La baja capacidad de deceleración se asocia con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con fibrilación auricular paroxística
La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardíaca más común y está asociada con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, insuficiencia cardíaca y mortalidad. La evaluación del riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con FA se basa actualmente en las escalas CHADS2 y CHA2DS2-VASc, que incluyen factores de riesgo principales como edad, diabetes, insuficiencia cardíaca, antecedentes de accidente cerebrovascular/ataque isquémico transitorio (AIT) e hipertensión. La FA es una arritmia compleja con múltiples mecanismos, como el remodelado eléctrico, el remodelado estructural y la desregulación autonómica neural. El sistema nervioso autónomo cardíaco (SNAC) desempeña un papel crucial en la iniciación y mantenimiento de la FA, y las fluctuaciones en su actividad suelen preceder el inicio de la FA paroxística.
La capacidad de deceleración (CD) es un índice electrocardiográfico no invasivo que mide cuantitativamente la tensión del sistema nervioso autónomo cardíaco. Introducida en 2006, la CD ha demostrado ser un indicador superior a la variabilidad de la frecuencia cardíaca tradicional para evaluar la función autonómica cardíaca. Es particularmente útil para predecir la muerte súbita postinfarto de miocardio y se ha empleado para evaluar los efectos de la ablación de venas pulmonares sobre la función autonómica en pacientes con FA paroxística. Una CD preservada (>4,5 ms) indica bajo riesgo de mortalidad, mientras que una CD reducida (≤2,5 ms) sugiere mayor riesgo.
Este estudio buscó explorar los factores influyentes en la CD anormal y su relación con el riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con FA paroxística. Se incluyeron 259 pacientes hospitalizados con FA paroxística, sometidos a mediciones de CD mediante Holter de 24 horas entre agosto de 2015 y junio de 2016. Se realizó un análisis de regresión multivariable para evaluar las asociaciones entre variables clínicas y CD anormal, así como la relación entre la CD y las escalas de riesgo de accidente cerebrovascular.
La población del estudio (143 hombres, 55,2%; edad media 66,4 años) incluyó 38 pacientes con CD anormal. El análisis univariable mostró que la edad, la hipertensión, la insuficiencia cardíaca y los antecedentes de accidente cerebrovascular/AIT estaban asociados significativamente con CD anormal. En el análisis multivariable, los antecedentes de accidente cerebrovascular/AIT se asociaron independientemente con CD anormal (OR: 2,861). Los pacientes con CD anormal presentaron puntuaciones más altas en CHADS2 (2,25 vs. 1,40) y CHA2DS2-VASc (3,76 vs. 2,71). La CD mostró una correlación negativa con ambas escalas, indicando que valores más bajos de CD se relacionan con mayor riesgo de accidente cerebrovascular.
Los hallazgos sugieren que una CD reducida está vinculada a antecedentes de accidente cerebrovascular/AIT y correlaciona con puntuaciones de riesgo más elevadas, lo que respalda su utilidad como marcador de riesgo en esta población. La disfunción autonómica cardíaca podría influir en la fisiopatología de la FA y su riesgo tromboembólico mediante mecanismos como rigidez arterial y cambios hemodinámicos. Sin embargo, el diseño retrospectivo y la muestra unicéntrica limitan la generalización de los resultados. Futuros estudios prospectivos y multicéntricos deberán validar el valor predictivo de la CD.
En conclusión, la CD anormal es un marcador independiente de riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con FA paroxística, lo que podría mejorar la estratificación de riesgo y el manejo clínico.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000391