,85 (IC 95%: 0,75–0,95)

Este efecto protector persistió en análisis de sensibilidad excluyendo casos tempranos de ERC (dentro de 2–3 años del reclutamiento) y tras ajustar por factores genéticos. Notablemente, la asociación no varió según el tipo de café (instantáneo, molido o descafeinado).


Diferencias por sexo en la asociación café-ERC

Emergió una marcada disparidad sexual: el consumo de café redujo significativamente el riesgo de ERC en mujeres, pero no en hombres (P-interacción = 0,013). En mujeres, los HRs disminuyeron progresivamente con mayor ingesta:

  • ≤1 taza/día: HR = 0,88 (IC 95%: 0,80–0,97)
  • 2–3 tazas/día: HR = 0,81 (IC 95%: 0,73–0,89)
  • 4–5 tazas/día: HR = 0,73 (IC 95%: 0,64–0,84)
  • ≥6 tazas/día: HR = 0,72 (IC 95%: 0,60–0,86)

En contraste, los hombres no mostraron reducción significativa del riesgo en ningún nivel de consumo. Modelos bayesianos de promediado apoyaron este efecto específico por sexo, con probabilidades posteriores de 99,4% para mujeres versus 2,5% para hombres.


Papel de las hormonas sexuales y la SHBG

Análisis de subgrupos revelaron que la testosterona y la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG) modificaron la asociación café-ERC. En el tercil inferior de concentración de testosterona, los consumidores de café tuvieron un riesgo 12–30% menor de ERC, pero este beneficio disminuyó en niveles más altos de testosterona (P-interacción = 0,031). Similarmente, el efecto protector del café se amplificó en participantes con SHBG elevada (P-interacción = 0,057). Por ejemplo, en el tercil superior de SHBG, consumir ≥6 tazas/día redujo el riesgo de ERC en 15% (HR = 0,85; IC 95%: 0,64–1,13), mientras que no se observó asociación en el tercil inferior. Los niveles de estradiol en 44.921 mujeres no modificaron significativamente la relación.


Predisposición genética y metabolismo de la cafeína

El estudio construyó puntajes de riesgo poligénico (PRS) para ERC usando 237 polimorfismos de nucleótido único (SNPs) independientes, y puntajes alélicos para metabolismo de cafeína basados en SNPs en AHR, CYP1A2 y CYP2A6. Un mayor riesgo genético de ERC (PRS bajo) se asoció con un riesgo 79% mayor, pero no alteró la relación café-ERC. Sin embargo, la genética del metabolismo de la cafeína influyó en la asociación: metabolizadores lentos (puntajes alélicos bajos) mostraron efectos inversos más fuertes, aunque esta interacción no alcanzó significancia estadística (P-interacción = 0,14).


Implicaciones mecanísticas y de salud pública

Los hallazgos sugieren que compuestos bioactivos del café, como cafeína y ácidos clorogénicos, podrían mitigar el riesgo de ERC mediante mejoría de la sensibilidad a la insulina, efectos antiinflamatorios o modulación de la actividad hormonal sexual. El beneficio específico en mujeres podría surgir de interacciones entre componentes del café y vías hormonales, particularmente en estados de baja testosterona o SHBG elevada. Por ejemplo, la testosterona unida a SHBG tiene menor actividad biológica, potenciando posiblemente los efectos protectores del café en mujeres.

Las implicaciones en salud pública son relevantes, dada la amplia ingesta de café y la creciente carga de ERC. Aunque los hombres no mostraron beneficio en esta cohorte, recomendaciones específicas para mujeres, especialmente aquellas con perfiles hormonales favorables, podrían ofrecer una estrategia preventiva simple.


Fortalezas y limitaciones

Las fortalezas incluyen el tamaño muestral, diseño prospectivo e integración de datos genéticos, hormonales y de estilo de vida. Las limitaciones abarcan posibles factores de confusión residuales, autorreporte del consumo de café y predominancia de participantes caucásicos, limitando la generalización. Además, mediciones únicas de hormonas sexuales y SHBG podrían no capturar variabilidad a largo plazo.


Conclusión

Este estudio provee evidencia sólida de que el consumo de café se asocia inversamente con el riesgo de ERC de manera dosis-dependiente, con beneficios pronunciados en mujeres. Los niveles de testosterona y SHBG modulan esta asociación, resaltando la interacción entre dieta, hormonas sexuales y salud renal. Aunque la predisposición genética a ERC no alteró la relación, la genética del metabolismo de cafeína podría tener un papel matizado. Estos hallazgos subrayan la importancia de considerar factores específicos por sexo en recomendaciones dietéticas para prevenir ERC.

DOI: 10.1097/CM9.0000000000002234

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