Eficacia y seguridad de la terapia lumínica en la enfermedad de Parkinson

Eficacia y seguridad de la terapia lumínica en la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson (EP) es el segundo trastorno neurodegenerativo más común, con un impacto significativo en la calidad de vida (CdV) de los afectados. Afecta aproximadamente al 2%–3% de la población mayor de 65 años. Aunque se caracteriza principalmente por síntomas motores como temblor asimétrico, bradicinesia y rigidez, también se asocia con síntomas no motores, como deterioro cognitivo, depresión, anomalías sensoriales, disfunción autonómica y trastornos del sueño. La complejidad de la EP dificulta su tratamiento, y actualmente no existen terapias efectivas para prevenir o detener su progresión.

En años recientes, la terapia lumínica (TL) ha surgido como un tratamiento potencial para diversos trastornos, como desalineación circadiana, depresión estacional y no estacional, alteraciones del sueño, trastornos del estado de ánimo y disfunción cognitiva. La TL implica la exposición a luz artificial, generalmente mediante dispositivos como cajas de luz. Sus parámetros terapéuticos incluyen longitud de onda, tiempo de exposición diario, intensidad y momento de aplicación. Dados sus posibles beneficios, se ha explorado su uso para síntomas motores y no motores de la EP.

Este artículo presenta una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos controlados aleatorizados (ECA) que investigan la eficacia y seguridad de la TL en la EP. El objetivo es evaluar críticamente sus efectos en la función motora, depresión, calidad del sueño, somnolencia diurna, fatiga y CdV. Además, se analiza el perfil de seguridad mediante la incidencia de eventos adversos.

La revisión siguió las guías PRISMA y se registró en el Registro Internacional Prospectivo de Revisiones Sistemáticas (N.º CRD42020170794). Se realizó una búsqueda exhaustiva en múltiples bases de datos hasta el 22 de mayo de 2021, incluyendo referencias cruzadas manuales. Los criterios de inclusión fueron: diagnóstico de EP idiopática según criterios estandarizados, intervención lumínica específica, diseño ECA con grupo control y reporte de resultados clínicos relevantes. Se excluyeron estudios con intervenciones combinadas o comorbilidades primarias. El riesgo de sesgo se evaluó con la herramienta Cochrane.

De 12 artículos evaluados, seis cumplieron los criterios. Los resultados clave mostraron que la TL no mejoró significativamente la función motora evaluada mediante UPDRS III (DME = -0,12; IC 95%, -0,41 a 0,16; P = 0,390). Tampoco se observaron reducciones en depresión (DME = -0,11; IC 95%, -0,40 a 0,17; P = 0,440) ni mejorías en fatiga (DME = -0,15; IC 95%, -0,64 a 0,35; P = 0,560) o CdV (DME = 0,07; IC 95%, -0,29 a 0,42; P = 0,710). Sin embargo, la TL mostró un efecto moderado en la calidad subjetiva del sueño (DME = 0,46; IC 95%, 0,06 a 0,85; P = 0,020) y mejoró significativamente la somnolencia diurna en pacientes con ESS > 10 (DM = -1,81; IC 95%, -3,37 a -0,25; P = 0,020).

La incidencia de eventos adversos fue mayor en los grupos de TL (OR = 2,27; IC 95%, 1,02 a 5,06; P = 0,044), incluyendo fatiga visual, cefalea y malestar general, aunque estos fueron leves y transitorios.

En conclusión, la TL podría beneficiar específicamente a pacientes con EP que presentan somnolencia diurna grave y alteraciones del sueño. La evidencia actual está limitada por el escaso número de estudios y la falta de datos a largo plazo. Se requieren ECA multicéntricos más amplios para confirmar estos hallazgos y explorar beneficios potenciales en otros síntomas de la EP. A pesar de los efectos adversos, la TL representa una opción terapéutica segura y novedosa dentro del manejo integral de esta enfermedad.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001818

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