Estudio Biomecánico Cuantitativo de las Técnicas de Contrafuerte Positivo en Fracturas del Cuello Femoral: Un Análisis de Elementos Finitos
Las fracturas del cuello femoral son lesiones comunes, representando aproximadamente el 50% de las fracturas de cadera. Las principales complicaciones incluyen la no unión de la fractura y la necrosis avascular de la cabeza femoral debido a la interrupción del suministro sanguíneo. El diagnóstico y tratamiento de estas fracturas aún plantean desafíos en ortopedia. Las estrategias varían según la edad del paciente y el tipo de fractura. En pacientes mayores de 65 años con fracturas desplazadas, el reemplazo articular es la opción principal, mientras que en menores de 65 años se prefiere la reducción cerrada con fijación interna mediante tornillos compresivos huecos paralelos.
La reducción anatómica tradicionalmente se considera esencial para promover la curación. Sin embargo, fracturas refractarias pueden no reducirse adecuadamente con métodos convencionales, lo que aumenta el riesgo de daño vascular. En 2013, Gotfried et al. propusieron el concepto de contrafuerte positivo, donde el borde inferior distal de la fractura se posiciona medial al borde proximal, mostrando buenos resultados clínicos. Este estudio cuantificó mediante análisis de elementos finitos la estabilidad biomecánica del contrafuerte positivo (2, 3 y 4 mm), comparándolo con el contrafuerte negativo (2 mm) y la reducción anatómica.
Se modelaron cinco variantes de fracturas tipo Pauwels I usando Mimics 17.0 e Hypermesh 12.0, sometiéndolas a una carga axial de 2100 N en ABAQUS 6.9. Se analizó la distribución de tensión de von Mises en los tornillos, el desplazamiento entre fragmentos y la deformación principal en el hueso esponjoso del cuello femoral.
Resultados:
- La tensión máxima de von Mises en los tornillos fue menor en el modelo de reducción anatómica (261,2 MPa) y mayor en el contrafuerte positivo de 4 mm (916,1 MPa).
- El desplazamiento interfragmentario mínimo se observó en reducción anatómica (0,388 mm), mientras que el contrafuerte positivo de 4 mm presentó el máximo (0,838 mm). El modelo de 3 mm positivo (0,721 mm) mostró menor desplazamiento que el contrafuerte negativo de 2 mm (0,786 mm).
- La deformación principal se concentró alrededor de los tornillos, indicando riesgo de corte periférico.
El modelo de reducción anatómica demostró la mejor estabilidad biomecánica. El contrafuerte positivo de 2 mm tuvo valores cercanos a la reducción anatómica, mientras que el contrafuerte negativo mostró características intermedias entre los modelos de 3 y 4 mm positivos. Aunque la gradación cuantitativa del contrafuerte positivo tiene limitaciones, estos hallazgos respaldan su aplicación clínica en fracturas irreductibles, priorizando siempre la reducción anatómica o de grado I cuando sea posible.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000490