Fallo renal agudo postoperatorio y necrosis cutánea por paraganglioma

Fallo renal agudo postoperatorio y necrosis cutánea de la incisión causados por un paraganglioma retroperitoneal gigante

Un hombre de 68 años presentó un historial de proteinuria de un año de evolución. Durante el examen abdominal, se detectó una masa fija gigante de 22 × 18 cm. Los análisis de laboratorio revelaron proteinuria grave (3,0 g/24 horas) e hipoalbuminemia severa (29 g/L; rango normal: 40–55 g/L). El paciente reportó orina espumosa durante un año, con empeoramiento de los síntomas en los 20 días previos a la hospitalización. Los marcadores inflamatorios y tumorales fueron normales, pero la tomografía computarizada (TC) abdominal con contraste mostró una neoplasia quística-sólida gigante que se extendía desde el cuadrante superior derecho del retroperitoneo hasta la pelvis. La superficie del tumor presentó realce intenso debido a su alta vascularización.

La presencia del tumor, junto con la proteinuria e hipoalbuminemia, motivó la decisión de realizar una resección quirúrgica. La extirpación en bloque fue compleja y provocó hipotensión intraoperatoria transitoria por descompresión de la vena cava inferior y sangrado menor de la cápsula tumoral hipervascularizada. En el postoperatorio, el paciente desarrolló fallo renal agudo, caracterizado por elevación de creatinina sérica y oliguria severa, además de necrosis parcial de la incisión quirúrgica al primer día. La función renal se recuperó completamente tras un mes de hemodiálisis (tres sesiones semanales de cuatro horas). La necrosis cutánea se resolvió después de dos semanas de tratamiento tópico con alprostadil, un agente vasodilatador.

El estudio histopatológico confirmó el diagnóstico de paraganglioma retroperitoneal, una neoplasia neuroendocrina rara originada en células cromafines extraadrenales. Estos tumores suelen secretar neuropéptidos como catecolaminas, crecen rápidamente y pueden metastatizar. La resección quirúrgica es el único tratamiento curativo, dada su resistencia a radioquimioterapia.

En el seguimiento a tres meses, la proteinuria había desaparecido y la albúmina sérica se normalizó, respaldando la relación causal entre el tumor y estas alteraciones. La presión arterial normal del paciente concordó con un paraganglioma no funcionante. El fallo renal agudo postoperatorio subrayó la importancia de controlar la descompresión durante la resección de masas abdominales gigantes para mantener la estabilidad hemodinámica. Sin embargo, la proteinuria preoperatoria pudo contribuir a la lesión renal.

La necrosis isquémica postoperatoria de la piel periincisional es una complicación excepcional. La respuesta al vasodilatador sugirió una relación causal con la hipoperfusión cutánea. La tensión elevada de la pared abdominal por el tumor comprometió su irrigación, estableciendo vasos aberrantes entre la piel y el tumor. La resección generó una reducción aguda del flujo sanguíneo cutáneo postoperatorio.

En el último seguimiento, a 28 meses, el paciente permanecía libre de enfermedad y satisfecho con su estado de salud. Proporcionó consentimiento informado para la publicación.

Este caso ilustra la complejidad del manejo de paragangliomas retroperitoneales gigantes, destacando los desafíos quirúrgicos y el riesgo de complicaciones graves. Los resultados exitosos se atribuyeron al manejo oportuno con hemodiálisis y terapia vasodilatadora tópica. Estos hallazgos enfatizan la necesidad de una evaluación preoperatoria minuciosa, técnica quirúrgica meticulosa y vigilancia postoperatoria estricta en el abordaje de estos tumores complejos.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000000113

Deja una respuesta 0

Your email address will not be published. Required fields are marked *