Impacto de la Enfermedad por Coronavirus 2019 en el Diagnóstico y Tratamiento Clínico del Cáncer de Mama en China
La pandemia de COVID-19, reportada por primera vez en diciembre de 2019, perturbó los sistemas de salud a nivel global, con repercusiones significativas en la atención oncológica. En China, las medidas estrictas de contención, como restricciones de transporte y protocolos hospitalarios de control de infecciones, afectaron profundamente el manejo del cáncer de mama. Este cáncer, principal causa de mortalidad relacionada con neoplasias en mujeres en China, requiere diagnóstico oportuno, cirugía, quimioterapia y radioterapia. Sin embargo, la doble amenaza de la pandemia—retrasos en la atención por barreras logísticas y mayor riesgo de infección en pacientes inmunocomprometidos—impulsó adaptaciones urgentes en la práctica clínica. Este artículo sintetiza los hallazgos de una encuesta nacional a oncólogos chinos especializados en cáncer de mama, realizada durante el pico de la pandemia (enero-febrero de 2020), para evaluar cambios en el diagnóstico, estrategias terapéuticas y mecanismos de apoyo a pacientes.
Metodología y Diseño del Estudio
El Grupo de Cáncer de Mama de la Asociación China de Oncólogos Clínicos realizó una encuesta voluntaria y anónima a 100 médicos especializados en cáncer de mama en China. El cuestionario de 55 ítems, diseñado por investigadores del Hospital Oncológico de la Academia China de Ciencias Médicas y el Hospital Oncológico de la Universidad de Pekín, se centró en prácticas clínicas durante el pico pandémico. La recolección de datos ocurrió entre el 19 y 23 de marzo de 2020, obteniendo 83 respuestas válidas (tasa de finalización: 96,5%) de 72 hospitales, representando el 85,3% de las regiones de China. Los participantes incluyeron 43 oncólogos médicos y 40 cirujanos, predominantemente senior (60,2% médicos jefes; 32,5% médicos asociados).
Interrupción de Servicios Clínicos Rutinarios
La pandemia redujo drásticamente la capacidad hospitalaria. Las consultas externas disminuyeron un 80,3%, con una reducción del 50% en la frecuencia de atenciones. Los ingresos hospitalarios y los volúmenes quirúrgicos cayeron un 70,6% y 75%, respectivamente; el 76,8% de las cirugías se clasificaron como emergencias. Los procedimientos electivos, incluida la reconstrucción mamaria, se pospusieron en el 97,5% de los casos. Para minimizar riesgos infecciosos, el 62,5% de los cirujanos adoptaron equipos de protección personal (EPP) reforzados, como batas desechables, gafas y doble guante.
Adaptaciones en Cirugía y Terapia Neoadyuvante
En pacientes con cáncer de mama localmente avanzado (tumores ≥3 cm con afectación ganglionar axilar), el 100% de los médicos priorizó subtipificación molecular para guiar la selección de quimioterapia neoadyuvante (QN). Para reducir visitas hospitalarias, el 98,8% favoreció regímenes de QN cada 3 semanas frente a protocolos de 2 semanas. En pacientes que completaron QN, el 80,9% permitió retrasos de 1 mes en cirugía, considerándolo seguro. El inicio de quimioterapia adyuvante posquirúrgica se pospuso en el 77,1% de los casos, ajustando el tiempo según perfiles de riesgo individual: pacientes de alto riesgo (p. ej., subtipos triple negativo o HER2-positivo) enfrentaron retrasos más cortos.
Modificaciones en Terapia Sistémica
Quimioterapia: Para mitigar riesgos de mielosupresión, el 90,4% prescribió factores estimulantes de colonias de granulocitos (G-CSF) de acción prolongada. En pacientes frágiles o con toxicidad grave, se recomendó quimioterapia metronómica (regímenes continuos de baja dosis) para mantener eficacia con menos visitas.
Terapia Endócrina: Los protocolos de supresión ovárica migraron hacia formulaciones de 3 meses de agonistas de GnRH (96,4% de adopción), reduciendo frecuencia de inyecciones.
Terapia Dirigida: Los inhibidores de CDK4/6 emergieron como primera línea en cáncer de mama avanzado HR+ (91,6% de uso). En casos HER2-positivos que completaron 4–6 ciclos de terapia combinada, el 81,9% optó por agentes orales anti-HER2 (p. ej., pyrotinib) como mantenimiento.
Retrasos en Radioterapia y Seguimiento
Los esquemas de radioterapia posquirúrgica se ajustaron en el 60,2% de los pacientes, permitiendo retrasos de 1–2 meses. Durante este intervalo, se iniciaron terapias endócrinas o dirigidas para mantener control.
Telesalud y Apoyo Psicológico
La telemedicina se convirtió en eje central: el 61,4% de las instituciones implementaron plataformas de consulta en línea; el 36,1% usó teléfono o WeChat para seguimiento. Además, el 88% de los médicos empleó redes sociales para educación y manejo de ansiedad. El 56,6% de los hospitales desplegó equipos de apoyo psicológico, reflejando mayor conciencia de necesidades mentales.
Intervenciones Políticas para Garantizar Continuidad
El gobierno chino implementó dos políticas clave:
- Política de “Recetas de Larga Duración”: Permitió suministros de medicación por 3 meses en el 98% de las regiones.
- Integración de “Internet+ Salud”: Los servicios de telemedicina se incorporaron a reembolsos de seguros de salud en el 50% de las regiones.
Variaciones Regionales: La Experiencia de Wuhan
Wuhan, epicentro de la pandemia, enfrentó desafíos únicos: todas las cirugías electivas se suspendieron, priorizándose terapias orales y telemedicina. Los médicos realizaron consultas en línea 7 veces por semana—el doble del promedio nacional—y enfatizaron apoyo psicológico.
Discusión e Implicaciones
La encuesta resalta la agilidad de la comunidad oncológica china para equilibrar riesgos de COVID-19 y resultados oncológicos. Adaptaciones clave—intervalos extendidos de quimioterapia, adopción de telemedicina y soluciones políticas—reflejan un enfoque centrado en el paciente. No obstante, la equivalencia a largo plazo de regímenes modificados (p. ej., cirugía retrasada) requiere validación.
La pandemia aceleró la aceptación de cirugía conservadora y modelos de atención domiciliaria, tendencias que persistirán. La integración de servicios “Internet+” resalta el potencial de modelos híbridos para mejorar acceso en entornos con recursos limitados.
Conclusión
El COVID-19 impulsó cambios sin precedentes en el manejo del cáncer de mama en China, enfatizando flexibilidad, innovación y colaboración multidisciplinaria. Si bien las adaptaciones temporales mitigaron riesgos inmediatos, investigaciones futuras son cruciales para asegurar que estas estrategias no comprometan la supervivencia. Las lecciones aprendidas—en telemedicina y apoyo al paciente—ofrecen un modelo para gestionar crisis sanitarias futuras sin comprometer la calidad de la atención oncológica.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001347