Tratamiento de fracturas en martillo con una miniplaca transversal de dos orificios
Las fracturas en martillo son lesiones comunes de la mano, frecuentemente causadas por traumatismos en la articulación interfalángica distal (AIFD). Aunque el tratamiento no quirúrgico puede ser adecuado para fragmentos pequeños sin subluxación de la AIFD, la intervención quirúrgica se recomienda para restaurar la superficie articular de manera precisa. La reducción exacta es esencial para evitar complicaciones como osteoartritis secundaria, pérdida de movilidad y resultados estéticos deficientes. Se han desarrollado diversas técnicas quirúrgicas, como fijación con agujas de bloqueo en extensión, placas en gancho y fijación con agujas K en forma de paraguas, pero lograr estabilidad es un desafío, especialmente en fragmentos pequeños o conminutos. Este estudio evaluó un método novedoso utilizando una miniplaca transversal de dos orificios.
El estudio incluyó 155 pacientes (157 dedos) con fracturas en martillo tratados mediante reducción abierta y fijación interna con una miniplaca transversal de dos orificios. La técnica consistió en una incisión curvilínea transversal para exponer el tendón extensor, identificación de la línea de fractura, desbridamiento de tejidos blandos interpuestos y reducción del fragmento, seguido de fijación con una miniplaca de 1,7 mm y dos tornillos del sistema Stryker. Se insertó una aguja K de 0,9 mm para mantener la extensión de la AIFD, retirada entre 2-6 semanas según la estabilidad y consolidación. Los pacientes fueron evaluados regularmente con medición del rango de movimiento activo (AROM), radiografías y escala visual analógica (EVA) del dolor.
La población incluyó 122 hombres y 33 mujeres, con edad media de 33,2 años (rango: 16-62 años). El dedo meñique fue el más afectado (66 casos). La superficie articular del fragmento fracturario fue del 39% en promedio (rango: 12%-67%), con subluxación de la AIFD en 31 casos. Todos lograron consolidación ósea antes de 6 semanas. El AROM final promedio fue de 65° de flexión (55°-75°), sin pérdida de extensión (0°-5° de extensor lag). Según los criterios de Crawford, 47 dedos tuvieron resultados excelentes, 95 buenos y 15 regulares. Las complicaciones incluyeron rotura del tendón extensor (6,3% en casos agudos), infección superficial (1 caso), irritación cutánea por el implante (5 casos) y escalón articular asintomático (8 casos). El análisis estadístico mostró correlación negativa entre edad y AROM (coeficiente: -0,293), sin diferencias significativas por sexo, lateralidad o tiempo hasta la cirugía.
Este método destacó por su aplicabilidad en diversos tamaños de fragmentos, actuando la placa como arandela para comprimir el hueso. Sin embargo, está contraindicado en fracturas conminutas bilaterales, avulsiones con fragmentos mínimos o infecciones. Aunque más costoso que el bloqueo en extensión, ofrece estabilidad superior en casos complejos. La selección adecuada de pacientes es crucial para optimizar resultados y minimizar riesgos. Estudios a largo plazo son necesarios para validar estos hallazgos y refinar las indicaciones quirúrgicas.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000501