El Postcondicionamiento del Bloqueo del Ganglio Estrellado Mejora la Función de la Barrera Intestinal

El Postcondicionamiento del Bloqueo del Ganglio Estrellado Mejora la Función de la Barrera Intestinal mediante la Inhibición de la Autofagia en Ratas Conscientes tras Shock Hemorrágico y Reanimación

El shock hemorrágico es una condición patológica crítica caracterizada por disfunción microcirculatoria e hipoperfusión, lo que genera daño celular severo y disfunción orgánica. Entre sus complicaciones, la disfunción de la barrera intestinal es un eslabón crítico que contribuye a lesiones en órganos distantes. Estudios previos demostraron que el tratamiento profiláctico con bloqueo del ganglio estrellado (BGE) reduce significativamente el daño intestinal inducido por shock hemorrágico. Sin embargo, los beneficios potenciales del postcondicionamiento con BGE en la mitigación de dicho daño siguen sin esclarecerse. Este estudio investiga los efectos del postcondicionamiento con BGE sobre la función de la barrera intestinal y los mecanismos subyacentes relacionados con la autofagia en ratas conscientes sometidas a shock hemorrágico y reanimación.

Métodos
Se utilizaron 88 ratas Wistar macho (300 ± 20 g) de SiPeiFu Biotechnology Co., Ltd. (Beijing, China). Los procedimientos quirúrgicos se realizaron bajo anestesia y fueron aprobados por el Comité de Ética Animal de la Universidad Hebei North. El ganglio estrellado izquierdo se bloqueó con 0,5% de hidrocloruro de ropivacaína, mientras que el grupo Sham BGE recibió solución salina. Se estableció un modelo de shock hemorrágico consciente bajo anestesia con 2% de isoflurano. Se observó la tasa y tiempo de supervivencia en 52 animales, considerando supervivencia a largo plazo >72 horas. Otros 36 ejemplares evaluaron los efectos del BGE en la barrera intestinal y la autofagia.

Resultados
El postcondicionamiento con BGE mejoró significativamente la supervivencia tras shock hemorrágico. Las tasas de supervivencia del grupo BGE + shock fueron superiores al grupo shock a las 24 h (92,3% vs. 38,5%), 48 h (61,5% vs. 30,8%) y 72 h (53,8% vs. 23,1%). La mediana de supervivencia fue de 17,5 h (shock) vs. 76,9 h (BGE + shock). El análisis de Kaplan-Meier confirmó la eficacia del BGE.

El flujo sanguíneo intestinal fue significativamente menor en el grupo shock vs. sham. El BGE y la 3-metiladenina (3MA) aumentaron el flujo, mientras que la rapamicina (RAPA) contrarrestó los efectos beneficiosos del BGE. Estos hallazgos sugieren que el BGE mejora la perfusión intestinal post-shock.

La morfología intestinal mostró vellosidades más cortas, gruesas e irregulares en el grupo shock. El BGE o 3MA redujeron el daño, mientras que RAPA lo exacerbó en el grupo shock + BGE. Se observaron diferencias significativas en altura de vellosidades, grosor submucoso y muscular. El BGE y 3MA mejoraron estos índices, mientras que RAPA los redujo. La relación húmedo/seco del tejido intestinal fue mayor en el grupo shock, disminuyendo con BGE y 3MA, efecto bloqueado por RAPA.

La distribución de fluoresceína isoticianato-dextrano (FD4) en mucosa intestinal reveló mayor permeabilidad plasmática en el grupo shock vs. sham. El BGE y 3MA redujeron los niveles de FD4, mientras que RAPA aumentó la permeabilidad en shock + BGE. El Western blot mostró diferencias en la expresión de proteínas de unión estrecha (ZO-1, ocludina, claudina-1). El BGE y 3MA incrementaron su expresión, mientras que RAPA la disminuyó.

El análisis de autofagia demostró mayor expresión de LC3-II y Beclin-1, y menor p62 en el grupo shock vs. sham. El BGE y 3MA revirtieron estos efectos, mientras que RAPA bloqueó la acción del BGE. Esto indica que el shock hemorrágico activa la autofagia, mientras que el BGE la inhibe, correlacionándose con la reparación de la barrera intestinal.

Conclusión
El postcondicionamiento con BGE mejora la supervivencia y la función de la barrera intestinal tras shock hemorrágico mediante la inhibición de la autofagia excesiva. Este mecanismo favorece la perfusión sanguínea, reduce el daño morfológico y restaura las proteínas de unión estrecha, mitigando la disfunción de la barrera. Estos hallazgos respaldan aplicaciones clínicas más amplias del BGE en el manejo del shock hemorrágico. Futuras investigaciones deberán explorar los mecanismos anti-shock del BGE y optimizar estrategias terapéuticas.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001968

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