Diferencias específicas por edad en comorbilidades no cardiacas entre pacientes ancianos hospitalizados por insuficiencia cardiaca: enfoque especial en adultos jóvenes-mayores, mayores-ancianos y muy ancianos
La insuficiencia cardiaca (IC) representa un desafío crítico de salud pública, especialmente en poblaciones que envejecen. Su prevalencia se incrementa drásticamente con la edad, desde un 6% en personas de 60–79 años hasta aproximadamente un 14% en aquellos ≥80 años. Sin embargo, la IC en adultos mayores raramente se presenta de forma aislada, sino que se acompaña de interacciones complejas entre comorbilidades cardiacas y no cardiacas, polifarmacia y síndromes geriátricos, factores que influyen significativamente en los resultados clínicos. Este estudio proporciona un análisis integral de las diferencias específicas por edad en comorbilidades no cardiacas y regímenes farmacológicos en pacientes ancianos hospitalizados por IC, estratificados en tres grupos: jóvenes-mayores (65–74 años), mayores-ancianos (75–84 años) y muy ancianos (≥85 años).
Diseño del estudio y metodología
El análisis retrospectivo incluyó a 1.053 pacientes ≥65 años ingresados en el Centro de Insuficiencia Cardiaca del Hospital de la Amistad China-Japón entre 2013 y 2017. Los diagnósticos de IC siguieron las guías de la Sociedad China de Cardiología, incorporando síntomas (p. ej., disnea, fatiga), signos (p. ej., edema, crepitantes), biomarcadores (péptido natriurético tipo B [BNP] o NT-proBNP) y evidencia ecocardiográfica de anomalías estructurales o funcionales.
Los pacientes se clasificaron en tres grupos etarios:
- Jóvenes-mayores: 65–74 años (n = 401; 38,1%)
- Mayores-ancianos: 75–84 años (n = 518; 49,2%)
- Muy ancianos: ≥85 años (n = 134; 12,7%)
Los datos recopilados incluyeron características demográficas, presentaciones clínicas, comorbilidades (cardiacas y no cardiacas), medicamentos y detalles de hospitalización. Las comorbilidades no cardiacas evaluadas fueron anemia, diabetes, enfermedad renal crónica (ERC), accidente cerebrovascular (ACV), dislipidemia, infección, EPOC/asma, cáncer, osteoporosis, apnea del sueño, enfermedad tiroidea, depresión y deterioro cognitivo. La polifarmacia se definió como el uso simultáneo de ≥5 medicamentos.
Los análisis estadísticos compararon diferencias entre grupos mediante ANOVA, pruebas de Kruskal-Wallis y chi-cuadrado, con ajustes post-hoc para comparaciones múltiples.
Hallazgos clave
Características demográficas y clínicas
- Edad media: 76,7 ± 6,6 años; 52,9% hombres.
- Tendencias de hospitalización: Los ingresos de emergencia aumentaron con la edad (24,2% en jóvenes-mayores vs. 41,0% en muy ancianos; P < 0,001). Los muy ancianos tuvieron la estancia hospitalaria mediana más prolongada (18 días vs. 15 días en jóvenes-mayores; P = 0,004).
- Biomarcadores: Los niveles de hemoglobina disminuyeron con la edad (121,2 g/L en jóvenes-mayores vs. 112,5 g/L en muy ancianos; P < 0,001), mientras que los niveles de BNP y NT-proBNP aumentaron significativamente en los muy ancianos.
- Fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI): La FEVI preservada (≥50%) fue más frecuente en muy ancianos (63,4% vs. 49,4% en jóvenes-mayores; P < 0,001).
Carga y patrones de comorbilidades
- Carga global de comorbilidades: El 97,1% de los pacientes presentaron ≥2 comorbilidades, predominando las no cardiacas en todos los grupos. El número mediano de comorbilidades aumentó progresivamente con la edad (Figura 1A).
