Declaración de Consenso de Expertos Chinos de 2019 sobre la Aplicación de la Aspirina en la Prevención Primaria de Enfermedades Cardiovasculares
La aspirina ha sido durante mucho tiempo un pilar en la prevención de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVAS). Sin embargo, su papel en la prevención primaria ha sido objeto de extensos debates e investigaciones. La Declaración de Consenso de Expertos Chinos de 2019 sobre la Aplicación de la Aspirina en la Prevención Primaria de Enfermedades Cardiovasculares ofrece una revisión exhaustiva de la evidencia actual y proporciona recomendaciones específicas para la población china. Este artículo analiza los aspectos clave del consenso, incluyendo los beneficios, riesgos y pautas específicas para el uso de aspirina en prevención primaria.
El Papel de la Aspirina en la Prevención Primaria de la ECVAS
El mecanismo principal de la aspirina es su efecto antiplaquetario, que reduce el riesgo de eventos trombóticos. En prevención primaria, la aspirina ha demostrado reducir significativamente eventos isquémicos no fatales, como infarto de miocardio, accidente isquémico transitorio y accidente cerebrovascular isquémico. Sin embargo, su impacto en la mortalidad por todas las causas y la mortalidad cardiovascular es menos claro. El beneficio principal de la aspirina en prevención primaria es la reducción de eventos cardiovasculares mayores, que incluyen muerte cardiovascular, infarto de miocardio no fatal y accidente cerebrovascular no fatal.
A pesar de estos beneficios, el uso de aspirina no está exento de riesgos. El más significativo es el aumento de eventos hemorrágicos mayores no fatales, especialmente hemorragia gastrointestinal y hemorragia intracraneal. Por lo tanto, la decisión de prescribir aspirina en prevención primaria debe considerar cuidadosamente que los beneficios superen claramente los riesgos.
Cambios en el Panorama del Uso de Aspirina en Prevención Primaria
En años recientes, la relación beneficio-riesgo de la aspirina en prevención primaria ha evolucionado. Este cambio se debe, en gran parte, a la adopción generalizada de otras medidas preventivas, como el control de la presión arterial, la cesación tabáquica y el uso de estatinas. Estas intervenciones han reducido el riesgo global de eventos cardiovasculares, disminuyendo así el beneficio relativo de la aspirina.
Varios ensayos clínicos a gran escala han cuestionado el beneficio clínico neto de la aspirina en poblaciones de bajo riesgo. Estos estudios indican que la aspirina no ofrece una ventaja significativa en la reducción de eventos cardiovasculares en individuos con bajo riesgo basal de ECVAS. Por ello, el consenso enfatiza la necesidad de precaución al considerar la aspirina para prevención primaria.
Identificación de Candidatos Adecuados para la Terapia con Aspirina
Dado el perfil complejo de beneficio-riesgo de la aspirina, el consenso destaca la importancia de identificar a los individuos con mayor probabilidad de beneficiarse de su uso. La prevención primaria con aspirina se recomienda principalmente para adultos de 40 a 69 años con alto riesgo de eventos isquémicos (riesgo esperado ≥10% a 10 años) a pesar de intervenciones activas. Además, estos individuos deben tener bajo riesgo de sangrado y estar dispuestos a comprometerse con terapia a largo plazo con dosis bajas de aspirina.
El consenso también subraya la necesidad de una evaluación exhaustiva antes de iniciar la terapia con aspirina. Esto incluye valorar el riesgo hemorrágico, implementar medidas preventivas para reducir el sangrado gastrointestinal y garantizar que el paciente adopte un estilo de vida saludable. Se recomienda a los médicos discutir detalladamente con los pacientes para obtener consentimiento informado.
Recomendaciones para el Uso de Aspirina en Prevención Primaria
El consenso ofrece recomendaciones detalladas para el uso de aspirina en prevención primaria, adaptadas a la población china. Estas se basan en la evidencia más reciente y consideran el contexto sanitario único de China.
Medidas Previas al Tratamiento
Antes de iniciar la terapia con aspirina, se deben implementar cuatro medidas clave:
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Evaluación Beneficio-Riesgo Hemorrágico: Los médicos deben sopesar cuidadosamente la relación beneficio-riesgo para cada paciente. Las poblaciones con alto riesgo de sangrado deben ser excluidas. Esta relación debe reevaluarse periódicamente durante el tratamiento.
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Prevención de Hemorragia Gastrointestinal: Se deben tomar medidas preventivas, como tratar patologías gastrointestinales activas (p. ej., infección por Helicobacter pylori) y usar profilácticamente inhibidores de la bomba de protones o antagonistas de los receptores H2.
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Control de Factores de Riesgo y Estilo de Vida: Los pacientes deben mantener un estilo de vida saludable, incluyendo cesación tabáquica, consumo moderado de alcohol, dieta equilibrada y ejercicio regular. La presión arterial, glucosa y lípidos deben controlarse activamente. La aspirina solo debe considerarse en hipertensos si su presión arterial está consistentemente por debajo de 140/90 mmHg.
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Comunicación y Consentimiento: Los médicos deben explicar los beneficios y riesgos potenciales de la terapia con aspirina y obtener consentimiento informado.
Recomendaciones para Grupos de Alto Riesgo
El consenso identifica grupos específicos que podrían beneficiarse de aspirina en dosis bajas (75–100 mg/día):
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Adultos de 40 a 69 Años: Personas con riesgo de ECVAS a 10 años ≥10% y al menos tres factores de riesgo mayores mal controlados. Estos factores incluyen hipertensión, diabetes, dislipidemia, tabaquismo, antecedentes familiares de ECV precoz, obesidad (índice de masa corporal ≥28 kg/m²) y hallazgos de imagen coronaria específicos.
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Evaluación del Riesgo de ECVAS: Debe basarse en guías nacionales. Los factores clave son hipertensión, diabetes, dislipidemia (colesterol total ≥6.2 mmol/L, LDL ≥4.1 mmol/L, HDL <1.0 mmol/L), tabaquismo, antecedentes familiares, obesidad, puntaje de calcio coronario ≥100 y estenosis coronaria no obstructiva (<50%). No se recomienda la imagen coronaria rutinaria.
Poblaciones no Recomendadas para Aspirina
El consenso desaconseja la aspirina en prevención primaria para:
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Edad: Personas ≥70 años o <40 años por falta de evidencia. Se requiere evaluación individualizada.
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Alto Riesgo Hemorrágico: Personas con antecedentes de sangrado gastrointestinal, úlceras pépticas, uso de anticoagulantes, trastornos de coagulación, enfermedad hepática grave, enfermedad renal crónica estadio 4–5 o hipertensión no controlada.
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Riesgo Hemorrágico Superior al Trombótico: Si el riesgo de sangrado supera el de trombosis, no se recomienda aspirina.
Conclusión
La Declaración de Consenso de 2019 proporciona un enfoque integral y basado en evidencia para el uso de aspirina en prevención primaria. Aunque la aspirina sigue siendo útil para reducir eventos isquémicos no fatales, su uso debe evaluarse individualmente, especialmente por los riesgos hemorrágicos. El consenso enfatiza la evaluación personalizada, la relación beneficio-riesgo y las medidas preventivas para optimizar su uso. Siguiendo estas pautas, los profesionales sanitarios pueden maximizar los beneficios y minimizar los riesgos para sus pacientes.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000762