El viroma en la inmunodeficiencia: lo que sabemos actualmente

El viroma en la inmunodeficiencia: lo que sabemos actualmente

El viroma humano, que comprende las comunidades virales colectivas que habitan el cuerpo humano, se ha revelado como un factor crítico en la salud humana. Sus interacciones con las comunidades microbianas y el sistema inmunitario son cada vez más reconocidas como fundamentales para mantener la homeostasis. En individuos con función inmunitaria comprometida, el viroma desempeña un papel único, ya que la inmunodeficiencia aumenta la susceptibilidad a diversas enfermedades infecciosas y altera la dinámica de las poblaciones virales. Este artículo explora de manera integral el conocimiento actual sobre el viroma en la inmunodeficiencia, centrándose en sus alteraciones, mecanismos e implicaciones clínicas.

Introducción a la inmunodeficiencia y el viroma

Los trastornos de inmunodeficiencia se clasifican en inmunodeficiencias primarias (IDP) y secundarias (IDS). Las IDP son causadas por defectos genéticos que afectan el desarrollo y la función del sistema inmunitario, siendo la deficiencia de IgA (IgAD) la más común. Las IDS, más prevalentes que las IDP, surgen por factores externos como infecciones, tratamientos para enfermedades autoinmunes y terapias oncológicas. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), causado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), es un ejemplo destacado de IDS.

El viroma humano incluye bacteriófagos, virus eucariotas, virus arqueales y virus vegetales. Un solo cuerpo humano alberga aproximadamente 10¹³ partículas virales, predominantemente en el intestino. Aunque la mayoría son benignos, pueden volverse patógenos en individuos inmunocomprometidos, desencadenando infecciones oportunistas. Por ejemplo, pacientes con sida son propensos a infecciones oportunistas y tumores asociados a virus. Además, coinfecciones con virus como el GB virus C (GBV-C) y retrovirus endógenos humanos (HERV) se han vinculado a desenlaces clínicos.

Alteraciones del viroma en individuos inmunodeprimidos

Personas que viven con el VIH (PVVIH)

La infección por VIH destruye progresivamente los linfocitos T CD4+, generando inmunodeficiencia. Estudios en animales infectados con el virus de la inmunodeficiencia de los simios (VIS) muestran expansión del viroma intestinal, especialmente de Adenoviridae y Picornaviridae. En PVVIH, se han analizado muestras fecales, salivales, de plasma, semen y leche materna.

En heces, Adenoviridae y Anelloviridae están enriquecidos en individuos VIH+ con recuentos de CD4+ <200 células/mL, relacionándose con la inmunodeficiencia más que con la terapia antirretroviral (TAR). En saliva, se detectan miembros de Herpesviridae, como el linfocriptovirus, ausentes en controles. En plasma, niveles elevados de anellovirus correlacionan positivamente con la carga viral del VIH-1 y negativamente con CD4+.

Muestras de semen y exudados cervicales en PVVIH no tratados muestran mayor carga de Papillomaviridae, Anelloviridae, Genomoviridae y Herpesviridae. En leche materna de mujeres infectadas sin TAR, se identifican citomegalovirus (CMV) y fagos caudados, aunque el viroma muestra resiliencia.

Receptores de trasplantes de órganos

Los receptores de trasplantes requieren inmunosupresión crónica, aumentando el riesgo de complicaciones. En receptores de pulmón, el viroma pulmonar y plasmático está dominado por Anelloviridae, Herpesviridae y Coronaviridae, con niveles elevados de torque teno virus (TTV), asociados a disfunción del injerto. En trasplante hepático, el viroma cambia de Hepadnaviridae a Anelloviridae posrasplante. En receptores renales, Anelloviridae, Adenoviridae, Herpesviridae y Papillomaviridae predominan en el viroma urinario, con transmisión viral donante-receptor.

Enfermedades autoinmunes

Alteraciones del viroma se han vinculado a diabetes tipo 1 (DT1), artritis reumatoide (AR), lupus eritematoso sistémico (LES), esclerosis múltiple (EM), osteoartritis (OA) y espondilitis anquilosante (EA).

En DT1, el viroma intestinal de niños asocia con Enterovirus B (EV-B), mastadenovirus F (HadV-F) y Coxsackie B. En AR, se observan incrementos de Myoviridae y Autographiviridae, y disminución de Siphoviridae en placa dental y heces. En LES, aumentan Demerecviridae y Phycodnaviridae, mientras que disminuyen fagos crAss-like. En OA y EA, se detectan cambios en la abundancia de Siphoviridae y Podoviridae.

Inmunodeficiencias primarias y otras condiciones

En IgAD, los cambios en el viroma oral son mínimos, sugiriendo un papel limitado de la IgA. Pacientes con deficiencia de DOCK8 exhiben mayor abundancia de Papillomaviridae, Polyomaviridae y Poxviridae en piel.

Mecanismos de alteración del viroma en inmunodeficiencia

Las interacciones entre fagos, virus eucariotas y el sistema inmunitario son clave. Los fagos intestinales pueden variar según cambios en su huésped bacteriano, como en la reducción de la microbiota en VIH. Los fagos también activan receptores tipo Toll (TLR), exacerbando inflamación en enfermedades como la EII. Virus eucariotas proliferan por fallas en la vigilancia inmunitaria, aunque algunos, como astrovirus murinos, podrían conferir protección vía interferones.

Implicaciones clínicas de los estudios del viroma

El viroma como biomarcador

En VIH, la expansión de Adenoviridae intestinales podría marcar progresión. En trasplantes, los niveles de TTV reflejan el grado de inmunosupresión y predicen reactivación de CMV. En LES, marcadores como el herpesvirus humano 8 y fagos de Salmonella muestran asociaciones.

Enfoques terapéuticos basados en el viroma

El trasplante de viroma fecal (TVF) y la fagoterapia emergen como alternativas. El TVF ha demostrado eficacia en modelos animales de enfermedades gastrointestinales y metabólicas. La fagoterapia ha reducido infecciones bacterianas en inmunodeprimidos y disminuido inflamación en modelos de AR.

Conclusiones

El viroma desempeña un papel crucial en la inmunodeficiencia, con alteraciones observadas en diversas condiciones. Su comprensión ofrece perspectivas para el desarrollo de biomarcadores y terapias innovadoras. Futuras investigaciones deben profundizar en su potencial para la medicina personalizada.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000002899

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