Sepsis asociada al virus del herpes simple en un adulto inmunocompetente: El valor de la secuenciación de próxima generación
La sepsis es una condición potencialmente mortal caracterizada por disfunción orgánica secundaria a una respuesta desregulada del huésped ante una infección. La identificación temprana y precisa del patógeno causal es crucial para un tratamiento efectivo. Sin embargo, en casos de infecciones atípicas con etiologías raras, como la sepsis por virus del herpes simple (VHS), el diagnóstico rápido puede ser desafiante. Este reporte de caso destaca el valor de la secuenciación de próxima generación (SPG) para identificar al VHS-1 como agente causal de sepsis en un adulto inmunocompetente, resaltando la importancia de técnicas diagnósticas avanzadas en el manejo de pacientes críticos.
Un varón chino de 33 años previamente sano acudió a un hospital local con un cuadro de 5 días de fiebre, dolor abdominal superior, vómitos y diarrea. Los hallazgos iniciales mostraron alteraciones hepáticas y renales. Se inició tratamiento empírico para infección bacteriana y anuria, pero su condición empeoró. Al octavo día del inicio de los síntomas, presentó confusión y desorientación, por lo que fue transferido a un hospital de tercer nivel.
A su ingreso, se observaron elevaciones graves de transaminasas y coagulopatía moderada. Las serologías para virus de hepatitis A, B, C y E fueron negativas. La tomografía cerebral y abdominal reveló hepatomegalia y ascitis leve. Al décimo día, desarrolló estado epiléptico requiriendo intubación. Fue admitido a la unidad de cuidados intensivos (UCI) con escala de coma de Glasgow E1V1M1, taquicardia (105 lpm) y presión arterial de 74/53 mmHg. Los estudios serológicos para VHS-IgM, Coxsackievirus A16-IgM, Toxoplasma-IgM, Citomegalovirus (CMV)-IgM y Parvovirus B19-IgM resultaron negativos, al igual que los cultivos sanguíneos y urinarios. Se detectaron 5400 copias/mL de ADN del virus de Epstein-Barr (VEB) en sangre periférica.
Veintiocho horas después, el paciente presentó hipotensión refractaria con gasto cardíaco elevado (10,2 L/min) y resistencia vascular sistémica baja (384 dinas·s·cm⁻⁵), falleciendo al duodécimo día. La autopsia fue rechazada.
Post mortem, la SPG de sangre identificó 14.054 lecturas de ADN del VHS-1, cubriendo el 87,03% del genoma viral. Esto se confirmó mediante PCR positiva para VHS-1 en suero obtenido antemortem. Curiosamente, los anticuerpos IgG e IgM para VHS-1 y VIH-2 fueron negativos.
Este caso ilustra los desafíos diagnósticos de la sepsis por VHS en pacientes inmunocompetentes. La presentación clínica inespecífica, la falta de sospecha clínica y el retraso en el tratamiento contribuyen a su alta mortalidad. La SPG demostró ser una herramienta clave para la identificación rápida del patógeno, permitiendo orientar decisiones terapéuticas.
La hepatitis fulminante por VHS debe considerarse en pacientes con elevación del INR y estado epiléptico. Aunque la biopsia hepática es el estándar de oro, el riesgo hemorrágico limitó su realización. La detección temprana mediante SPG podría haber permitido iniciar aciclovir de manera oportuna.
La presencia de ADN del VEB sin IgM para VHS sugiere infección aguda por VHS, ya que la carga viral de VEB fue similar a la observada en pacientes sin enfermedad activa. Este caso subraya el potencial de la SPG como método universal para identificar patógenos en sepsis de etiología incierta, destacando la importancia de incluir al VHS en el diagnóstico diferencial de sepsis, incluso en adultos inmunocompetentes.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000893