Desarrollo de la Estructura Cerebral en Infantes Muy Prematuros Evaluados mediante Ecografía Craneal Serial
Las tasas de supervivencia de infantes muy prematuros han aumentado significativamente en años recientes debido a avances en técnicas de ventilación asistida, tratamientos pre y posnatales, y unidades de cuidado intensivo neonatal mejor equipadas. La ecografía craneal (cUS) se ha convertido en la técnica de imagen primaria para evaluar lesiones cerebrales en estos pacientes. Dada la inmadurez cerebral en curso de los infantes muy prematuros, comprender las características de la cUS es crucial para un diagnóstico preciso y temprano. Este estudio buscó resumir las características cUS del cerebro en infantes con edades gestacionales (EG) ≤29 semanas, aportando información clave para el diagnóstico de anomalías.
El estudio recibió aprobación ética del Comité de Investigación en Humanos de la institución, y se obtuvo consentimiento informado por escrito. Se incluyeron 137 infantes con EG ≤29 semanas. La mediana de EG fue 27+2 semanas, siendo el caso más prematuro una neonata nacida a las 22+5 semanas con peso de 850 g. El peso promedio al nacer fue 1002 ± 21 g (rango: 500–1650 g).
En la neonata de 22+5 semanas, la fisura longitudinal cerebral y la lateral mostraron un eco lineal único y brechas amplias, con superficie cerebral lisa y pocos surcos. Sus ecodensidades periventriculares (PVE) fueron grado II. A las 3 semanas posnatales, el surco cingulado emergió como un eco lineal corto en sección sagital, con fisura longitudinal ligeramente plegada y ramas cortas en la fisura lateral. A las 8 semanas, los surcos cerebrales aumentaron significativamente, observándose múltiples surcos junto a la fisura longitudinal y en la superficie parenquimatosa. El surco cingulado se alargó y definió, mientras que las brechas de la fisura lateral se estrecharon y ramificaron. A las 11 semanas, las PVE se normalizaron, los surcos presentaron ramificación extensa y el giro hipocampal tuvo límites definidos.
En infantes de 23–24 semanas, la fisura longitudinal, fisura lateral, giro hipocampal y surco calcarino mostraron ecos lineales únicos con mínimos pliegues. La fisura lateral tuvo brechas amplias y el parénquima fue liso sin surcos pequeños. En EG de 26 semanas, el surco cingulado empezó a delinearse como ecos lineales o discontinuos sin ramificación clara. Infantes con mayor peso mostraron surcos cingulares más definidos y mejor desarrollo cerebral.
En infantes de 27–28 semanas, la fisura lateral evidenció brechas amplias con ramas cortas. En el parénquima profundo, surcos someros aparecieron perpendiculares a la fisura longitudinal, sin estructuras evidentes en capas superficiales. El giro cingulado estuvo desarrollado con ramificación escasa. En EG de 28 semanas, el surco parietooccipital mostró ecos lineales cortos en capas superficiales. En EG de 29 semanas, el surco cingulado exhibió múltiples ramas curvadas que se extendieron al parénquima, con fisuras laterales estrechas y surcos numerosos adyacentes a la fisura longitudinal. El desarrollo cerebral a las 29 semanas fue más maduro que en infantes <28 semanas.
Las imágenes cUS de secciones coronales y axiales del cerebelo se obtuvieron mediante fontanela mastoidea. La sección coronal mostró protuberancia, partes del vermis, hemisferios cerebelosos (corteza y médula) y cisterna cerebelosa. La sección axial reveló vermis, hemisferios y cuarto ventrículo. En hemisferios, la frontera corteza-médula fue clara, con surcos superficiales visibles. El vermis presentó texturas definidas y pliegues abundantes, similares a infantes a término.
En infantes de 25–28 semanas, el parénquima cerebeloso fue liso, con límites corteza-médula indistintos, surcos escasos y vermis de textura laxa. En EG de 29 semanas, los hemisferios cerebelosos mostraron surcos superficiales cortos, y el vermis fue más elongado que en infantes <28 semanas.
Se midieron diámetros cerebelosos transversal (TCD) y anteroposterior (APCD), y longitud del vermis (CVL) en 38 infantes. Las mediciones cerebelosas, particularmente APCD y TCD, aumentaron progresivamente con la EG. ANOVA reveló diferencias significativas en TCD, APCD y CVL entre grupos de EG (p<0.05).
Análisis de correlación de Pearson mostraron asociación significativa entre APCD y peso/EG, TCD y peso/EG, y CVL y peso/EG.
En conclusión, las estructuras cerebrales y cerebelosas en infantes muy prematuros (EG ≤29 semanas) muestran desarrollo progresivo, con diferencias marcadas a las 29 semanas versus <28 semanas, sugiriendo un "punto de inflexión" madurativo.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000607