Compañía familiar entre pacientes con enfermedad por coronavirus 2019: un estudio observacional retrospectivo
El brote global de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) ha planteado desafíos sin precedentes para los sistemas de salud en todo el mundo. Una característica definitoria de esta enfermedad es su tendencia a agruparse dentro de las familias, donde múltiples miembros suelen infectarse simultáneamente. Este agrupamiento familiar tiene implicaciones significativas para la atención y el manejo de los pacientes, particularmente en entornos hospitalarios donde se aplican protocolos de aislamiento estrictos. Este estudio explora el concepto de compañía familiar (CF) entre pacientes hospitalizados con COVID-19 y sus posibles beneficios en el tratamiento y manejo de la enfermedad.
El estudio se realizó como un análisis observacional retrospectivo, aprobado por el Comité de Ética del Hospital Universitario Tercero de Peking. Incluyó a pacientes adultos ingresados en una sala única del Hospital Tongji, Colegio Médico Tongji de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, entre el 9 y el 29 de febrero de 2020. Los pacientes se incluyeron si tenían diagnóstico de COVID-19 según las guías clínicas chinas. Se excluyeron aquellos con otras enfermedades críticas comórbidas o que sobrevivieron con soporte de oxigenación por membrana extracorpórea. El estudio se centró en pacientes ingresados con familiares también infectados por SARS-CoV-2.
Los pacientes de una misma familia fueron alojados juntos en la misma habitación tras obtener consentimiento verbal. Este grupo se designó como CF. Los pacientes sin familiares se alojaron según el sexo, formando el grupo sin compañía familiar (sCF). Todos recibieron aislamiento, acceso a teléfonos móviles, apoyo psicológico rutinario y las mismas intervenciones terapéuticas según las guías chinas.
Los datos se extrajeron de registros médicos electrónicos, y la gravedad de la enfermedad se clasificó según las guías. El resultado principal fue la supervivencia a los 28 días del ingreso. Las variables continuas se expresaron como mediana y rango intercuartílico (RIC), y las categóricas como números y porcentajes. Las comparaciones estadísticas utilizaron la prueba U de Mann-Whitney o la prueba exacta unilateral de Fisher, con valor p <0.05 considerado significativo. No se calcularon tamaños de muestra debido al carácter piloto del estudio y la pandemia en curso.
De 66 pacientes ingresados, 53 se incluyeron en el análisis final. Diez pacientes (18,9%) formaron el grupo CF, incluyendo cuatro parejas y un padre con su hija. Los 43 restantes (81,1%) conformaron el grupo sCF. Los pacientes en CF eran mayores (mediana de 73 vs. 64 años) y presentaban mayor prevalencia de hipertensión (90% vs. 39,5%). No hubo diferencias significativas en otras características demográficas, clínicas o tratamientos.
En el grupo CF, pacientes con enfermedad leve ayudaron a cuidar a familiares graves en alimentación, higiene y traslados. Algunos brindaron apoyo lingüístico traduciendo dialectos locales o interpretando gestos de familiares con mascarillas de oxígeno. Todas las parejas en CF sobrevivieron, incluyendo casos graves. Sin embargo, el padre del par padre-hija falleció tras deterioro psicológico post-alta de su hija, desarrollando delirio, lesión cardíaca aguda y fallo respiratorio.
La tasa global de supervivencia a 28 días fue del 81,1% (43/53). Numéricamente, la supervivencia fue mayor en CF (90%) vs. sCF (79%). En casos graves/críticos, la supervivencia fue 83,3% (5/6) en CF vs. 57,1% (12/21) en sCF. Aunque no se realizó análisis estadístico formal por el tamaño muestral, los datos sugieren un impacto positivo potencial de la CF.
El estudio propone mecanismos beneficiosos de la CF: 1) reducción de ansiedad mediante apoyo emocional, 2) mejora en la adherencia terapéutica (ej. uso de ventilación no invasiva), y 3) facilitación de la comunicación médico-paciente. No obstante, la estrategia CF tiene limitaciones: aplicabilidad restringida a enfermedades infecciosas agudas, dependencia del consentimiento de los pacientes y posibles conflictos culturales/religiosos.
Entre las limitaciones del estudio destacan su diseño retrospectivo, posible sesgo de selección (mayor edad y comorbilidades en CF) y tamaño muestral reducido. Sin embargo, ofrece perspectivas valiosas sobre estrategias holísticas de atención en entornos con recursos limitados.
En conclusión, este estudio observacional sugiere que la compañía familiar entre pacientes hospitalizados con COVID-19 podría ser un factor favorable para mitigar la gravedad de la enfermedad, ofreciendo un enfoque eficiente en recursos médicos. Se requieren estudios adicionales con cohortes más grandes para evaluar su eficacia durante la pandemia.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001114