Estrategias de prevención del virus de la inmunodeficiencia humana en China
La epidemia del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en China ha experimentado transformaciones significativas durante las últimas tres décadas, con estrategias de prevención que evolucionan en respuesta a cambios en los patrones de transmisión y avances científicos. Inicialmente impulsada por transmisiones sanguíneas y uso de drogas inyectables, la epidemia está ahora dominada por la transmisión sexual, responsable del 95% de los nuevos diagnósticos de VIH en 2018. Aunque se ha reducido la transmisión por sangre y drogas, el número anual de nuevos casos sigue aumentando, superando los 148.500 en 2018. Esto subraya la urgencia de implementar estrategias adaptadas al contexto epidemiológico único de China.
Medidas generales de prevención
Campañas educativas
La educación sigue siendo un pilar de la prevención. La concienciación sobre el VIH/SIDA mejoró notablemente, destacando la campaña nacional de 2004–2005 para testar a donantes de plasma, que movilizó a entidades gubernamentales e internacionales. Sin embargo, las iniciativas no abordan adecuadamente las necesidades de poblaciones vulnerables, como comunidades rurales y trabajadores migrantes. Estudios demuestran que obreros industriales, residentes rurales y estudiantes tienen menor conocimiento del VIH, requiriendo intervenciones presenciales específicas. Es crucial adaptar los mensajes a contextos culturales y audiencias específicas.
Pruebas y asesoramiento en VIH
El asesoramiento y prueba voluntarios (VCT) y las pruebas iniciadas por proveedores (PITC) son claves para diagnósticos tempranos. En 2018, China contaba con más de 10.000 sitios VCT, identificando el 27% de los nuevos casos. No obstante, el 60% de las pruebas y más del 50% de los diagnósticos ocurren en entornos clínicos. El diagnóstico temprano mediante VCT facilita el inicio oportuno de terapia antirretroviral (TAR), mejorando resultados individuales y reduciendo la transmisión comunitaria. Persisten diagnósticos tardíos, exigiendo expansión de pruebas en entornos no clínicos.
Medidas específicas de prevención
Seguridad en el suministro sanguíneo
China logró avances notables en seguridad sanguínea tras la crisis de donantes de plasma en los años 90. La introducción de pruebas de ARN del VIH en 2015 redujo el período de ventana diagnóstico a 10–14 días. Sin embargo, persisten riesgos, especialmente en donaciones de poblaciones clave como hombres que tienen sexo con hombres (HSH), quienes a veces usan la donación como método indirecto de prueba. Se requieren evaluaciones rigurosas de riesgos conductuales y supervisión estricta.
Reducción de daños en usuarios de drogas inyectables
Programas como terapia de mantenimiento con metadona (TMM) e intercambio de jeringuillas redujeron drásticamente la incidencia de VIH en usuarios de drogas inyectables (UDI). La incidencia en clientes de TMM cayó del 1% (2006) al 0,03% (2018), y la transmisión por drogas disminuyó del 44,2% (2005) a menos del 3% (2018). Es vital sostener estas estrategias para evitar rebrotes.
Promoción de condones
El uso de condones sigue siendo central para reducir la transmisión sexual. Datos de 2015 mostraron un 77% de uso en trabajadoras sexuales y 53% en HSH durante el último encuentro. No obstante, la prevalencia en HSH aumentó del 1% (2006) al 8% (2015), evidenciando limitaciones de estrategias basadas únicamente en condones. Es esencial combinar su promoción con profilaxis preexposición (PrEP) y TAR.
Tratamiento de infecciones de transmisión sexual (ITS)
Las ITS incrementan la susceptibilidad al VIH al dañar barreras mucosas. Aunque su tratamiento reduce la transmisión en entornos de alta prevalencia, China carece de una estrategia nacional cohesionada. Fortalecer los servicios de ITS e integrarlos con programas de VIH es prioritario.
Prevención de la transmisión vertical (PTV)
El programa de PTV, integrado con prevención de sífilis y hepatitis B, logró éxitos significativos. En 2017, más del 99% de gestantes VIH+ recibieron pruebas y el 90% accedió a TAR, reduciendo la transmisión vertical del 12,8% (2005) al 4,9% (2017). Retos incluyen adherencia a TAR y acceso en zonas rurales.
Estrategias emergentes
Tratamiento como prevención
El estudio HPTN 052 demostró que la TAR reduce la transmisión en un 96% en parejas serodiscordantes. En China, estas políticas bajaron la transmisión del 2,6% (2011) al 0,68% (2017). El éxito depende de inicio temprano de TAR, monitoreo de carga viral y apoyo a la adherencia.
Estrategia 90-90-90
Alineada con metas globales, China busca diagnosticar al 90% de casos, tratar al 90% diagnosticados y suprimir la carga viral en el 90% tratados. Un estudio de 2015 mostró tasas del 68%, 67% y 65%, respectivamente, señalando brechas en acceso a pruebas y retención en cuidado.
Nuevas redes sociales
Plataformas como Blued, popular entre HSH, sirven para educar y promover pruebas. La integración de mensajes preventivos en estas apps ejemplifica cómo la tecnología puede involucrar a poblaciones clave.
Detección y tratamiento de infección aguda
La infección aguda por VIH, con alta carga viral, contribuye desproporcionadamente a la transmisión. China carece de guías para su manejo, aunque estudios piloto sugieren que el tratamiento temprano podría reducir la transmisión en un 88%.
Profilaxis preexposición (PrEP) y posexposición (PEP)
La PrEP reduce el riesgo de adquisición en un 90% con adherencia, pero su uso en China es bajo por costos y acceso limitado. La PEP está establecida para exposiciones ocupacionales, sin casos reportados en trabajadores sanitarios adherentes.
Circuncisión masculina
La circuncisión médica voluntaria, eficaz en África para reducir la transmisión heterosexual, tiene baja aceptabilidad en HSH chinos. No es prioritaria dada la prevalencia nacional del 0,08%.
Estrategias futuras
Microbicidas
Anillos vaginales con dapivirina ofrecen prevención discreta para mujeres. Aunque con eficacia moderada (31%), formulaciones de acción prolongada podrían mejorar la adherencia.
Vacunas
A pesar de décadas de investigación, no existe una vacuna eficaz. El ensayo RV 144 en Tailandia mostró un 31% de eficacia, pero el desarrollo sigue obstaculizado por mutaciones virales.
Conclusión
Controlar el VIH en China exige un enfoque multifacético que combine educación, intervenciones biomédicas y reformas estructurales. La transmisión sexual, ahora dominante, requiere priorizar grupos de alto riesgo como HSH, trabajadoras sexuales y jóvenes. Es esencial garantizar diagnóstico temprano, acceso universal a TAR y herramientas innovadoras como PrEP. El compromiso político sostenido, la participación comunitaria y la integración de servicios son clave para revertir el aumento de infecciones.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000647