Vitrectomía Temprana Combinada con Fotocoagulación Panretinal, Terapia Anti-Factor de Crecimiento Endotelial Vascular y Ciclofotocoagulación Gradual para el Tratamiento del Glaucoma Neovascular
El glaucoma neovascular (GNV) es una forma grave y refractaria de glaucoma caracterizada por el desarrollo de neovasos en el iris o en el ángulo camerular, lo que conduce a un aumento marcado de la presión intraocular (PIO) y pérdida visual significativa. Su manejo es complejo debido a la fisiopatología multifactorial y la dificultad para controlar la PIO. Este estudio propone un protocolo integral que combina vitrectomía temprana, fotocoagulación panretinal (FPR), terapia anti-factor de crecimiento endotelial vascular (anti-VEGF) y ciclofotocoagulación gradual para mejorar los resultados en pacientes con GNV.
Se realizó una serie de casos intervencional prospectiva en el China-Japan Friendship Hospital de Beijing (China), incluyendo 46 pacientes (52 ojos) diagnosticados entre enero de 2013 y diciembre de 2017, con seguimiento mínimo de seis meses. Los criterios de inclusión fueron: 1) PIO ≥ 21 mmHg, 2) neovascularización en iris o ángulo, y 3) GNV secundario a isquemia retiniana. Se excluyeron pacientes con enfermedades sistémicas graves o cirugías previas antiglaucomatosas.
El protocolo buscó: control inmediato de PIO, aplicación temprana de FPR, uso de anti-VEGF como coadyuvante y manejo residual con ciclofotocoagulación. En casos con PIO > 40 mmHg, se realizó paracentesis. Para edema corneal severo, hifema o hemorragia vítrea, se efectuó vitrectomía 25G, complementada con FPR intraoperatoria mediante sistema de amplio campo. La inyección intravítrea de bevacizumab se administró en dos escenarios: 1) al finalizar la vitrectomía si la FPR era incompleta por hemorragia, o 2) ante recurrencia de neovasos post-FPR.
La ciclofotocoagulación transescleral (CPT) se aplicó gradualmente si la PIO persistía >30 mmHg a pesar de medicación, reservando el cuadrante superotemporal para evitar hipotonía. Las CPT repetidas se espaciaron al menos un mes.
Los resultados mostraron reducción significativa de la PIO: de 39,67 ± 10,47 mmHg basal a 15,41 ± 3,74 mmHg al final del seguimiento (p<0,001). En 48 ojos (92%), la PIO se controló <21 mmHg, y 45 ojos (87%) lograron control sin medicación. La agudeza visual mejoró en 32 ojos (62%), con 19 ojos (37%) alcanzando AVMC ≥0,1. Tres ojos (6%) con retinopatía diabética proliferativa (RDP) presentaron deterioro visual.
El análisis de regresión logística identificó como factores pronósticos positivos: mejor AV inicial, mayor número de inyecciones anti-VEGF y ausencia de CPT. Las complicaciones post-CPT incluyeron dolor transitorio (19 ojos), elevación temprana de PIO (9 ojos) e hifema (7 ojos), este último resuelto en una semana. Tres casos desarrollaron hipotonía temporal post-CPT.
Este protocolo multimodal demostró eficacia en controlar la PIO y preservar la visión en GNV. No obstante, el riesgo de recurrencia por isquemia retiniana persistente requiere seguimiento estricto. La combinación de vitrectomía precoz, FPR completa, anti-VEGF y CPT gradual representa una estrategia prometedora para abordar esta entidad compleja.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000482