La exposición al virus de la influenza A puede causar un aumento en la gravedad de los síntomas y la mortalidad en la enfermedad por coronavirus 2019
El brote de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), causado por el nuevo coronavirus (2019-nCoV), se ha convertido en una emergencia de salud pública global. Este brote ocurrió durante la temporada de influenza en el hemisferio norte, generando preocupación sobre el impacto potencial de la exposición al virus de la influenza A (VIA) en pacientes con COVID-19. Este estudio tuvo como objetivo analizar los efectos de la exposición al VIA en las características clínicas y los resultados de pacientes con COVID-19.
El estudio se realizó como un análisis retrospectivo de cohorte que incluyó a 70 pacientes con COVID-19 ingresados en una sala de aislamiento del Hospital Tongji en Wuhan, China, entre enero y febrero de 2020. Todos los pacientes fueron confirmados con infección por 2019-nCoV mediante reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR) de muestras faríngeas o nasofaríngeas y tomografía computarizada de tórax. Al ingreso, se realizaron pruebas serológicas de anticuerpos IgM contra patógenos respiratorios, incluido el VIA. Se excluyeron pacientes con resultados positivos para IgM contra otros patógenos, como influenza B, micoplasma o virus respiratorio sincitial (VRS).
Entre los 70 pacientes, 32 (45,71%) resultaron positivos para IgM anti-VIA, lo que indica exposición reciente al VIA. Las características basales, síntomas y biomarcadores inflamatorios se compararon entre los grupos VIA-positivo y VIA-negativo. El grupo VIA-positivo presentó una proporción significativamente mayor de mujeres (59,38% vs. 34,21%) y pacientes que reportaron fatiga (59,38% vs. 34,21%). La fiebre y la tos fueron los síntomas más comunes en ambos grupos, sin diferencias significativas en otros síntomas. Sin embargo, el grupo VIA-positivo tendió a presentar más síntomas en general.
Se midieron biomarcadores inflamatorios al ingreso, incluido el receptor soluble de interleucina 2 (sIL-2R) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNFα). Sorprendentemente, los niveles de sIL-2R (mediana: 791,00 vs. 1075,50 UI/mL) y TNFα (mediana: 10,75 vs. 11,50 pg/mL) fueron significativamente más bajos en el grupo VIA-positivo. Este hallazgo contrasta con informes previos que indican que tanto el 2019-nCoV como el VIA elevan estos biomarcadores, sugiriendo interacciones complejas entre citocinas en pacientes coinfectados.
La gravedad de la enfermedad se clasificó en tipos común, grave y crítico según el protocolo nacional de tratamiento de COVID-19. El grupo VIA-positivo tuvo una mayor proporción de pacientes críticos (31,25% vs. 15,79%) y una tasa de mortalidad más alta (21,88% vs. 7,89%), aunque estas diferencias no alcanzaron significación estadística. Destacó el impacto del uso de oseltamivir, un antiviral para influenza, en el grupo VIA-positivo. Entre los pacientes VIA-positivos, aquellos que recibieron oseltamivir tuvieron una mortalidad del 0%, frente al 36,84% en quienes no lo recibieron. Esto sugiere que el uso empírico de oseltamivir podría reducir la mortalidad en pacientes con COVID-19 expuestos al VIA.
El estudio resalta la importancia de considerar la exposición al VIA durante la temporada de influenza, ya que podría exacerbar los síntomas de COVID-19 y aumentar el riesgo de resultados graves. La alta prevalencia de IgM anti-VIA (45,71%) subraya el potencial de coinfecciones o infecciones consecutivas entre 2019-nCoV y VIA. No obstante, la naturaleza retrospectiva del estudio y la falta de confirmación por RT-PCR para VIA limitan la capacidad de distinguir entre coinfección y exposición reciente.
Estos hallazgos tienen implicaciones clínicas relevantes. Durante la temporada de influenza, los médicos deben vigilar la posible exposición al VIA en pacientes con COVID-19 y considerar el uso empírico de oseltamivir en casos sospechosos. El estudio sugiere que una infección concurrente por VIA podría empeorar el pronóstico de COVID-19, y un tratamiento antiviral temprano podría mitigar este riesgo. Sin embargo, se requieren estudios prospectivos con muestras más grandes para confirmar estos resultados y elucidar los mecanismos subyacentes a la interacción entre VIA y 2019-nCoV.
En conclusión, este estudio proporciona información valiosa sobre el impacto de la exposición al VIA en pacientes con COVID-19. Los resultados indican que la exposición reciente al VIA podría aumentar la gravedad de los síntomas y la mortalidad. El uso empírico de oseltamivir parece reducir la mortalidad en pacientes VIA-positivos, destacando los beneficios potenciales del tratamiento antiinfluenza durante la temporada de influenza. Futuras investigaciones deben enfocarse en estudios prospectivos más amplios para confirmar estos hallazgos y explorar los mecanismos de interacción entre ambos virus.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000966