Papel de los ARN largos no codificantes en las enfermedades cutáneas inducidas por la radiación ultravioleta

Papel de los ARN largos no codificantes en las enfermedades cutáneas inducidas por la radiación ultravioleta

Los ARN largos no codificantes (lncARN) son un grupo diverso de moléculas de ARN transcritas por la ARN polimerasa II, con longitudes superiores a 200 nucleótidos. A diferencia de los ARN codificantes de proteínas, los lncARN no se traducen en proteínas. Inicialmente considerados «ruido genómico», hoy se reconoce su papel crítico en la regulación de procesos celulares y en el desarrollo de enfermedades. Aunque sus niveles de expresión son generalmente menores que los de los genes codificantes, son esenciales en la diferenciación celular, la ontogenia, las infecciones patógenas y las respuestas inmunitarias. Los lncARN se clasifican según su ubicación genómica relativa a genes codificantes: sentido, antisentido, bidireccionales, intrónicos e intergénicos. Su función como señales, señuelos, guías o andamios en la regulación transcripcional y postranscripcional los convierte en elementos clave para comprender las ciencias de la vida y los mecanismos de las enfermedades.

Un área destacada de investigación es su implicación en enfermedades cutáneas inducidas por radiación ultravioleta (UV). La UV, especialmente la UVB, daña la piel, acelera el fotoenvejecimiento y promueve cánceres cutáneos. Los lncARN median respuestas celulares a la radiación UV, influyendo en procesos como melanogénesis, apoptosis, inflamación y senescencia.

Lnc-CD1D-2:1 regula la melanogénesis inducida por UVB en melanocitos primarios mediante especies reactivas de oxígeno (ROS). Por su parte, GS1-600G8.5 y RP13-631K18.2 se sobreexpresan específicamente tras exposición a UVA. GS1-600G8.5 modula la expresión de interleucina-8 (IL-8), citocina clave en inflamación: su silenciamiento reduce la expresión y secreción de IL-8.

LincRNA-p21 media la apoptosis dependiente de p53 en queratinocitos (KC) expuestos a UVB, eliminando células dañadas para prevenir carcinogénesis. AC005779.1 se sobreexpresa en KC irradiados, aunque su función precisa aún no está clara. HULC potencia el daño UV en células HaCaT al aumentar BNIP3, activando la vía JAK/STAT, vinculada a apoptosis e inflamación.

MALAT1, elevado en fibroblastos dérmicos tras UVB, contribuye al fotoenvejecimiento y senescencia. Regula la vía ERK/MAPK de manera independiente a ROS y afecta la migración celular en melanoma. Por otro lado, HOTAIR, el primer lncARN de acción trans, regula procesos malignos mediante modificaciones epigenéticas (histona H3K27me3) y modulación de Wnt y PTEN. En KC, su sobreexpresión activa las vías PI3K/AKT y NF-κB, exacerbando apoptosis e inflamación por UVB.

TINCR es crucial para la diferenciación epidérmica: su deficiencia altera la formación de gránulos de queratohialina. También suprime tumores en carcinomas de células escamosas. El equilibrio entre ANCR (lncARN antidiferenciación) y TINCR determina el estado de diferenciación celular.

GADD7, inducido por daño al ADN, regula el ciclo celular en el punto G1/S. PRINS participa en respuestas al estrés cutáneo, mientras que RP11-670E13.6 retrasa la senescencia en fibroblastos irradiados mediante la vía p16-pRB y mecanismos de ARN endógeno competitivo (ceRNA). H19, el primer lncARN descubierto, está vinculado a la transferencia de melanosomas y posiblemente al melasma.

En conclusión, los lncARN son biomarcadores prometedores con roles regulatorios transcripcionales y postranscripcionales críticos. Sin embargo, sus vías, dianas y mecanismos en enfermedades UV-inducidas requieren mayor elucidación. Estudios in vivo y ensayos clínicos son esenciales para validar hallazgos in vitro y desarrollar terapias dirigidas.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001062

Deja una respuesta 0

Your email address will not be published. Required fields are marked *