Control de la frecuencia cardíaca en reposo y pronóstico en pacientes con enfermedad arterial coronaria e hipertensión previamente tratados con bisoprolol: Análisis de subgrupos del estudio BISO-CAD
La frecuencia cardíaca en reposo (FCR) es un predictor bien establecido de mortalidad total y hospitalización por insuficiencia cardíaca en pacientes con hipertensión. El bisoprolol fumarato, un bloqueador beta-adrenérgico de segunda generación (β-bloqueador), se prescribe comúnmente para el manejo de la hipertensión. Este estudio tuvo como objetivo evaluar retrospectivamente los cambios en la FCR promedio y su asociación con desenlaces cardiovasculares en pacientes con enfermedad arterial coronaria (EAC) e hipertensión tratados con bisoprolol, utilizando datos del estudio BISO-CAD.
Introducción
La hipertensión, caracterizada por una presión arterial (PA) persistentemente elevada, es un factor de riesgo mayor para enfermedades cardiovasculares (ECV). La PA elevada contribuye significativamente a la mortalidad global por todas las causas. Estudios clínicos demuestran una relación fuerte, continua y lineal entre la PA elevada y las ECV. Un metaanálisis reveló que cada reducción de 10 mmHg en la PA sistólica (PAS) disminuye significativamente el riesgo de ECV, enfermedad arterial coronaria, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y mortalidad total. La FCR se considera un predictor sólido de mortalidad total y hospitalización por insuficiencia cardíaca en pacientes hipertensos. Datos de la cohorte Framingham mostraron que la FCR es un factor de riesgo independiente para eventos cardiovasculares, particularmente insuficiencia cardíaca y muerte por todas las causas. Una FCR más alta también se asocia con peores resultados a largo plazo en pacientes con EAC sometidos a intervención coronaria percutánea.
Los β-bloqueadores son ampliamente utilizados en el manejo de la hipertensión. Se clasifican en tres generaciones según su actividad: los de primera generación bloquean no selectivamente los receptores β1 y β2, los de segunda generación son cardio-selectivos con mayor afinidad por los β1, y los de tercera generación tienen efectos vasodilatadores y propiedades antiinflamatorias. Los β-bloqueadores reducen la FCR, el gasto cardíaco y la liberación de renina, disminuyendo la actividad del sistema nervioso simpático (SNS). Se indican en infarto de miocardio, angina de pecho y disfunción ventricular izquierda.
Sin embargo, las guías del Joint National Committee no recomiendan los β-bloqueadores como terapia de primera línea para hipertensión debido al mayor riesgo de accidente cerebrovascular observado con atenolol. Las guías actuales de la ESC/EHS recomiendan su uso combinado con otros antihipertensivos en casos que requieren control de la frecuencia cardíaca, postinfarto o angina sintomática. Ensayos clínicos recientes confirman que los β-bloqueadores son tan efectivos como otras clases de antihipertensivos en prevenir eventos cardiovasculares mayores, excepto en accidente cerebrovascular.
El bisoprolol fumarato, un β-bloqueador de segunda generación, ha demostrado reducir la mortalidad en pacientes con insuficiencia cardíaca (estudios CIBIS I y II) y disminuir la PAS central más eficazmente que el atenolol (estudio BISO-ART). Sin embargo, existe evidencia limitada sobre el impacto de la reducción de la FCR inducida por bisoprolol en pacientes con hipertensión primaria o comórbida. Este análisis de subgrupos del estudio BISO-CAD buscó abordar esta brecha.
Métodos
El estudio BISO-CAD fue un estudio observacional de fase IV, multinacional y multicéntrico, realizado entre octubre de 2011 y julio de 2015 en China, Corea del Sur y Vietnam. Se incluyeron pacientes ≥20 años con diagnóstico de EAC, angina estable/inestable, diabetes tipo 2 o ≥3 factores de riesgo (hipertensión, dislipidemia, tabaquismo, etc.), FCR ≥70 lpm en consulta y tratamiento previo con bisoprolol. Los criterios de exclusión incluyeron contraindicaciones al bisoprolol, infarto agudo de miocardio reciente, disfunción orgánica grave o hipertensión no controlada.
Este análisis se centró en pacientes con EAC e hipertensión comórbida (PAS ≥140 mmHg y/o PAD ≥90 mmHg o bajo tratamiento antihipertensivo). Los parámetros clínicos se evaluaron a los 6, 12 y 18 meses. La dosis de bisoprolol osciló entre 1,25 y 10 mg/día, ajustándose según criterios clínicos.
Resultados
Se incluyeron 681 pacientes hipertensos (edad media: 64,77 ± 10,33 años; 69,0% hombres). La FCR basal fue 75,7 ± 6,8 lpm. El bisoprolol redujo significativamente la FCR a 68,9 ± 8,4 lpm a los 6 meses, manteniendo este efecto hasta los 18 meses. Los pacientes con FCR <65 lpm mostraron menor riesgo de eventos cardiovasculares compuestos (CCCO) comparados con aquellos con FCR ≥75 lpm. Una FCR entre 70-74 lpm se asoció con mayor riesgo de CCCO (OR ajustado: 4,34; IC95%: 1,19-15,89; p = 0,03). La dosis media de bisoprolol fue 3,7 ± 1,9 mg/día, con 84% de pacientes recibiendo ≤5 mg/día.
En seguridad, 23,9% reportaron eventos adversos, siendo 1,3% relacionados con bisoprolol. La mortalidad cardiovascular fue 1,5%.
Discusión
Este estudio confirma que el bisoprolol reduce efectivamente la FCR y mejora los resultados cardiovasculares en pacientes con EAC e hipertensión, independientemente de su efecto antihipertensivo. Los hallazgos concuerdan con estudios previos como CIBIS y EUROPA, que vinculan una FCR elevada con peor pronóstico. La reducción sostenida de la FCR sugiere un beneficio clínico relevante, aunque las dosis utilizadas fueron menores a las empleadas en insuficiencia cardíaca.
Limitaciones
Las principales limitaciones incluyen la heterogeneidad en el tamaño de las cohortes, la exclusión de historias médicas completas y el seguimiento relativamente corto (18 meses). Además, la mayoría recibió dosis ≤5 mg/día, limitando la evaluación de dosis mayores.
Conclusión
El bisoprolol demostró ser efectivo para reducir la FCR y mejorar los desenlaces cardiovasculares en pacientes con EAC e hipertensión comórbida. Estos resultados refuerzan la importancia del control de la FCR en el manejo integral de la hipertensión. Se requieren estudios a largo plazo para evaluar el impacto de dosis más altas y su efecto en poblaciones diversas.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000802