Infartos Renales Reversibles Asociados a Feocromocitoma: Reporte de un Caso

Infartos Renales Reversibles Asociados a Feocromocitoma: Reporte de un Caso

El feocromocitoma es un tumor neuroendocrino poco común que surge de las células cromafines de la médula suprarrenal, provocando una producción excesiva de catecolaminas como adrenalina y noradrenalina. Estas hormonas pueden causar hipertensión grave, cefaleas, palpitaciones y diaforesis, entre otros síntomas. Si bien las complicaciones cardiovasculares del feocromocitoma están bien documentadas, la afectación renal se reporta con menor frecuencia. Este caso describe una presentación única de infartos renales bilaterales reversibles asociados a feocromocitoma, resaltando la importancia del diagnóstico y tratamiento temprano para lograr un desenlace favorable.

Un hombre de 47 años ingresó al hospital con antecedentes de hipertensión no controlada durante 3 años, con presión arterial máxima registrada de 210/160 mmHg. También refirió cefaleas intensas intermitentes, palidez y diaforesis. Aunque ocasionalmente tomaba bloqueadores de canales de calcio dihidropiridínicos, no monitoreaba su presión arterial regularmente. Su historial médico no incluía enfermedad renal, eventos tromboembólicos o lesiones de la arteria renal. Al ingreso, su presión arterial era 160/80 mmHg, con frecuencia cardíaca de 90 latidos/min y frecuencia respiratoria de 18 respiraciones/min. El análisis de orina mostró hematuria leve, y se observaron elevaciones transitorias de creatinina sérica y nitrógeno ureico en sangre, que se normalizaron tras 2 días de hidratación. Los estudios de coagulación, incluyendo tiempo de protrombina, tiempo de tromboplastina parcial activado y niveles de dímero D, estaban dentro de rangos normales. Sin embargo, los niveles plasmáticos de adrenalina y noradrenalina fueron significativamente elevados: 7829,60 pg/mL y 6121,70 pg/mL, respectivamente, superando ampliamente los intervalos de referencia (9,16–254,60 pg/mL y 86,30–551,60 pg/mL).

Una tomografía computarizada (TC) abdominal reveló un tumor de 8,5 cm en la glándula suprarrenal derecha y múltiples defectos de perfusión en forma de cuña en ambos riñones, compatibles con infartos renales. La ecocardiografía no mostró evidencia de trombo arterial, y un estudio Holter de 24 horas no detectó arritmias. Con estos hallazgos, se diagnosticó feocromocitoma e infartos renales múltiples. Para controlar la presión arterial, se administró fenoxibenzamina oral. Tras 2 semanas de terapia antihipertensiva, el paciente fue sometido a resección quirúrgica del tumor el 29 de abril de 2014. El examen histopatológico confirmó el diagnóstico de feocromocitoma. No se administró tratamiento específico para los infartos renales.

Durante un seguimiento de 4 años, el paciente mantuvo presión arterial normal con niveles de creatinina sérica estables y sin eventos tromboembólicos. Una TC abdominal repetida el 15 de mayo de 2018 mostró resolución completa de los defectos de perfusión en los riñones, indicando la reversibilidad de los infartos tras la extirpación del tumor.

El feocromocitoma puede causar daño multiorgánico debido al exceso de catecolaminas. Aunque la afectación renal es infrecuente, puede manifestarse como insuficiencia renal o poliuria secundaria a hipertensión grave. Sin embargo, el infarto renal es una complicación extremadamente rara, con una incidencia del 0,007% en admisiones de emergencia. La etiología del infarto renal incluye enfermedades cardioembólicas, lesiones de la arteria renal y estados de hipercoagulabilidad, aunque más de la mitad de los casos no tienen causa identificada. El diagnóstico se basa en hallazgos característicos en TC, como defectos de perfusión en cuña. A pesar de tratamientos agresivos como trombolisis, el infarto renal suele ser irreversible y puede provocar eventos tromboembólicos recurrentes, daño renal e incluso muerte.

En este caso, el paciente no tenía antecedentes de enfermedades cardioembólicas, lesiones arteriales renales o hipercoagulabilidad, y los estudios de coagulación fueron normales. La reversibilidad de los infartos tras la resección sugiere que la vasoconstricción mediada por catecolaminas fue el mecanismo principal. La eliminación del feocromocitoma restableció el flujo sanguíneo renal normal, resolviendo los infartos.

Este caso resalta una presentación inusual de infartos renales asociados a feocromocitoma. Subraya la importancia de considerar este tumor en pacientes con infarto renal inexplicable e hipertensión grave. El diagnóstico temprano y la intervención quirúrgica oportuna pueden lograr remisión completa y un pronóstico favorable. Los clínicos deben vigilar la posibilidad de daño renal en pacientes con feocromocitoma e implementar medidas diagnósticas y terapéuticas adecuadas.

Los hallazgos también contribuyen a la literatura limitada sobre infartos renales asociados a feocromocitoma. Hasta la fecha, solo se han reportado cuatro casos en adultos, con trombosis auricular, embolia de arteria renal y vasoespasmo como posibles mecanismos. Este caso es único al proporcionar seguimiento a largo plazo y demostrar la reversibilidad de los infartos tras la cirugía, enfatizando el papel de la vasoconstricción inducida por catecolaminas en la patogénesis.

En conclusión, este reporte ilustra la naturaleza reversible de los infartos renales asociados a feocromocitoma. En pacientes con infarto renal inexplicable e hipertensión grave, debe considerarse el cribado de feocromocitoma. La resección tumoral temprana puede lograr remisión completa y un desenlace favorable. Los clínicos deben reconocer el potencial de daño renal en estos pacientes y garantizar un manejo óptimo.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000000759

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