Prevalencia y factores de riesgo de cambios en la densidad mineral ósea en adultos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana sin tratamiento antirretroviral: un estudio de cohorte chino
La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y sus complicaciones asociadas, incluidas las alteraciones en la densidad mineral ósea (DMO), han generado creciente preocupación en China. Con aproximadamente 1,25 millones de personas viviendo con VIH/SIDA en China para 2018 y tasas anuales de infección en aumento, comprender los impactos del VIH en poblaciones no tratadas es fundamental. Este estudio investigó la prevalencia, distribución anatómica y factores de riesgo de la DMO reducida en 156 adultos infectados por el VIH sin tratamiento antirretroviral (TAR), proporcionando información sobre patrones tempranos de desmineralización ósea y posibles intervenciones clínicas.
Diseño del estudio y población
Este estudio transversal retrospectivo se realizó en el Hospital Ditan de Beijing, Universidad Médica Capital, entre julio y diciembre de 2018. Los participantes elegibles fueron adultos ≥18 años, sin TAR previo, confirmados como VIH positivos y sin condiciones que influyan en la DMO (hipertiroidismo, diabetes, menopausia, uso de corticosteroides o suplementación previa con calcio/vitamina D). Los criterios de exclusión incluyeron infecciones oportunistas, trastornos hormonales o comorbilidades que afecten el metabolismo óseo.
Se recopilaron datos demográficos, clínicos y de laboratorio: edad, tabaquismo, consumo de alcohol, hábitos de ejercicio, índice de masa corporal (IMC), recuentos de linfocitos T CD4+, carga viral (CV) del VIH y coinfecciones (hepatitis B, sífilis). La DMO se midió mediante absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) en la columna lumbar (L1–L4) y caderas bilaterales (cuello femoral, trocánter y región intertrocantérea). La DMO reducida se clasificó según criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS): osteopenia (puntuación T/Z entre −1,01 y −2,49) y osteoporosis (puntuación T/Z ≤−2,50). Los análisis estadísticos incluyeron regresión logística para identificar factores de riesgo y correlaciones de Spearman para evaluar relaciones entre variables.
Hallazgos clave sobre prevalencia y distribución anatómica
De los 156 participantes (todos hombres, mediana de edad 28 años), el 53,2 % (83/156) presentó DMO reducida: 48,7 % (76/156) con osteopenia y 4,5 % (7/156) con osteoporosis. El 39,1 % de los pacientes mostró afectación multifocal: 19,2 % (30/156) en dos sitios y 19,9 % (31/156) en los tres sitios evaluados.
Vulnerabilidad de la columna lumbar
La columna lumbar registró la mayor prevalencia de pérdida ósea (49,4 %, 77/156). Entre las vértebras individuales, L1 presentó la reducción más significativa (60,9 %, 95/156), seguida de L2 (53,2 %), L4 (52,6 %) y L3 (45,5 %). Estos hallazgos resaltan a la columna lumbar, especialmente L1, como un sitio crítico para la monitorización temprana de la DMO.
Asimetría en las caderas
La cadera izquierda mostró mayor prevalencia de osteopenia (32,7 %, 51/156) que la derecha (24,4 %, 38/156). Dentro de las regiones de la cadera, el trocánter fue el más afectado: 46,2 % (72/156) en el trocánter izquierdo y 28,8 % (45/156) en el derecho, comparado con tasas menores en el cuello femoral (izquierdo: 26,9 %; derecho: 18,6 %) y regiones intertrocantéricas (izquierda: 15,4 %; derecha: 13,5 %). Esta asimetría podría reflejar diferencias biomecánicas en la distribución de cargas, con los miembros dominantes (generalmente derechos) experimentando menor pérdida ósea debido a mayor estrés mecánico.
El IMC como factor de riesgo crítico
Un IMC bajo emergió como el predictor más fuerte de DMO reducida. Los participantes con IMC <18,5 kg/m² tuvieron una prevalencia de osteopenia/osteoporosis del 81,8 % (9/11), comparado con 59,0 % (59/100) en el grupo con IMC normal (18,5–23,9 kg/m²) y 33,3 % (15/45) en aquellos con sobrepeso/obesidad (IMC ≥24,0 kg/m²). La regresión logística confirmó que un IMC <18,5 kg/m² incrementó significativamente el riesgo de pérdida ósea (OR = 39,743; IC 95 %: 3,234–488,399; P = 0,004).
Las correlaciones de Spearman reforzaron esta relación: el IMC se correlacionó positivamente con la DMO en la cadera derecha (r = 0,335), cadera izquierda (r = 0,327) y columna lumbar (r = 0,311) (P < 0,001 para todos). Estos resultados concuerdan con estudios globales que vinculan el IMC bajo con desmineralización ósea en poblaciones con VIH, destacando al estado nutricional como un factor de riesgo modificable.
Hallazgos secundarios y ausencia de factores de riesgo tradicionales
Contrario a estudios previos, factores de riesgo tradicionales como edad, tabaquismo, consumo de alcohol, recuentos de CD4+ y CV del VIH no mostraron asociación significativa con la DMO. Por ejemplo:
- Linfocitos T CD4+: Los recuentos medianos fueron similares entre grupos con DMO normal (330 células/mm³) y reducida (307 células/mm³).
- CV del VIH: No hubo diferencias entre categorías de CV baja (<1.000 copias/mL), moderada (1.000–100.000 copias/mL) o alta (≥100.000 copias/mL).
- Coinfecciones: Las coinfecciones por hepatitis B (5,8 %) y sífilis (18,6 %) no se correlacionaron con cambios en la DMO.
Esto sugiere que la infección crónica por VIH en sí misma, más que la inmunodeficiencia o la replicación viral, podría impulsar la pérdida ósea en pacientes no tratados.
Implicaciones clínicas y recomendaciones
Este estudio subraya la alta prevalencia de osteopenia en pacientes con VIH sin TAR, donde casi la mitad presenta desmineralización ósea. La columna lumbar y el trocánter izquierdo son sitios tempranos y frecuentes de pérdida ósea, priorizando su evaluación. El IMC bajo, un factor modificable, debe abordarse mediante apoyo nutricional para mitigar riesgos de fractura.
Para la práctica clínica:
- Cribado rutinario de DMO: Implementar escaneos DXA al iniciar el TAR, enfocándose en columna lumbar (L1–L4) y trocánteres.
- Monitoreo del IMC: Incorporar evaluaciones de IMC en protocolos de atención del VIH, con intervenciones para pacientes bajo peso.
- Educación al paciente: Promover ejercicios con soporte de peso para mejorar la carga mecánica, especialmente en miembros no dominantes.
Limitaciones y direcciones futuras
El diseño unicéntrico y la cohorte exclusivamente masculina limitan la generalización a mujeres y otras poblaciones. Futuras investigaciones deberían explorar:
- Cambios longitudinales en la DMO tras iniciar TAR, particularmente con regímenes basados en tenofovir.
- Mecanismos que vinculan el VIH con la desmineralización ósea, como marcadores inflamatorios o desregulación hormonal.
- Impacto de suplementos dietéticos (calcio, vitamina D) en la preservación de la DMO.
Conclusión
Este estudio de cohorte proporciona información crítica sobre cambios en la DMO en adultos chinos con VIH no tratados. La alta prevalencia de osteopenia, la predilección anatómica por la columna lumbar y trocánteres, y la centralidad del IMC bajo como factor de riesgo destacan la necesidad de un manejo proactivo de la salud ósea en esta población. El cribado temprano y las intervenciones nutricionales podrían reducir riesgos de fractura y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001317