Tiña capitis de punto negro en adulto causada por Trichophyton tonsurans complicada con herpes zóster
La tiña capitis (TC) es una infección fúngica superficial común del cuero cabelludo, cuyos patógenos causantes varían significativamente según la ubicación geográfica y el nivel socioeconómico. Este artículo presenta un estudio de caso detallado de una mujer china de 53 años que desarrolló TC por Trichophyton tonsurans, complicada posteriormente con herpes zóster. El caso destaca la presentación clínica, el proceso diagnóstico, el régimen terapéutico y la posible interacción entre la infección fúngica y la reactivación viral.
La paciente presentó un historial de tres meses de eritema, descamación y prurito en el cuero cabelludo. El examen físico reveló eritema, escarosis y múltiples parches de alopecia intercalados. La dermatoscopia mostró escamas y cabellos en forma de sacacorchos rotos a 0,5-2,0 mm del cuero cabelludo, con apariencia de «puntos negros». El examen directo con hidróxido de potasio (KOH) de muestras de escamas evidenció hifas septadas y esporas endothrix. El cultivo fúngico en agar Sabouraud dextrosa a 25 °C produjo colonias redondas con bordes planos, superficie blanca pulverulenta y reverso marrón-rojizo. La microscopía de las colonias reveló micelios ramificados, formas cordonadas y escasos microconidios piriformes, algunos expandidos en esferas, junto con macroconidios septados transversalmente y paredes delgadas curvadas.
Tras dos semanas de incubación, el centro de las colonias se tornó ligeramente convexo, con superficie cubierta por micelios vellosos blancos y surcos radiales. El reverso permaneció plano y marrón-rojizo. Se observaron esporas de pared gruesa e hifas en raqueta. El microcultivo en agar papa dextrosa confirmó la presencia de microconidios laterales y abundantes esporas de pared gruesa. El análisis de secuencias de ADN con los cebadores ITS-1 e ITS-4 identificó la cepa como Trichophyton tonsurans, con un 98,1% de concordancia con la referencia GenBank AB220045.1.
Las pruebas de sensibilidad antifúngica indicaron sensibilidad a terbinafina e itraconazol. La paciente recibió terbinafina oral (0,25 g/día) y crema tópica de hidrocloruro de naftifina con ketoconazol dos veces al día. Tras dos semanas, el eritema y la alopecia mejoraron significativamente, con resultados negativos en microscopía y cultivo.
Sin embargo, cuatro días después de iniciar la terapia antifúngica, la paciente desarrolló causalgia paroxística en la región izquierda de cabeza y cuello, seguida de vesículas tensas agrupadas con distribución zonal, confirmando herpes zóster en la rama maxilar del nervio trigémino izquierdo. Se administró tratamiento antiviral durante una semana, resolviéndose las lesiones y la neuralgia. La terapia antifúngica sistémica continuó durante cinco semanas, logrando recuperación completa con solo pigmentación residual. No hubo recidivas en los nueve meses de seguimiento.
La TC suele ser más frecuente en menores de 22 años. Este caso demuestra su aparición en adultos, especialmente con condiciones subyacentes. La paciente tenía antecedentes de cáncer de mama derecho, tratado con mastectomía radical y letrozol diario. Este inhibidor de la aromatasa reduce los niveles de estrógenos, los cuales regulan funciones inmunes como la actividad de macrófagos. La inmunosupresión asociada podría explicar la susceptibilidad a TC y herpes zóster.
La asociación entre TC y herpes zóster es relevante. La reactivación del virus de la varicela-zóster (VVZ) puede ser desencadenada por infección, trauma o inmunosupresión. En este caso, el daño cutáneo por TC podría haber estimulado las vías nerviosas, facilitando la reactivación del VVZ en el dermatoma afectado. Este mecanismo concuerda con la hipótesis de que estímulos exógenos excesivos reactivan el VVZ latente.
Epidemiológicamente, en China, Trichophyton schoenleinii predominó antes de 1985, seguido por un aumento de hongos zoofílicos como Microsporum canis. En la provincia de Guangdong, M. canis, T. mentagrophytes y T. violaceum fueron los principales agentes entre 2004-2014. T. tonsurans, común en países occidentales, es raro en China, con el último caso reportado en Guangdong en 2007.
Este caso subraya la importancia de considerar patógenos raros en TC, especialmente en adultos con comorbilidades, y la posible interacción entre infecciones fúngicas y reactivación viral. El manejo exitoso requirió terapia antifúngica combinada y antiviral, destacando la necesidad de un enfoque multidisciplinario en condiciones dermatológicas complejas.
En conclusión, este caso proporciona información clínica y epidemiológica valiosa, enfatizando la evaluación diagnóstica exhaustiva, el tratamiento antifúngico/antiviral apropiado y la consideración de factores subyacentes en infecciones dermatológicas. La relación entre infecciones fúngicas y reactivación viral merece mayor investigación para optimizar estrategias terapéuticas.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000567