Deterioro Cognitivo Leve con Amiloide y Tau Positivos: Características Clínicas y de Biomarcadores en la Progresión a Demencia
Introducción
Los avances recientes en biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer (EA), particularmente en líquido cefalorraquídeo (LCR) y neuroimagen, han mejorado significativamente la comprensión de la fisiopatología de la EA en humanos. Los biomarcadores de depósito de β-amiloide (Aβ) incluyen la tomografía por emisión de positrones (PET) amiloide y los niveles de Aβ1–42 en LCR. Los biomarcadores de tau fibrilar incluyen niveles de tau fosforilada (p-tau) en LCR y captación de PET-tau cortical, mientras que los biomarcadores de neurodegeneración o daño neuronal incluyen niveles de tau total (t-tau) en LCR, hipometabolismo en PET con fluorodesoxiglucosa (FDG) y atrofia de materia gris en resonancia magnética (RM). La clasificación de biomarcadores A/T/N, donde «A,» «T» y «N» representan amiloide, tau y neurodegeneración, respectivamente, es fundamental en la investigación de la EA. El marco de investigación del National Institute on Aging-Alzheimer’s Association (NIA-AA) prioriza los biomarcadores sobre las características clínicas para el diagnóstico biológico de EA in vivo.
Antecedentes
Según el marco A/T/N, los individuos con deterioro cognitivo leve (DCL) positivos para amiloide y tau (A+T+) se definen como EA prodrómica. Este estudio comparó las características clínicas y de biomarcadores entre individuos A+T+ con DCL que progresaron a DCL progresivo (pDCL) y aquellos que permanecieron estables (sDCL), identificando predictores de progresión a demencia en dos años.
Métodos
Se estratificaron 197 individuos A+T+ con DCL en pDCL (n = 64) y sDCL (n = 133) durante dos años. Se compararon datos demográficos, puntuaciones cognitivas, biomarcadores de LCR y neuroimagen (PET con 18F-florbetapir y RM estructural) al inicio, a los 12 y 24 meses. Se emplearon modelos de regresión logística para evaluar predictores de progresión.
Resultados
Los individuos pDCL mostraron mayores niveles de SUVR en PET-amiloide, t-tau y p-tau181P en LCR, así como peor rendimiento cognitivo global y por dominios (memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas y visuoespaciales). En RM basal, se observaron diferencias significativas en volúmenes de amígdala bilateral, hipocampo, corteza entorrinal, ventrículos laterales inferiores y regiones temporales y cíngulo anteriores (P < 0,05). Los niveles basales de t-tau en LCR y las puntuaciones de MoCA, FAQ y dominio de lenguaje en ECogSP predijeron la progresión a demencia.
Discusión
El marco A/T/N permite definir la EA biológicamente y estratificar el riesgo de progresión. Los biomarcadores «N» (p. ej., t-tau) reflejan daño neuronal y correlacionan con manifestaciones clínicas, siendo útiles para predecir deterioro incluso en individuos A+T+. La RM estructural mostró diferencias basales, pero no logró predecir cambios a corto plazo, posiblemente por limitaciones metodológicas. La subestimación de síntomas por parte de los pacientes, contrastada con informantes, resalta la relevancia de evaluaciones externas en DCL amnéstico.
Las limitaciones incluyen sesgo de selección en la cohorte ADNI, seguimiento limitado a dos años y tamaño muestral reducido. Futuros estudios deben validar estos hallazgos en poblaciones más diversas y prolongar el seguimiento.
Conclusión
Las características clínicas y biomarcadores como t-tau en LCR, MoCA, FAQ y ECogSP permiten identificar a individuos A+T+ con mayor riesgo de demencia, facilitando decisiones terapéuticas tempranas y reclutamiento estratificado en ensayos clínicos.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001496