Factores de riesgo de hemorragia pulmonar tras biopsia percutánea guiada por ultrasonido de lesiones pulmonares periféricas
El cáncer de pulmón sigue siendo una de las principales causas de muerte relacionadas con el cáncer a nivel mundial, con tasas de morbilidad y mortalidad que han aumentado constantemente en las últimas décadas. Si bien las técnicas de imagen son esenciales para la detección inicial, a menudo no logran proporcionar un diagnóstico definitivo. La evaluación patológica de muestras tisulares es crucial para un diagnóstico preciso, particularmente en lesiones pulmonares periféricas, que representan una proporción significativa de los cánceres de pulmón. Los adenocarcinomas, que constituyen aproximadamente el 40% de todos los cánceres pulmonares, se localizan frecuentemente en regiones periféricas del pulmón. Esto los hace accesibles para la biopsia percutánea guiada por ultrasonido, una técnica que ha ganado prominencia debido a su capacidad para proporcionar imágenes en tiempo real y minimizar complicaciones en comparación con otros métodos.
La biopsia pulmonar transtorácica guiada por ultrasonido con aguja de corte se considera un método seguro y eficiente para obtener diagnósticos patológicos de lesiones periféricas. Sin embargo, como cualquier procedimiento invasivo, no está exenta de riesgos. Se han reportado complicaciones como embolia aérea, neumotórax, hemorragia pulmonar y siembra tumoral. Entre estas, la hemorragia pulmonar es particularmente preocupante debido a su potencial gravedad. La hemoptisis severa, una manifestación de hemorragia pulmonar, puede requerir intervenciones de emergencia como taponamiento endobronquial, embolización arterial o incluso cirugía, y en algunos casos puede ser mortal. A pesar de la importancia clínica de esta complicación, existen pocos datos sobre los factores de riesgo asociados con la hemorragia pulmonar tras una biopsia pulmonar percutánea guiada por ultrasonido.
Este estudio tuvo como objetivo identificar los factores de riesgo asociados con la hemorragia pulmonar tras biopsia transtorácica guiada por ultrasonido de lesiones periféricas. Se realizó un análisis retrospectivo de pacientes sometidos al procedimiento entre junio de 2010 y junio de 2016 en el Departamento de Ultrasonido del Primer Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Guangxi, China. Se incluyeron pacientes con lesiones periféricas adheridas a la pleura, confirmadas por radiografía de tórax, resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC). Se excluyeron pacientes con disfunción pulmonar o cardíaca grave, arritmias severas, susceptibilidad a sangrado o aquellos incapaces de someterse al procedimiento debido a tos o hemoptisis.
El procedimiento de biopsia fue estandarizado y realizado por dos radiólogos expertos en diagnóstico por ultrasonido y técnicas de biopsia percutánea. Se inició con ecografía, utilizando datos de TC torácica como referencia para evaluar el tamaño, ubicación y características sonográficas de las lesiones. Se emplearon sistemas de ultrasonido como el Logiq E9 (GE Healthcare) o el Acuson S2000 (Siemens), equipados con sondas convexas de 2,5–4,0 MHz o 3,5–5,5 MHz. En algunos casos, se utilizaron equipos Preirus o EUB6500 con sondas especiales de punción (1–5 MHz o 2–5 MHz). El tamaño de las lesiones se midió según el diámetro máximo en imágenes sagitales. El Doppler color se utilizó rutinariamente para identificar vasos sanguíneos grandes y evitar su punción durante la biopsia, realizada con aguja de corte automática de 18 gauge (Bard Magnum).
Se analizaron variables clínicas como edad, sexo, presencia de signo bronquial, posición y tamaño de la lesión, flujo sanguíneo lesional, número de punciones y características patológicas. El tamaño se categorizó como pequeño (≤2 cm), intermedio (>2–5 cm) o grande (>5 cm). La posición se clasificó por lóbulo pulmonar. El flujo sanguíneo se clasificó como rico o pobre según las señales Doppler. Los diagnósticos patológicos incluyeron tumores malignos, benignos o enfermedades inflamatorias.
Todos los pacientes fueron seguidos durante una semana post-biopsia, monitoreando complicaciones como dolor torácico, disnea o hemoptisis. La hemorragia pulmonar se definió como opacidades en vidrio esmerilado en TC post-procedimiento, hemoptisis, esputo sanguinolento o hemotórax que requiriera intervención. El análisis estadístico se realizó con SPSS 21.0, utilizando pruebas de Chi-cuadrado, Fisher y regresión logística binaria.
El estudio incluyó 914 pacientes (72,32% hombres; edad media 54,27 ±14,44 años). El tamaño de las lesiones varió de 7–138 mm. Los diagnósticos patológicos fueron: malignos (45,08%), benignos (8,32%) e inflamatorios (46,61%). La hemorragia pulmonar post-biopsia ocurrió en 105 pacientes (11,49%), con manifestaciones de hemoptisis (3,83%), esputo sanguinolento (3,06%), hemotórax (0,22%) y hemorragia alveolar (4,38%). Todos los casos se resolvieron con tratamiento sintomático.
El análisis univariable mostró mayor proporción de hemorragia en lesiones pequeñas y con flujo sanguíneo rico. La regresión logística multivariable confirmó que el tamaño pequeño (OR: 0,418; IC95%: 0,298–0,588; p <0,001) y flujo sanguíneo rico (OR: 2,238; IC95%: 1,363–3,247; p =0,001) fueron factores independientes. La ubicación de la lesión, signo bronquial, edad y sexo no mostraron asociación significativa.
Los hallazgos coinciden con estudios previos que indican mayor riesgo en lesiones inflamatorias y malignas debido a remodelación vascular y circulación colateral. La correlación negativa entre tamaño y hemorragia podría explicarse por el uso de Doppler para planificar la trayectoria de la biopsia, evitando vasos principales. La monitorización ecográfica en tiempo real es crítica en lesiones pequeñas. Ajustar el ángulo de inserción de la aguja, muestrear paralelo a la pared torácica y aumentar el volumen de muestra pueden reducir el número de punciones y el riesgo.
El estudio también destacó que el número de punciones no afectó significativamente la incidencia de hemorragia si se evitaban vasos mayores o lesiones con signo bronquial positivo. Sin embargo, se recomiendan medidas adicionales: comunicación efectiva con el paciente, evaluación preoperatoria rigurosa, control estricto de la profundidad de punción y evitación de vasos sanguíneos, especialmente en lesiones hipervasculares.
En conclusión, el suministro sanguíneo lesional rico y el tamaño pequeño de la lesión son factores de riesgo significativos para hemorragia pulmonar post-biopsia. Estos hallazgos brindan información valiosa para minimizar complicaciones y mejorar la seguridad del procedimiento. Al implementar precauciones recomendadas y aprovechar la monitorización ecográfica en tiempo real, el riesgo de hemorragia puede reducirse significativamente, optimizando la eficacia y seguridad de las biopsias pulmonares guiadas por ultrasonido.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001788