Colitis isquémica de forma tumoral que simula cáncer de colon
La colitis isquémica es una condición caracterizada por la reducción del flujo sanguíneo al colon, lo que provoca inflamación y daño del tejido intestinal. Aunque típicamente se presenta con síntomas como dolor abdominal, diarrea y hematoquecia, existen casos poco frecuentes en los que la colitis isquémica puede simular la apariencia de un cáncer de colon. Este artículo explora dos casos de colitis isquémica de forma tumoral inicialmente sospechosos de malignidad, destacando los desafíos diagnósticos y la importancia de un enfoque conservador en estos escenarios.
Presentación de casos
Caso 1: Varón de 78 años con sospecha de cáncer en la flexura hepática
Un varón de 78 años fue remitido a la clínica ambulatoria por dolor abdominal y sospecha de cáncer en la flexura hepática. Su historial médico incluía hipertensión, diabetes mellitus y enfermedad renal crónica. Además, era fumador y alcohólico crónico. Previo al ingreso, se realizaron una tomografía computarizada (TC) sin contraste (debido a su enfermedad renal) y una colonoscopia en una clínica local.
La TC mostró engrosamiento parietal segmentario en el colon ascendente proximal con infiltración pericolónica. La colonoscopia reveló una lesión ulcero-infiltrativa de aspecto tumoral, y se tomó una biopsia. Los resultados histopatológicos indicaron inflamación crónica con cambios reactivos y exudado inflamatorio necrótico. Aunque estos hallazgos no confirmaban malignidad, se mantuvo alta sospecha de cáncer. El nivel de antígeno carcinoembrionario (CEA) fue normal.
Un mes después de la colonoscopia inicial, se realizó cirugía laparoscópica. Las imágenes intraoperatorias mostraron engrosamiento parietal, lo que motivó una hemicolectomía derecha laparoscópica. Sin embargo, la pieza quirúrgica no presentaba lesiones visibles. El informe patológico final confirmó fibrosis submucosal segmentaria, compatible con una ulceración en fase de cicatrización.
Caso 2: Mujer de 66 años con hematoquecia
Una mujer de 66 años acudió a la clínica por hematoquecia. Su historial incluía diabetes mellitus. La colonoscopia mostró una masa ulcero-infiltrativa de 4 cm en la flexura esplénica. La biopsia reveló exudado inflamatorio necrótico sin células epiteliales. La TC detectó engrosamiento parietal difuso con infiltración serosa. El nivel de CEA también fue normal.
Ante la sospecha de malignidad, se realizó cirugía tres semanas después. Sin embargo, no se identificó tumor durante el procedimiento. Una colonoscopia intraoperatoria confirmó el diagnóstico de colitis isquémica, y la cirugía finalizó sin resección.
Discusión
Desafíos diagnósticos
El aspecto crítico en el diagnóstico de la colitis isquémica de forma tumoral es diferenciarla de la malignidad. Esto es complejo debido a que los hallazgos endoscópicos y radiológicos suelen ser similares a los del carcinoma. En ambos casos, la colonoscopia y la TC sugirieron masas ulcero-infiltrativas sospechosas de cáncer. Sin embargo, las biopsias solo mostraron inflamación.
Las biopsias pueden ser insuficientes, dificultando la decisión quirúrgica. Como se observó en estos casos, a menos que existan indicaciones clínicas urgentes, un enfoque conservador con reevaluación endoscópica o radiológica es preferible.
Características clínicas y patológicas
Khor et al. describieron las características clínicas y patológicas de la colitis isquémica de forma tumoral. En 19 pacientes, todos inicialmente sospechosos de cáncer, 16 presentaron masas polipoideas o fungantes que obstruían la luz. El tamaño promedio de las lesiones fue 4,67 cm. La TC mostró engrosamiento segmentario sospechoso en seis de ocho pacientes. Colonoscopias de seguimiento (1–32 semanas después) evidenciaron resolución completa de las masas.
Distribución anatómica
La colitis isquémica típica afecta zonas de «watershed» como la flexura esplénica, colon descendente y unión rectosigmoidea. Sin embargo, en su variante tumoral, las lesiones suelen localizarse en ciego y colon ascendente (como en el Caso 1). Esta distribución sugiere una patogenia diferente.
Estrategias de manejo
Si la sospecha de cáncer persiste a pesar de biopsias no concluyentes, se recomienda precaución. En ausencia de síntomas graves (hemorragia persistente, perforación), la reevaluación con colonoscopia repetida o TC es preferible. La colonoscopia intraoperatoria (Caso 2) también ayuda a evitar resecciones innecesarias.
Conclusión
La colitis isquémica de forma tumoral representa un desafío diagnóstico significativo. La distinción entre esta entidad y el cáncer requiere una historia clínica detallada, biopsias adecuadas y conciencia de su similitud con la malignidad. Un enfoque conservador, junto con técnicas de imagen y endoscopia repetidas, puede prevenir cirugías innecesarias.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000800