Papel de los nervios simpáticos y parasimpáticos en el cáncer gástrico

Papel de los nervios simpáticos y parasimpáticos en el desarrollo del cáncer gástrico a través del antagonismo

El sistema nervioso autónomo, compuesto por los nervios simpáticos y parasimpáticos, desempeña un papel significativo en la aparición y desarrollo del cáncer gástrico (CG). Estas fibras nerviosas forman una red dentro de la submucosa y la muscularis de la pared gástrica, regulando la peristalsis y la secreción gástrica. Los sistemas simpático y parasimpático se antagonizan y coordinan bajo la regulación del sistema nervioso central para mantener el equilibrio fisiológico. Sin embargo, su desregulación puede contribuir a la patogénesis del CG. Este artículo explora los roles complejos de estos sistemas nerviosos en el desarrollo del CG, destacando sus interacciones antagónicas y la participación de hormonas gastrointestinales.

El papel del sistema nervioso parasimpático en el cáncer gástrico

El sistema nervioso parasimpático, mediado principalmente por el nervio vago, se ha implicado en la promoción del crecimiento del CG. El nervio vago ejerce sus efectos a través de la alta distribución de fibras nerviosas y la secreción del neurotransmisor acetilcolina (ACh). Estudios han demostrado que la incidencia de tumores en la curvatura menor del estómago es significativamente mayor que en la curvatura mayor, una región con densa inervación vagal. Esta observación sugiere una correlación directa entre la actividad vagal y la tumorigénesis.

Evidencia experimental respalda esta relación. Zhao et al. realizaron neurectomía vagal en ratones para observar el crecimiento tumoral. Encontraron que la incidencia de tumores después de vagotomía bilateral y piloroplastia (VTPP) fue del 17 %, en comparación con el 86 % en ratones sometidos únicamente a piloroplastia (PP). Además, la vagotomía anterior unilateral (UVT) resultó en una incidencia del 14 % de tumores gástricos anteriores y del 76 % en tumores posteriores. Estos hallazgos subrayan el papel del nervio vago en la promoción del CG.

A nivel molecular, la estimulación exógena con ACh promueve la proliferación de células de CG. Además, las células de CG pueden sintetizar y secretar ACh mediante la colina acetiltransferasa (ChAT), creando un circuito autocrino que impulsa su crecimiento. Tanto la ACh endógena como la exógena activan las vías de la quinasa regulada por señales extracelulares (ERK) y la proteína quinasa B (AKT) a través del receptor muscarínico M3 (M3R), impulsando la proliferación celular. Por el contrario, la colinesterasa (CHE) inhibe el crecimiento de células de CG al descomponer la ACh, resaltando el equilibrio entre su producción y degradación en la progresión del CG.

El papel del sistema nervioso simpático en el cáncer gástrico

En contraste con el sistema parasimpático, el sistema nervioso simpático parece tener un papel protector contra el CG. Tinciones inmunohistoquímicas de 82 muestras quirúrgicas de CG revelaron que las fibras nerviosas simpáticas cubren densamente las pequeñas arterias de la pared gástrica normal. Sin embargo, en tejidos cancerosos, estas fibras están significativamente reducidas, particularmente en casos con invasión linfática y metástasis. Esta reducción sugiere una pérdida de inervación simpática durante la progresión del CG.

Estudios adicionales corroboran este hallazgo. Bae et al. observaron que la densidad de fibras simpáticas en pacientes con CG pT4 era significativamente menor que en aquellos con CG pT1–3. Además, la expresión de receptores β1-adrenérgicos disminuyó con el aumento de metástasis linfáticas, mientras que los receptores β2-adrenérgicos se expresaron abundantemente en CG bien diferenciados. Estos resultados indican que la actividad simpática y la expresión de receptores adrenérgicos se relacionan inversamente con la malignidad del CG.

La interacción antagónica entre los sistemas simpático y parasimpático

El desarrollo del CG está influenciado por la interacción antagónica entre los sistemas nerviosos simpático y parasimpático. Mientras el nervio vago promueve el crecimiento tumoral mediante la secreción de ACh, el sistema simpático ejerce efectos inhibitorios. Este equilibrio está modulado además por hormonas gastrointestinales, como la gastrina.

La gastrina se ha identificado como un factor inhibitorio en el CG. Estudios muestran que su secreción aumenta significativamente cuando se inhibe la función vagal. El sistema simpático estimula la secreción de gastrina a través de los receptores β2-adrenérgicos, potenciando así sus efectos inhibitorios sobre el CG. Por lo tanto, la excitación simultánea del sistema simpático y la inhibición del nervio vago crean un entorno sinérgico que promueve la producción de gastrina, suprimiendo el CG.

El papel del estrógeno en el cáncer gástrico y su interacción con el sistema nervioso simpático

A nivel global, la incidencia de CG es significativamente menor en mujeres que en hombres, sugiriendo un papel protector del estrógeno. Wang et al. demostraron que mujeres sometidas a terapia de reemplazo de estrógenos por más de tres años tenían un riesgo reducido del 60 % de desarrollar CG. Los efectos protectores del estrógeno están mediados por su interacción con receptores estrogénicos. A bajas concentraciones, el estrógeno estimula el crecimiento tumoral al activar el receptor de estrógeno α36 (ERα36). Sin embargo, a altas concentraciones, inhibe la expresión de ERα36, suprimiendo así el desarrollo del CG.

El sistema nervioso simpático es crucial en mediar los efectos del estrógeno. Este regula la excitación simpática al modular receptores de proteínas neurotróficas en neuronas. La elevación prolongada de los niveles de estrógeno también promueve el crecimiento de fibras nerviosas simpáticas. Así, la reducción en la distribución de fibras simpáticas y los niveles de estrógeno se correlacionan con un mayor riesgo de CG. Esta interacción sugiere que el estrógeno afecta el desarrollo del CG mediante su modulación del sistema simpático.

Conclusión

El desarrollo del cáncer gástrico es un proceso complejo influenciado por las interacciones antagónicas entre los sistemas nerviosos simpático y parasimpático. El sistema parasimpático, mediado por el nervio vago y la secreción de ACh, promueve el crecimiento tumoral, mientras que el sistema simpático ejerce efectos inhibitorios mediante receptores adrenérgicos y la producción de gastrina. El estrógeno modula este equilibrio al potenciar la actividad simpática y suprimir la tumorigénesis.

Comprender los roles de estos sistemas nerviosos y sus interacciones ofrece perspectivas valiosas sobre la patogénesis del CG. El enfoque en el sistema nervioso autónomo y sus hormonas asociadas podría brindar estrategias terapéuticas novedosas. La medicina tradicional china, con su enfoque holístico, muestra potencial para modular el sistema nervioso autónomo en el tratamiento del CG.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001348

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