La Bilirrubina Sérica Levemente Elevada se Asocia con un Menor Riesgo de Pérdida Auditiva en Adultos Chinos
La pérdida auditiva es el déficit sensorial más común en humanos, impactando significativamente la comunicación diaria y la calidad de vida. El estrés oxidativo es un factor crítico en el desarrollo y progresión de la pérdida auditiva relacionada con la edad. Estudios han demostrado que deficiencias en antioxidantes endógenos o una ingesta dietética insuficiente de antioxidantes pueden aumentar el riesgo de pérdida auditiva, mientras que la suplementación con antioxidantes podría ayudar a prevenir su desarrollo. La bilirrubina, un producto catabólico del hemo en mamíferos, tradicionalmente se ha considerado un desecho citotóxico. Sin embargo, evidencia reciente sugiere que la bilirrubina no conjugada (BNC) actúa como un antioxidante endógeno al neutralizar radicales libres o inhibir su producción. Esto ha llevado a la hipótesis de que niveles levemente elevados de bilirrubina sérica podrían asociarse con un menor riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con estrés oxidativo, incluyendo la pérdida auditiva.
Este estudio transversal buscó explorar la asociación entre niveles fisiológicamente elevados de bilirrubina sérica y el riesgo de pérdida auditiva en adultos chinos. El estudio se realizó bajo las directrices de la Declaración de Helsinki y fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad Normal de Hangzhou. Se reclutaron 3.684 participantes de 19 a 98 años de la población general sometida a exámenes de salud rutinarios en cinco hospitales regionales de la provincia de Zhejiang, China, entre septiembre de 2016 y junio de 2018. Todos los participantes firmaron consentimiento informado. Entre ellos, 1.702 (46,2%) presentaron pérdida auditiva en altas frecuencias y 1.103 (29,9%) en frecuencias del habla. Los niveles medianos de bilirrubina total (BT) y BNC fueron 14,0 mmol/L y 10,2 mmol/L, respectivamente.
Los participantes con pérdida auditiva fueron, en promedio, 17 años mayores que aquellos sin pérdida. La pérdida auditiva se asoció con el género masculino, tabaquismo, consumo de alcohol, exposición al ruido, e historial de hipertensión, diabetes y dislipidemia. Además, se observó mayor actividad de aspartato aminotransferasa sérica en individuos con pérdida auditiva. Aunque los niveles de BT fueron significativamente más altos en estos individuos, no hubo diferencias significativas en las concentraciones de BNC entre grupos.
Mediante regresión logística estratificada por edad, en participantes ≤60 años, el cuartil más alto de BT se asoció con menor riesgo de pérdida en altas frecuencias (OR = 0,74; IC 95%: 0,56-0,97), pero no en frecuencias del habla, tras ajustar por factores de confusión. Los niveles de BNC mostraron una asociación inversa con ambos tipos de pérdida auditiva (OR = 0,57 para altas frecuencias; OR = 0,70 para frecuencias del habla). En mayores de 60 años, no se encontraron asociaciones significativas. Estos resultados sugieren que la bilirrubina sérica fisiológicamente elevada podría ser protectora en adultos jóvenes, siendo la BNC un indicador más sensible.
Los hallazgos contrastan con estudios previos en población coreana y adolescentes del NHANES (2007-2010), que asociaron bilirrubina elevada con mayor riesgo. La disparidad podría explicarse por diferencias en la edad de los participantes y factores de riesgo variables en distintas etapas de la vida. Además, este estudio excluyó niveles patológicamente altos de bilirrubina, lo que podría eliminar efectos deletéreos.
Entre las limitaciones, el diseño transversal impide establecer causalidad, ya que el estrés oxidativo por pérdida auditiva podría reducir los niveles de bilirrubina. Factores no medidos, como infecciones auditivas o historial familiar, podrían sesgar los resultados. La información sobre exposición al ruido y uso de medicamentos se basó en autoreporte, lo que limita la precisión. Por ello, estos hallazgos requieren validación en estudios prospectivos.
En conclusión, este estudio sugiere que la bilirrubina sérica, particularmente en su forma no conjugada, podría ser un factor protector contra la pérdida auditiva en adultos, respaldando su papel beneficioso en enfermedades crónicas relacionadas con estrés oxidativo. Se necesitan más investigaciones para explorar los mecanismos subyacentes y confirmar estos hallazgos en poblaciones diversas.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001268