Carga cardiovascular y renal de la enfermedad del hígado graso asociada a metabólicos en encuestas nacionales seriales de EE. UU., 1999-2016
La enfermedad del hígado graso asociada a metabólicos (MAFLD, por sus siglas en inglés) ha emergido como un problema crítico de salud pública, con un incremento en su prevalencia y en las cargas cardiovasculares y renales asociadas durante las últimas dos décadas. Este estudio, que utiliza datos de las Encuestas Nacionales de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) de EE. UU. entre 1999 y 2016, ofrece un análisis exhaustivo de las tendencias y cargas de la MAFLD en comparación con la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD).
La MAFLD se define por la presencia de esteatosis hepática junto con uno de tres criterios: sobrepeso/obesidad general, diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) o evidencia de desregulación metabólica. El estudio analizó datos de 19.617 adultos no embarazados mayores de 20 años, evaluando la prevalencia de MAFLD, sus riesgos cardiovasculares y renales asociados, y las tendencias temporales.
La prevalencia de MAFLD aumentó significativamente del 28,4% en 1999–2002 al 35,8% en 2011–2016. En este último período, casi la mitad de los adultos con MAFLD presentaba hipertensión (49,0%), más de la mitad tenía dislipidemia (57,8%) y un cuarto padecía diabetes mellitus (26,4%). Además, el 88,7% tenía obesidad central y el 18,5% eran fumadores activos. El riesgo cardiovascular a 10 años varió entre 10,5% y 13,1%, mientras que el 19,7% tenía enfermedad renal crónica (ERC).
El estudio identificó que los adultos con MAFLD mostraron un incremento en obesidad y en tratamientos para reducir la presión arterial, lípidos y hemoglobina glucosilada (HbA1c). Sin embargo, no se observaron mejorías significativas en el control glucémico de pacientes diabéticos. Aunque el riesgo cardiovascular a 10 años disminuyó con el tiempo, no hubo cambios en la prevalencia de ERC, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.
En comparación con la NAFLD, la MAFLD presentó una prevalencia significativamente mayor y se asoció con una carga cardio-renal absoluta más elevada. Estos hallazgos subrayan la necesidad de una identificación temprana y estratificación de riesgo en pacientes con MAFLD, así como la importancia de la colaboración entre endocrinólogos y hepatólogos en su manejo.
Los datos de las encuestas NHANES proporcionan una base sólida para comprender las tendencias y cargas de la MAFLD. El uso del índice de hígado graso por ultrasonido (US-FLI) para definir esteatosis hepática contribuye a la validez de los resultados. El análisis integral de marcadores cardiovasculares y renales ofrece perspectivas clave sobre las implicaciones clínicas de esta entidad.
En conclusión, el estudio evidencia el aumento en la prevalencia de MAFLD y sus importantes cargas cardiovasculares y renales. Estos resultados resaltan la urgencia de implementar estrategias de detección y manejo tempranos para prevenir complicaciones, así como reevaluar los criterios diagnósticos actuales, dado que la MAFLD podría representar una carga cardio-renal mayor que la NAFLD.
Las implicaciones de este trabajo trascienden el ámbito clínico, exigiendo iniciativas de salud pública para abordar el impacto creciente de la MAFLD. Además, se requieren investigaciones futuras para explorar su fisiopatología y desarrollar terapias dirigidas que reduzcan sus riesgos asociados.
En conjunto, este análisis ofrece información valiosa para profesionales de la salud, investigadores y formuladores de políticas, enfatizando la importancia de enfoques multidisciplinarios y intervenciones oportunas en el manejo de la MAFLD.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001513