- Comorbilidades cardiacas: La prevalencia de enfermedad coronaria aumentó con la edad (60,8% en jóvenes-mayores vs. 74,7% en mayores-ancianos), mientras que la miocardiopatía disminuyó (11,2% vs. 3,7% en muy ancianos; P < 0,001).
- Comorbilidades no cardiacas:
- Jóvenes-mayores: Predominaron anemia (53,6%), dislipidemia (45,9%) y diabetes (42,4%).
- Muy ancianos: Las más prevalentes fueron anemia (73,1%), infección (58,2%) y ERC (44,0%) (Figura 1C).
- Aumentos relacionados con la edad: Infección (29,2% a 58,2%; P < 0,001), ERC (31,4% a 44,0%; P = 0,002), ACV (19,0% a 35,1%; P < 0,001) y osteoporosis (4,2% a 11,9%; P = 0,004).
Regímenes farmacológicos y adecuación
- Polifarmacia: El 93,0% recibió ≥5 medicamentos; 43,0% usó ≥10. La polifarmacia escaló con la edad (33,7% en jóvenes-mayores vs. 65,7% en muy ancianos con ≥10 medicamentos; P < 0,001).
- Patrones inadecuados de prescripción:
- Antibióticos: Uso excesivo en todos los grupos. El 67,0% recibió antibióticos, aunque solo el 40,3% tenía infecciones documentadas. El mayor desfase ocurrió en muy ancianos (81,3% prescritos vs. 58,2% diagnosticados; P < 0,001).
- Suplementación de hierro: Aunque el 60,4% presentaba anemia, solo el 8,9% recibió terapia con hierro. Las tasas más bajas se observaron en muy ancianos (16,4% tratados vs. 73,1% con anemia).
- Terapias guiadas por guías para IC: La subutilización empeoró con la edad. Al ingreso, los IECA/ARA-II se prescribieron al 39,8% de muy ancianos vs. 62,2% de jóvenes-mayores (P < 0,001); los bloqueadores beta al 53,0% vs. 70,1% (P = 0,001). Las prescripciones al alta disminuyeron aún más (Figura S2).
Importancia de las comorbilidades no cardiacas
- Anemia: Su prevalencia aumentó con la edad (53,6% a 73,1%), pero <1% se sometió a medición de ferritina para detectar deficiencia de hierro, destacando una brecha crítica en su manejo.
- Infección: Principal desencadenante de descompensación de IC. El alto uso de antibióticos sin infecciones confirmadas genera preocupación sobre resistencia antimicrobiana y eventos adversos.
- ACV: La prevalencia en muy ancianos (35,1%) superó ampliamente el promedio nacional en adultos mayores chinos (5,2%), subrayando una fisiopatología vascular compartida con la IC.
Implicaciones clínicas y recomendaciones
- Manejo personalizado de comorbilidades:
- Jóvenes-mayores: Enfocarse en factores de riesgo tradicionales (diabetes, dislipidemia).
- Muy ancianos: Priorizar prevención de infecciones, preservación de función renal y manejo de anemia.
- Optimización farmacoterapéutica:
- Reducir polifarmacia: Revisiones periódicas para retirar medicamentos no esenciales.
- Mejorar adherencia a guías: Incrementar uso de IECA/ARA-II y bloqueadores beta en pacientes elegibles.
- Manejo específico de anemia: Implementar cribado rutinario de deficiencia de hierro y suplementación.
- Administración racional de antibióticos: Utilizar biomarcadores (p. ej., procalcitonina) para guiar su uso, minimizando tratamientos empíricos.
Conclusión
Este estudio describe el perfil evolutivo de comorbilidades no cardiacas y desafíos farmacoterapéuticos en pacientes ancianos con IC según estratos etarios. La casi universalidad de comorbilidades no cardiacas, la polifarmacia creciente y la prescripción inadecuada frecuente resaltan la necesidad de estrategias de manejo específicas por edad. Futuras investigaciones deben explorar cómo estas diferencias impactan resultados a largo plazo y refinar intervenciones adaptadas a las necesidades únicas de los muy ancianos.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000560