Cambios dependientes de la edad en los recuentos totales y diferenciales de glóbulos blancos en niños
El hemograma completo (CBC) es uno de los exámenes de laboratorio más utilizados en la práctica clínica. Desempeña un papel crucial en la evaluación diagnóstica de enfermedades sospechosas y en programas de cribado de bienestar. Entre sus componentes, los recuentos de glóbulos blancos (WBC) y sus diferenciales —incluyendo monocitos (MONO#), linfocitos (LYMPH#), neutrófilos (NEUT#), eosinófilos (EO#) y basófilos (BASO#)— son fundamentales. Estas células, generadas por progenitores mieloides o linfoides, son esenciales para la inmunidad y se emplean en el diagnóstico de enfermedades como apendicitis, pancreatitis aguda y, recientemente, COVID-19.
Sin embargo, el desarrollo fisiológico en niños, especialmente durante la lactancia y la pubertad, puede alterar significativamente los resultados de laboratorio. Por ejemplo, la actividad de la fosfatasa alcalina sérica aumenta durante la pubertad debido al crecimiento óseo acelerado y luego disminuye en la adultez. De manera similar, los recuentos totales y diferenciales de WBC cambian con la edad. Interpretarlos sin considerar estas variaciones dependientes de edad y sexo puede conducir a errores diagnósticos.
Este estudio investigó los cambios relacionados con la edad en los recuentos de WBC en niños chinos sanos de 0 a 18 años, utilizando datos del estudio PRINCE (Pediatric Reference Intervals in China), un estudio transversal multicéntrico realizado entre enero de 2017 y diciembre de 2018. Se calcularon curvas de cuantiles mediante modelos aditivos generalizados para ubicación, forma y escala (GAMLSS), analizando los percentiles 2.5, 50 y 97.5. Además, se emplearon gráficos de áreas apiladas para visualizar las proporciones de los diferenciales de WBC.
Los resultados mostraron que los cuantiles 50 y 97.5 de los recuentos totales de WBC y monocitos fueron máximos al nacer, con una disminución rápida durante los primeros seis meses de vida, seguida de una reducción lenta hasta los dos años. Por el contrario, los linfocitos fueron bajos en la lactancia, alcanzaron su máximo a los seis meses y luego disminuyeron gradualmente hasta los nueve años. Los neutrófilos siguieron un patrón inverso: altos al nacer, reducción rápida hasta los seis meses y aumento progresivo con la edad. Los eosinófilos y basófilos no mostraron cambios significativos.
La relación neutrófilo-linfocito (NLR) aumentó casi tres veces entre los 2 y 18 años, con cambios más acelerados durante la pubertad. Se observaron diferencias sexuales en NEUT#, LYMPH# y EO# en esta etapa, probablemente por efectos inmunomoduladores de las hormonas sexuales. Por ejemplo, el estrógeno potencia respuestas inmunológicas, mientras la testosterona las suprime.
El análisis de proporciones de WBC reveló dos intersecciones entre linfocitos y neutrófilos: durante la lactancia y alrededor de los cinco años, lo que indica cambios críticos en la composición leucocitaria.
Estos hallazgos tienen implicaciones clínicas relevantes. Los recuentos de WBC son esenciales para evaluar el estado inmunológico y diagnosticar enfermedades en niños, pero los intervalos de referencia deben ajustarse según edad y sexo. Por ejemplo, la utilidad diagnóstica de los WBC en apendicitis varía significativamente si no se consideran estos factores.
Además, comprender estos cambios es vital para nuevas infecciones como COVID-19. Muchos estudios no han explorado variaciones dependientes de la edad en WBC, limitando su aplicabilidad en niños. El NLR y NEUT# son indicadores clave para diferenciar COVID-19 de otras infecciones virales en etapas tempranas.
En conclusión, este estudio proporciona datos valiosos sobre los cambios en los WBC en niños chinos sanos, facilitando su aplicación clínica y reduciendo errores diagnósticos. Subraya la necesidad de intervalos de referencia específicos por edad y sexo para mejorar la eficacia diagnóstica y los resultados en pacientes.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000000854