Tratamiento exitoso de mucormicosis cutánea diseminada

Tratamiento exitoso de mucormicosis cutánea diseminada a partir de mucormicosis pulmonar con anfotericina B liposomal y posaconazol

La mucormicosis es una infección oportunista poco frecuente pero grave causada por hongos de la clase Zygomycetes y el orden Mucorales. Afecta principalmente a individuos inmunocomprometidos, como aquellos con neoplasias hematológicas, diabetes mellitus o trasplantes de órganos. La infección puede manifestarse de diversas formas, incluyendo mucormicosis pulmonar, cutánea, rinocerebral y diseminada. La forma diseminada, que ocurre en aproximadamente el 23% de los casos, presenta una mortalidad cercana al 100%. Este artículo describe el caso de un hombre de 52 años con leucemia linfoblástica aguda que desarrolló mucormicosis diseminada, inicialmente como infección pulmonar con posterior diseminación cutánea. El éxito terapéutico con anfotericina B liposomal y posaconazol resalta la importancia del diagnóstico temprano y terapia antifúngica agresiva.

Caso clínico
Un hombre de 52 años con leucemia linfoblástica aguda en tratamiento desde hacía dos años, presentó tos y expectoración dos meses antes del ingreso actual. A pesar de cultivos sanguíneos y de tejido pulmonar negativos, la positividad de la prueba de 1,3-b-D-glucano sérico y hallazgos en tomografía computarizada (TC) de tórax (nuevas imágenes de exudación en pulmón derecho) sugirieron infección fúngica pulmonar. Diez días antes del ingreso, desarrolló fiebre y una pequeña placa eritematosa dolorosa en muslo derecho que progresó rápidamente a úlcera.

El examen físico mostró una úlcera de 2 × 4 cm con eritema perilesional y tejido necrótico sin secreción purulenta. El estudio histopatológico reveló hiperplasia epidérmica e infiltración dérmica perivascular de linfocitos, neutrófilos y células plasmáticas. Se observó trombosis vascular en dermis, con hifas anchas no tabicadas y ramificación en ángulo recto en tinciones de hematoxilina-eosina y ácido periódico de Schiff (PAS). Aunque la microscopía directa y la PCR para Mucorales en tejido fijado fueron negativas, el diagnóstico de mucormicosis diseminada se confirmó por correlación clínico-patológica.

Tratamiento y evolución
Se inició anfotericina B liposomal intravenosa (50 mg/día) y posaconazol (800 mg/día). Tras cuatro semanas, la TC de control mostró mejoría significativa de las lesiones pulmonares, con cicatrización completa de la úlcera cutánea. No se realizó desbridamiento quirúrgico por la localización anatómica y respuesta clínica favorable.

Discusión
La mucormicosis cutánea generalmente se origina por inoculación directa, con diseminación hematógena en solo el 3% de los casos. La ausencia de traumatismo local y la cronología de las lesiones apoyaron en este paciente una diseminación secundaria desde foco pulmonar. El diagnóstico temprano sigue siendo un desafío: métodos moleculares y cultivos pueden arrojar falsos negativos, como ocurrió aquí, requiriendo alta sospecha clínica en pacientes inmunocomprometidos.

El manejo combina cirugía y antifúngicos. La anfotericina B liposomal sigue siendo terapia de primera línea por su perfil de seguridad mejorado, mientras los azoles (posaconazol/isavuconazol) se reservan para casos diseminados o como terapia de consolidación. La respuesta favorable en este caso subraya la eficacia de este esquema combinado.

Conclusión
Este caso ilustra la importancia de reconocer manifestaciones cutáneas como marcadores potenciales de diseminación sistémica en pacientes inmunodeprimidos. El inicio precoz de terapia antifúngica dual, incluso ante pruebas microbiológicas negativas, puede mejorar significativamente el pronóstico de una enfermedad con mortalidad históricamente elevada. Se enfatiza la necesidad de abordaje multidisciplinario y vigilancia clínica continua en estas poblaciones de riesgo.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000000891

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