Métricas de Calidad y Resultados en Pacientes Críticamente Enfermos en China

Métricas de Calidad y Resultados en Pacientes Críticamente Enfermos en China: Resultados de la Encuesta Nacional de Indicadores de Control de Calidad Clínica en Medicina Crítica 2015–2019

En los últimos años, la calidad médica y la seguridad del paciente se han convertido en objetivos prioritarios para los profesionales de la salud y los gestores hospitalarios. La unidad de cuidados intensivos (UCI) es un área con riesgos significativos de morbilidad y mortalidad. Los pacientes en UCI enfrentan riesgos intrínsecos asociados a sus enfermedades subyacentes o alteraciones fisiopatológicas, así como riesgos extrínsecos vinculados al proceso asistencial. En promedio, estos pacientes experimentan 1,75 errores de medicación diarios, donde el 20% son potencialmente mortales y el 40% requieren tratamiento. Por ello, mejorar la calidad de la atención en UCI es crucial, especialmente durante la pandemia de COVID-19.

Para abordar esta necesidad en China, el programa de Mejora de la Calidad en Cuidados Críticos (QICC), liderado por el Centro Nacional de Control de Calidad en Cuidados Críticos (China-NCCQC), inició en 2015 una encuesta anual sobre la calidad médica en UCI. Este estudio analizó la adherencia a métricas de calidad y los resultados clínicos entre 2015 y 2019, ofreciendo una visión integral de la atención en UCIs chinas.

La encuesta, realizada a nivel de UCI, incluyó un cuestionario en línea con 15 indicadores clasificados en tres categorías: estructurales, procesuales y de resultado. Los indicadores estructurales abarcaron la proporción de pacientes en UCI respecto al total de hospitalizados, la ocupación de camas de UCI y la proporción de pacientes con puntuaciones APACHE II ≥15. Los procesuales incluyeron el cumplimiento de los paquetes de 3 y 6 horas de la Campaña de Supervivencia a la Sepsis (SSC), tasas de detección microbiológica previa a antibióticos, profilaxis de trombosis venosa profunda (TVP), extubaciones no planificadas, reintubaciones en 48 horas, traslados no programados a UCI y readmisiones en 48 horas. Los indicadores de resultado evaluaron incidencias de neumonía asociada a ventilador (NAV), infecciones de torrente sanguíneo relacionadas con catéteres (ITSRC), infecciones urinarias asociadas a catéteres (ITUAC) y mortalidad intrahospitalaria.

Los resultados mostraron heterogeneidad significativa en la calidad de la atención entre regiones y niveles hospitalarios. La proporción de pacientes en UCI varió del 1,83% al 2,22%, mientras que la ocupación de camas osciló entre 0,87% y 3,13%. Las puntuaciones APACHE II ≥15 fluctuaron del 46,33% al 51,43%, con mayores proporciones en el sur de China. En indicadores procesuales, el cumplimiento del paquete SSC de 3 horas aumentó del 74,37% (2015) al 80,65% (2019), y la detección microbiológica previa a antibióticos mejoró del 62,93% al 82,56%. La profilaxis de TVP varió desde >80% en Chongqing y Shandong hasta <30% en Shanghai y Hainan.

En resultados clínicos, la incidencia de NAV fue de 12,77–14,54 casos por 1000 días de ventilación, con mayores tasas en Qinghai. Las ITSRC alcanzaron 2,07–3,66 casos por 1000 días de catéter (máximas en el centro de China), y las ITUAC 2,70–4,41 casos (más altas en Yunnan y Gansu). La mortalidad intrahospitalaria varió del 5,37% (Gansu) al 18,39% (Ningxia), con una reducción nacional del 10,19% (2015) al 8% (2019).

El análisis multivariado identificó factores asociados a mortalidad e infecciones nosocomiales. Los traslados no programados a UCI y mayores puntuaciones APACHE II incrementaron el riesgo de mortalidad (OR=3,863 y 4,539). El tratamiento en el norte y centro de China, junto con mayor cumplimiento del paquete SSC de 3 horas, redujo la mortalidad (OR=0,567; 0,598; 0,618). Los hospitales terciarios disminuyeron NAV e ITUAC pero aumentaron ITSRC (OR=0,869; 0,827; 1,154). La ocupación de camas en UCI se asoció con mayores incidencias de NAV e ITUAC (OR=31,236; 23,670).

El estudio subraya la importancia de identificar tempranamente a los pacientes críticos e implementar tratamientos oportunos. El cumplimiento del paquete SSC de 3 horas mostró beneficios en supervivencia y costos. Sin embargo, persisten brechas en el control de infecciones, con tasas superiores a países desarrollados. Estos hallazgos resaltan la necesidad de mejorar la calidad en UCIs chinas, especialmente en control de infecciones y distribución de recursos.

En conclusión, la calidad de la atención en UCIs chinas es heterogénea, con disparidades geográficas y entre niveles hospitalarios. Desde 2015, el China-NCCQC ha trabajado en mejorar la gestión de calidad, logrando avances parciales y desempeñando un papel clave durante la COVID-19. No obstante, persisten desafíos en tecnología, talento y recursos. Futuros esfuerzos priorizarán la estandarización nacional de programas de calidad para elevar el nivel de los cuidados críticos en China.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001933

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