La monoterapia con oxcarbazepina en niños con epilepsia benigna con puntas centrotemporales mejora la calidad de vida
La epilepsia benigna con puntas centrotemporales (BECTS) es el tipo más común de epilepsia focal idiopática en la infancia, que suele manifestarse entre los 6 y 10 años de edad, representando hasta el 16% de todos los casos de epilepsia pediátrica. Aunque las crisis en la BECTS suelen controlarse fácilmente y tienden a remitir antes de la pubertad, esta condición se asocia con déficits cognitivos generalizados y problemas conductuales. Estos incluyen alteraciones en el lenguaje, memoria, función ejecutiva, atención y dificultades psicosociales. Dado que los niños con BECTS se encuentran en una etapa crítica de desarrollo de estrategias sociales y adquisición de habilidades, es fundamental seleccionar fármacos antiepilépticos (FAE) que no solo controlen las crisis, sino que eviten afectar las funciones cognitivas y psicosociales. Además, mejorar la calidad de vida (CV) global de estos pacientes constituye un objetivo primordial.
La oxcarbazepina (OXC), un cetoanálogo de la carbamazepina, presenta un perfil farmacocinético y de tolerabilidad favorable. Estudios previos han demostrado su seguridad y eficacia en el control de crisis en epilepsia pediátrica, con efectos adversos mínimos. Sin embargo, su impacto en las funciones cognitivas y psicosociales en niños con BECTS no ha sido investigado exhaustivamente. Este estudio evaluó los efectos de la monoterapia con OXC en los perfiles neuropsicológicos y la calidad de vida de niños chinos con BECTS.
Se reclutó a 31 niños de 6 a 12 años recién diagnosticados con BECTS. Los criterios de inclusión requerían características clínicas y electroencefalográficas (EEG) típicas, al menos dos crisis en los últimos tres meses, y no haber recibido tratamiento previo. Los criterios de exclusión incluyeron exposición previa a FAE, enfermedades sistémicas, anomalías cerebrales estructurales o incapacidad para completar las evaluaciones. La OXC se administró en dosis inicial de 5 a 10 mg/kg/día, ajustándose gradualmente hasta 30 mg/kg/día según requerimientos clínicos.
Se realizó una evaluación psicométrica completa antes y después del tratamiento, evaluando función cognitiva, trastornos del ánimo y calidad de vida mediante 10 pruebas cognitivas: tiempo de reacción de elección, Matrices Progresivas de Raven, trazado visual, comparación de magnitudes numéricas, rotación mental, sustracción simple, semántica de palabras, aprendizaje asociativo pareado (lenguaje y números) y completación serial numérica. Estas midieron velocidad de procesamiento, habilidades espaciales, cálculo, lenguaje, inteligencia, atención visual, memoria y aprendizaje. Adicionalmente, se utilizaron escalas de autoevaluación de depresión y ansiedad infantil, junto con la versión adaptada de la escala QOLIE-31 (Calidad de Vida en la Epilepsia) en siete dominios: preocupación por las crisis, función social, estado emocional, cognición, energía/vitalidad, percepción de salud y satisfacción vital.
Treinta niños completaron el estudio. Los resultados mostraron mejorías significativas en trazado visual, aprendizaje asociativo (lenguaje/números), semántica verbal y sustracción simple, indicando que la OXC no deteriora funciones cognitivas y podría ejercer efectos protectores leves. No se observaron diferencias significativas en puntuaciones de depresión o ansiedad postratamiento, destacando la ausencia de carga emocional asociada a otros FAE como barbitúricos o levetiracetam.
Las mejorías más relevantes ocurrieron en calidad de vida, con aumentos significativos en los dominios QOLIE-emoción, QOLIE-social y puntuación QOLIE-total. Estos hallazgos sugieren que la OXC estabiliza el estado emocional y potencia las interacciones sociales, aspectos cruciales durante el desarrollo infantil. La mejoría en la función social refleja mayor capacidad para establecer relaciones, mientras el incremento en satisfacción vital global subraya el impacto positivo del tratamiento en el bienestar integral.
Este estudio resalta que, más allá del control de crisis, la selección de FAE en BECTS debe priorizar la preservación neuropsicológica. Las alteraciones cognitivo-conductuales, que persisten tras la remisión de crisis, afectan el rendimiento académico y adaptación social. La OXC emerge como opción óptima al combinar eficacia anticonvulsivante con beneficios funcionales, apoyando el desarrollo durante esta etapa crítica.
En conclusión, la monoterapia con OXC demuestra seguridad y eficacia en niños con BECTS, mejorando la calidad de vida sin afectar negativamente funciones neuropsicológicas. Sus beneficios en bienestar emocional y adaptación social la posicionan como alternativa terapéutica favorable para esta población.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000925