Identificación de enfermedad de Alzheimer en un paciente con penfigoide ampolloso

Identificación de enfermedad de Alzheimer en un paciente con penfigoide ampolloso mediante escalas de cribado de demencia

El penfigoide ampolloso (PA) es un trastorno ampolloso autoinmune crónico que afecta principalmente a adultos mayores. Se caracteriza por la presencia de autoanticuerpos contra componentes de la zona de la membrana basal (BMZ), particularmente BP180 y BP230. Aunque el PA es primariamente una condición dermatológica, estudios recientes destacan su asociación con enfermedades neurológicas (EN), incluyendo la enfermedad de Alzheimer (EA). Este informe describe la identificación de EA en un hombre de 73 años con PA mediante escalas de cribado de demencia, enfatizando la importancia de la detección temprana.

Caso clínico
Un hombre de 73 años presentó eritemas en tronco y extremidades con prurito intenso de 11 meses de evolución. Al examen físico se observaron ampollas en manos. La biopsia cutánea reveló formación subepidérmica de ampollas con infiltrado eosinofílico y linfocitario en dermis. La inmunofluorescencia directa mostró depósito lineal de anticuerpos en la BMZ, mientras que la indirecta detectó título elevado (≥1:320) de anticuerpos anti-BMZ en suero. Los anticuerpos anti-BP180 fueron 102 U/mL, confirmándose PA.

Durante la hospitalización, se identificó deterioro cognitivo: lentitud mental y alteración de memoria reciente. El historial reveló declive mnésico de 2 años y antecedentes familiares de demencia (padre y hermana). Las pruebas MMSE (puntaje: 25) y MoCA (puntaje: 19) indicaron deterioro cognitivo. Una evaluación neuropsicológica detallada confirmó déficits en memoria, función ejecutiva y habilidades visuoespaciales.

El genotipo de apolipoproteína E (ApoE) fue e4/e4, variante de alto riesgo para EA. El electroencefalograma mostró alteraciones leves y la resonancia magnética cerebral reveló atrofia hipocampal leve e hiperintensidades en sustancia blanca periventricular. Estos hallazgos, junto al cuadro clínico, confirmaron EA. Se inició tratamiento con vitamina B6 (10 mg/día), ácido fólico (5 mg/día) y cobalamina (0,5 mg/día).

Para el PA, se administró metilprednisolona (48 mg/día) y glucósidos de Tripterygium (60 mg/día). Tras 18 meses de seguimiento, no hubo recurrencia del PA. Este caso resalta la asociación entre PA y EN, particularmente EA, cuya progresión gradual retrasa su diagnóstico. Los dermatólogos, primeros en evaluar pacientes con PA, deben identificar posibles anomalías neurológicas.

Discusión
La demencia en etapas tempranas presenta síntomas sutiles que requieren enfoque multidisciplinario: pruebas cognitivas, neuroimágenes y estudios de laboratorio. En este caso, la combinación de escalas MMSE y MoCA permitió mejorar la precisión del cribado. Mientras el MMSE diferencia sujetos normales de aquellos con demencia, el MoCA detecta mejor el deterioro cognitivo leve.

La identificación oportuna de EN en pacientes con PA es crucial para optimizar intervenciones terapéuticas. La colaboración entre dermatólogos y neurólogos es esencial en el manejo integral de estos casos complejos. Este reporte subraya la importancia de evaluar la salud mental en pacientes dermatológicos y emplear herramientas validadas para el diagnóstico temprano.

Conclusión
La detección de EA mediante escalas de cribado en un paciente con PA evidencia la interrelación entre condiciones dermatológicas y neurológicas. El abordaje holístico que combina evaluación clínica, pruebas complementarias y seguimiento interdisciplinario mejora el pronóstico en enfermedades multifactoriales.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000000285

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