Estudio de Factibilidad sobre la Analgesia Espinal Continua en Todas las Etapas del Trabajo de Parto
La analgesia espinal continua (CSA, por sus siglas en inglés) ha surgido como una alternativa prometedora a la analgesia epidural continua tradicional (CEA) para el manejo del dolor durante el trabajo de parto. Este estudio investiga la efectividad y seguridad de la CSA en todas las etapas del parto, comparándola con la CEA en términos del proceso de parto, resultados maternos, efecto analgésico e impacto en el feto y el recién nacido.
La investigación aborda las preocupaciones en China sobre el uso de la CEA durante todo el proceso de parto. Se cree que la CEA tradicional dificulta la fuerza materna en la segunda etapa del parto. Además, la administración excesiva de anestésicos locales en el espacio intraespinal podría inhibir la contracción del músculo liso uterino, lo que podría prolongar las etapas del parto, aumentar el uso de oxitocina y elevar las tasas de parto con fórceps, cesárea y asfixia neonatal. Por ello, muchos obstetras y matronas en China suspenden la analgesia epidural cuando el cuello uterino alcanza 7-8 cm de dilatación o en la dilatación completa, dejando a la mayoría de las parturientas sin una analgesia ideal durante todo el parto.
La CSA ofrece un enfoque diferente al producir y mantener analgesia espinal mediante la inyección intermitente o continua de dosis bajas de anestésicos locales a través de un catéter subaracnoideo. Este método presenta ventajas durante todo el parto, incluyendo microdosificación, analgesia de inicio rápido y satisfactoria, bloqueo motor leve y la posibilidad de convertirla en anestesia quirúrgica para partos instrumentales o cesáreas. En comparación con la CEA, la CSA reduce el riesgo de anestesia espinal total y toxicidad por bloqueo de anestésicos locales.
El estudio fue un ensayo aleatorizado y simple ciego que incluyó a 84 mujeres nulíparas sin complicaciones gestacionales. Las participantes se dividieron aleatoriamente en dos grupos: CSA (grupo S) y CEA (grupo E), con 42 mujeres cada uno. Los catéteres se colocaron en el espacio intervertebral L3-4 en ambos grupos. La analgesia se inició cuando las contracciones uterinas se volvieron regulares y el cuello uterino alcanzó 2-3 cm de dilatación en la primera etapa del parto.
El grupo S recibió una dosis inicial de 5 mL de solución con ropivacaína al 0,03% y sufentanilo 0,8 mg/mL, seguido de analgesia intratecal controlada por el paciente. La infusión basal consistió en ropivacaína al 0,025% con sufentanilo 0,5 mg/mL a 2 mL/h, con un bolo a demanda de 2 mL y un intervalo de bloqueo de 15 minutos. El grupo E recibió un catéter epidural con una dosis de prueba de lidocaína al 1,5% (3 mL) y, tras confirmar su ubicación, se inició analgesia epidural con 10-15 mL de ropivacaína al 0,1% y sufentanilo 0,5 mg/mL, seguido de analgesia epidural controlada por el paciente. La infusión basal para el grupo E fue ropivacaína al 0,1% con sufentanilo 0,5 mg/mL a 3 mL/h, con un bolo a demanda de 7 mL y un intervalo de bloqueo de 15 minutos. Todas las infusiones se detuvieron 120 minutos postparto, manteniendo puntuaciones ≤4 en la Escala Visual Analógica (EVA).
Los resultados mostraron diferencias significativas entre los grupos. Las puntuaciones EVA disminuyeron en ambos grupos respecto al valor basal (T0), pero el grupo S presentó menores puntuaciones en T1-T3 y un inicio analgésico más rápido que el grupo E. La dosis total de ropivacaína y sufentanilo fue significativamente menor en el grupo S (ropivacaína: 8,0 ± 2,9 mg vs. 61,9 ± 20,1 mg; sufentanilo: 17,0 ± 5,9 mg vs. 31,0 ± 10,1 mg). Aunque el efecto analgésico fue más rápido en el grupo S, no hubo diferencias significativas a los 30 minutos de iniciada la infusión.
En cuanto a la seguridad, se registró un caso de cefalea pospunción dural (PDPH) en el grupo S, resuelto con manejo conservador. No se observaron complicaciones neurológicas graves. La incidencia de prurito fue mayor en el grupo S, posiblemente relacionada con la dosis inicial de sufentanilo. Futuros estudios buscarán ajustar esta dosis para optimizar los resultados. Respecto a los resultados obstétricos, dos pacientes en cada grupo requirieron cesárea, con conversión exitosa a anestesia quirúrgica y tiempos de inicio más rápidos en el grupo S.
El estudio concluyó que la CSA proporciona analgesia satisfactoria con bloqueo motor leve y posibilidad de conversión rápida a anestesia quirúrgica. Es un método efectivo y seguro para todas las etapas del parto, ofreciendo una nueva alternativa en analgesia obstétrica. Sus ventajas deben ponderarse frente a riesgos como la PDPH en casos específicos.
Financiamiento: Proyecto de Promoción de Logros Científicos y Tecnológicos de la Comisión de Salud y Planificación Familiar de Beijing (No.2018-TG-21) y Estudio Clínico sobre el efecto de la bomba de analgesia auto-controlada inteligente en la analgesia del parto (No. SHFZ 2020-5).
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000661