Resolución exitosa de la linfohistiocitosis hemofagocítica con ruxolitinib

Resolución exitosa de la linfohistiocitosis hemofagocítica durante el curso de quimioterapia de la leucemia mieloide aguda con ruxolitinib

La linfohistiocitosis hemofagocítica (HLH) es un cuadro inflamatorio grave y potencialmente mortal. Entre los diversos tipos de HLH secundaria (HLHs), la HLH maligna (M-HLH) es una de las más frecuentes en adultos. La HLH puede manifestarse como la presentación inicial de una enfermedad maligna («HLH desencadenada por malignidad») o en el contexto de inmunosupresión iatrogénica por quimioterapia, denominada «HLH durante quimioterapia» o Ch-HLH. En la mayoría de los casos, la Ch-HLH se desarrolla asociada a infecciones oportunistas debido a la inmunosupresión inducida por quimioterapia. Bacterias, hongos y virus pueden contribuir a su aparición. Los pacientes con M-HLH y Ch-HLH presentan baja supervivencia (mediana de 0,9–1,2 años; supervivencia a 6 meses: 67% y 63%, respectivamente). No existe consenso para el tratamiento de Ch-HLH, variando desde retrasar la quimioterapia hasta terapias agresivas basadas en etopósido. El inhibidor de JAK1/2 (Janus Cinasa 1/2) ruxolitinib ha mostrado efectividad al suprimir la tormenta de citocinas mediante la inhibición de la vía JAK-STAT, con resultados positivos en modelos murinos y casos clínicos.

Presentación del caso
Una mujer de 30 años ingresó por fatiga. El examen físico fue normal. Los hemogramas mostraron citopenias, y el aspirado medular reveló leucemia mieloide aguda (LMA) con 21% de blastos, mutación NPM1 sin alteración FLT3-ITD. Se diagnosticó LMA (M2) de bajo riesgo. Se inició régimen CAG (aclarubicina + citarabina + factor estimulante de colonias de granulocitos). La quimioterapia se interrumpió el día 13 por supresión medular grave e infección, lográndose remisión medular. Tras rechazar continuar el tratamiento, recayó a los 7 meses (34% de blastos), repitiéndose CAG con remisión. Seis meses después, recayó nuevamente, mostrando anomalías cromosómicas (47, XX, +4[11]/46, XX [9]). Se ajustó el tratamiento a ácido retinoico + trióxido de arsénico + dasatinib + G-CSF. Posteriormente, presentó fiebre persistente (40,5°C), pancitopenia (leucocitos: 3,05 × 10⁹/L; neutrófilos: 0,18 × 10⁹/L; hemoglobina: 81 g/L; plaquetas: 12 × 10⁹/L), elevación de transaminasas (ALT: 805 U/L; AST: 500,5 U/L) e infección pulmonar grave confirmada por TAC. El lavado broncoalveolar detectó Stenotrophomonas maltophilia y ADN del virus de Epstein-Barr (VEB) (1,29 × 10⁴ copias/mL). En sangre periférica, la carga de VEB fue 5,5 × 10⁴ copias/mL. La médula ósea mostró hemofagocitosis. Cumpliendo 5/8 criterios HLH-04 (fiebre, esplenomegalia, citopenias, ferritina >30.000 ng/mL, hemofagocitosis), se inició ruxolitinib oral (5 mg/12 h) con inmunoglobulina intravenosa (IVIG), evitando corticosteroides por riesgo de sangrado. La fiebre disminuyó en 48 horas, con mejoría hematológica y bioquímica a los 5 días. Dos semanas después, los leucocitos ascendieron a 4,0 × 10⁹/L, y la ferritina se redujo significativamente. La TAC mostró resolución de las lesiones pulmonares. Tras dos meses de ruxolitinib, recayó de LMA, optándose por trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas. A los 12 meses, no presentó recurrencia de HLH.

Discusión
La M-HLH es frecuente en adultos, ya sea como manifestación inicial de malignidad o secundaria a quimioterapia (Ch-HLH). En este caso, la Ch-HLH se asoció a infección por VEB durante la inmunosupresión postquimioterapia. El uso de dasatinib, que inhibe la activación de linfocitos T, pudo contribuir a la susceptibilidad infecciosa. Aunque el VEB es un desencadenante reconocido de HLH, la remisión de la LMA permitió atribuir la HLH principalmente a la infección.

Las pautas de la Histiocyte Society (2015) recomiendan manejar la Ch-HLH según la gravedad clínica, priorizando el control infeccioso y evitando protocolos HLH completos si la médula está suprimida. En infecciones por citomegalovirus (CMV), los corticosteroides y antivirales suelen ser efectivos, pero para el VEB no existen terapias antivirales específicas. Ruxolitinib, al inhibir la vía JAK-STAT, controla la tormenta de citocinas sin agravar la supresión medular. Estudios previos demuestran su papel en la reducción de interferón-gamma e IL-6, clave en la fisiopatología de HLH.

Conclusión
Este caso subraya el potencial de ruxolitinib como terapia segura y efectiva para HLH asociada a VEB en pacientes con LMA y quimioterapia intensiva. Su capacidad para modular la respuesta inflamatoria sin empeorar la inmunosupresión lo posiciona como una alternativa valiosa en contextos clínicos complejos.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001559

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