Toxoplasmosis cerebral tras trasplante alogénico de células progenitoras hematopoyéticas diagnosticada mediante análisis megagenómico
La toxoplasmosis cerebral es una infección oportunista rara pero potencialmente mortal que puede ocurrir tras un trasplante alogénico de células progenitoras hematopoyéticas (alo-TCPH). Este reporte describe el caso de un varón chino de 19 años que desarrolló toxoplasmosis cerebral seis meses después de un alo-TCPH haploidéntico por leucemia linfoblástica aguda de células T. El paciente presentó disartria, vómitos, fiebre alta y cefalea. A pesar de múltiples evaluaciones diagnósticas, la causa subyacente solo se identificó mediante secuenciación megagenómica de alto rendimiento, que detectó Toxoplasma gondii.
En la evaluación inicial, los cultivos de líquido cefalorraquídeo (LCR), las pruebas serológicas de anticuerpos contra Toxoplasma, los ensayos de galactomanano y (1,3)-β-D-glucano, y el ensayo de liberación de interferón gamma para tuberculosis resultaron negativos. La resonancia magnética (RM) cerebral mostró lesiones multifocales en masa y nodulares de densidad mixta, con edema periférico significativo en secuencias T2. Se observó un signo del diana excéntrico en secuencias T1 con contraste, hallazgo inespecífico que puede asociarse a tumores, infecciones fúngicas invasivas o tuberculosis.
La citometría de flujo del LCR reveló aumento de monocitos sin blastos leucémicos. Pese al tratamiento empírico con imipenem y caspofungina, el paciente empeoró rápidamente, desarrollando epilepsia generalizada y coma. Se realizó una craneotomía descompresiva y biopsia cerebral, donde la histopatología mostró macrófagos espumosos sin evidencia de neoplasia. Tinciones como plata hexamínica y ácido-alcohol resistencia no identificaron microorganismos.
El diagnóstico definitivo se logró mediante secuenciación megagenómica del tejido cerebral, que detectó 7046 lecturas específicas de T. gondii. Aunque se inició terapia con pirimetamina y sulfadiacina, el paciente falleció, subrayando la agresividad de esta infección en inmunocomprometidos.
La toxoplasmosis post alo-TCPH suele ser una reactivación de infección latente, con 90% de los casos ocurriendo en los primeros seis meses. El riesgo aumenta en pacientes con reconstitución inmune retardada (como tras alo-TCPH haploidéntico) o inmunosupresión prolongada por enfermedad de injerto contra huésped. Se recomienda la serología para IgG contra T. gondii en donantes y receptores, aunque su utilidad es limitada en inmunodeprimidos.
En neuroimagen, la toxoplasmosis cerebral típicamente muestra lesiones múltiples hipointensas en T1, hiperintensas en T2/FLAIR, con realce nodular o anular tras contraste. El signo del diana, aunque inespecífico, debe incluirla en el diagnóstico diferencial.
Este caso resalta el valor de la metagenómica diagnóstica en escenarios complejos, donde métodos convencionales fracasan. La secuenciación de alto rendimiento permite identificar patógenos crípticos, guiando intervenciones oportunas. No obstante, el pronóstico sigue siendo desfavorable, enfatizando la necesidad de profilaxis y vigilancia en poblaciones de riesgo.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000087