Hipoperfusión Crónica por Estenosis de Grandes Arterias Intracraneales no se Asocia con la Depósito Cerebral de β-Amiloide y Atrofia Cerebral

Hipoperfusión Crónica por Estenosis de Grandes Arterias Intracraneales no se Asocia con la Depósito Cerebral de β-Amiloide y Atrofia Cerebral

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la forma más común de demencia relacionada con el envejecimiento, representando una carga significativa para pacientes y sociedad. La deposición de β-amiloide (Aβ) se considera un evento clave en la patogénesis de la EA, aunque sus causas subyacentes permanecen poco claras. En pacientes con EA, incluso en aquellos con deterioro cognitivo leve (DCL), se observa reducción del flujo sanguíneo cerebral (FSC) e hipoperfusión. Factores de riesgo vascular (FRV) como hipertensión, diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares e hipercolesterolemia se asocian con mayor riesgo de EA, deterioro cognitivo y neurodegeneración, posiblemente por hipoperfusión cerebral crónica. Sin embargo, la relación causal directa entre hipoperfusión y patología de la EA sigue siendo incierta. Este estudio evalúa el impacto de la hipoperfusión cerebral crónica en la deposición de Aβ y la atrofia cerebral en pacientes cognitivamente normales con estenosis unilateral de grandes arterias intracraneales.

Se incluyeron pacientes cognitivamente normales con hipoperfusión cerebral unilateral crónica, definida como reducción de perfusión en un hemisferio detectada por tomografía computarizada de perfusión (TCP), con o sin estenosis grave de la arteria cerebral media (ACM) o carótida interna (ACI). El hemisferio contralateral sirvió como control. Los participantes fueron sometidos a evaluaciones clínicas (historia médica, examen físico, pruebas de laboratorio, genotipificación de apolipoproteína E y pruebas neuropsicológicas) y estudios de imagen: tomografía sin contraste (TSC), angiografía por TC (ATC), TCP y tomografía por emisión de positrones con compuesto de Pittsburgh marcado con 11C (PiB-PET). Los índices de atrofia cerebral se calcularon a partir de imágenes de TC, y la carga de Aβ se evaluó mediante tasas de captación estandarizadas (SUVR).

El estudio incluyó 10 participantes (4 hombres, 6 mujeres) con mediana de edad de 64 años (rango: 47–76 años). Todos mostraron hipoperfusión unilateral sin manifestaciones clínicas de accidente cerebrovascular agudo o deterioro cognitivo. Seis pacientes tenían oclusiones de ACI/ACM, tres estenosis grave y uno hipoperfusión parcheada sin estenosis significativa. La deposición de Aβ (SUVR cortical) no mostró diferencias significativas entre regiones hipoperfundidas y controles. En el volumen de interés (VOI), la mediana de SUVR cortical fue 1.11 (rango intercuartílico [RIC]: 1.02–1.11) en regiones hipoperfundidas vs. 1.10 (RIC: 1.02–1.13) en controles (P = 0.721). En el área de interés (ROI), la mediana de SUVR fue 1.11 (RIC: 1.09–1.12) vs. 1.10 (RIC: 1.09–1.13; P = 0.241). Un sujeto mostró captación bilateral anormal de PiB (SUVR >1.42), sin alterar los resultados globales. La relación retención sustancia gris/blanca (GM/WM) tampoco difirió entre regiones.

Los índices de atrofia cerebral (bicarotídeo, bifrontal, de Evans, cella, cella media y ventricular) no mostraron diferencias significativas. Por ejemplo, el índice bicarotídeo fue 0.11 (RIC: 0.10–0.13) en hemisferios hipoperfundidos vs. 0.13 (RIC: 0.11–0.14) en controles (P = 0.060), y el índice bifrontal 0.32 (RIC: 0.30–0.34) vs. 0.31 (RIC: 0.31–0.34; P = 0.707). Los demás índices también fueron comparables (P > 0.05).

Los resultados sugieren que la hipoperfusión crónica por estenosis de grandes arterias no induce directamente deposición de Aβ ni neurodegeneración en humanos, contrastando con estudios en animales donde sí se observó este efecto. La falta de asociación podría deberse a diferencias en duración/severidad de la hipoperfusión, mecanismos compensatorios humanos o exclusión de pacientes con enfermedad de pequeños vasos, que podrían influir en la patología de la EA.

Entre las fortalezas del estudio destacan el uso de hipoperfusión unilateral para controlar heterogeneidad individual y la exclusión de pacientes con accidente cerebrovascular mayor. Sin embargo, el tamaño muestral reducido y la duración desconocida de la hipoperfusión limitan la generalización. Futuros estudios con cohortes más grandes y seguimientos prolongados son necesarios para confirmar estos hallazgos y explorar el papel de la microvasculatura en la EA.

En conclusión, la hipoperfusión cerebral crónica por estenosis de grandes vasos no se asocia con mayor deposición de Aβ o atrofia cerebral en pacientes cognitivamente normales. Estos hallazgos cuestionan el papel directo de la hipoperfusión en la patología relacionada con la EA, subrayando la necesidad de investigar la interacción entre procesos vasculares y neurodegenerativos en esta enfermedad.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001918

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