Ejercicio Materno y sus Efectos Beneficiosos sobre el Metabolismo de la Glucosa en la Descendencia
La incidencia de obesidad y diabetes tipo 2 ha aumentado rápidamente en los últimos años a nivel mundial. La Federación Internacional de Diabetes reportó que en 2019, el 9.3% de los adultos entre 20 y 79 años (equivalente a 463 millones de personas) vivían con diabetes, cifra que se proyecta alcanzar los 700 millones para 2045. Destaca que uno de cada seis nacimientos, aproximadamente 20 millones anuales, se ve afectado por hiperglucemia durante el embarazo, siendo el 84% de estos casos diabetes mellitus gestacional (DMG). Esta condición incrementa el riesgo de complicaciones asociadas a la diabetes. La Organización Mundial de la Salud también ha señalado que el 50% de las mujeres en edad reproductiva y entre el 20% y 25% de las embarazadas en Europa presentan sobrepeso u obesidad. El gasto global en salud relacionado con la diabetes se estima en 760 000 millones de USD, representando el 10% del gasto sanitario total. Así, la obesidad, la diabetes tipo 2 y sus complicaciones suponen una carga significativa para los sistemas de salud y los individuos.
En años recientes, ha quedado claro que la susceptibilidad a estas enfermedades está influenciada por la exposición a un ambiente intrauterino adverso durante el desarrollo temprano, un fenómeno denominado «programación metabólica». Estudios epidemiológicos en humanos y experimentos con roedores han establecido que el estado nutricional materno durante el embarazo es un factor crítico en el desarrollo de obesidad y diabetes tipo 2 en la descendencia. Por ejemplo, la desnutrición materna durante la hambruna holandesa (1944-1945) resultó en obesidad en la descendencia durante la edad adulta. Estudios también vinculan el bajo peso al nacer con mayor riesgo de obesidad, intolerancia a la glucosa y diabetes tipo 2. Curiosamente, la obesidad materna también se ha identificado como un factor de riesgo para estas condiciones en la descendencia. Por lo tanto, la DMG y la obesidad materna aumentan significativamente la incidencia de alteraciones en el metabolismo de la glucosa en la progenie. Sin embargo, las intervenciones son limitadas. Esta revisión busca demostrar la evidencia que vincula el ejercicio materno durante períodos críticos del desarrollo con implicaciones en el metabolismo glucídico de la descendencia, y examinar el papel potencial de las modificaciones epigenéticas en este proceso.
Implicaciones de Estudios en Humanos: Ejercicio Materno
Está bien establecido que el ejercicio beneficia a personas con obesidad y diabetes tipo 2, siendo una estrategia efectiva para tratar esta última. Datos emergentes sugieren que la actividad física durante el embarazo mejora la salud de la descendencia en la infancia y niñez. El ejercicio moderado durante la gestación es beneficioso tanto para la madre como para el feto. Estudios en humanos han demostrado que el ejercicio materno reduce el riesgo de hipertensión, ganancia excesiva de peso y preeclampsia en la madre, además de proteger contra la macrosomía y el bajo peso al nacer en la descendencia. En mujeres con sobrepeso u obesidad, el ejercicio regular disminuye el riesgo de DMG. Estudios como el que evaluó a 5.125 niños indican que el ejercicio durante el embarazo reduce el índice de masa corporal en la niñez. Sin embargo, los efectos a largo plazo sobre el metabolismo de la glucosa siguen sin dilucidarse.
Implicaciones de Experimentos en Roedores: Ejercicio Materno y Metabolismo de la Glucosa en la Descendencia
Aunque los estudios en humanos resaltan la importancia del ejercicio materno, no se ha determinado si reduce las tasas de diabetes u obesidad en la edad adulta. Por ello, los modelos en roedores han sido cruciales. Por ejemplo, Stanford et al. observaron que el ejercicio voluntario en ruedas durante la preconcepción y gestación revirtió los efectos adversos de una dieta materna alta en grasas en la descendencia, mejorando la tolerancia a la glucosa y reduciendo la resistencia a la insulina. Otros estudios muestran que el ejercicio solo durante la gestación mejora la esteatosis hepática inducida por dietas altas en grasas. Estos hallazgos sugieren que el ejercicio antes y durante el embarazo ofrece mayores beneficios, aunque se requiere más investigación.
Diferencias Sexuales en la Descendencia
La respuesta metabólica al ejercicio materno varía según el sexo. Estudios indican que los beneficios en la tolerancia a la glucosa son más pronunciados en la descendencia masculina, mientras que en las hembras se observan mejoras en la sensibilidad a la insulina y la actividad física. Por ejemplo, Carter et al. reportaron que el ejercicio materno mejoró la tolerancia a la glucosa en ambos sexos, pero solo redujo el porcentaje de grasa corporal en los machos. Estos resultados subrayan la necesidad de estudios enfocados en el dimorfismo sexual.
Tipo e Intensidad del Ejercicio Materno
Además del ejercicio voluntario en ruedas, el entrenamiento en cinta rodante y la natación han mostrado efectos positivos. Quiclet et al. demostraron que el ejercicio submáximo en cinta antes y durante la gestación redujo el peso corporal y aumentó la sensibilidad a la insulina en la descendencia juvenil. La intensidad del ejercicio también influye: el entrenamiento moderado-bajo revierte la obesidad y la intolerancia a la glucosa causadas por restricciones proteicas maternas. Aunque los resultados son alentadores, se requiere más investigación para determinar el tipo e intensidad óptimos.
Ejercicio Materno y Modificaciones Epigenéticas
Los mecanismos epigenéticos, como la metilación del ADN y los microARN, podrían explicar los efectos duraderos del ejercicio materno. Estudios en ratones muestran que una dieta materna alta en grasas induce hipermetilación en promotores de genes metabólicos, efecto atenuado por el ejercicio. Además, la actividad física materna se asocia con cambios en los niveles de miR-146b-5p y miR-21-3p en la descendencia, sugiriendo un papel clave de estas modificaciones en la transmisión intergeneracional de beneficios metabólicos.
Conclusiones
La preconcepción y el embarazo son períodos críticos susceptibles a ambientes no saludables. El ejercicio materno mejora significativamente la salud metabólica de la descendencia, posiblemente mediante mecanismos epigenéticos. Las altas tasas de obesidad y diabetes en mujeres en edad reproductiva pueden iniciar un ciclo vicioso de riesgo metabólico intergeneracional. Promover el ejercicio antes y durante el embarazo podría romper este ciclo, mejorando la salud de generaciones futuras. Futuras investigaciones sobre los mecanismos subyacentes son esenciales para optimizar estrategias preventivas y trasladar estos hallazgos a aplicaciones clínicas en humanos.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000731