Avances en la investigación sobre la etiología y patogénesis de la escoliosis idiopática adolescente

Avances en la investigación sobre la etiología y patogénesis de la escoliosis idiopática adolescente

La escoliosis idiopática adolescente (EIA) es una deformidad espinal tridimensional compleja que se desarrolla típicamente entre los 11 y 18 años. Representa la forma más común de escoliosis idiopática en niños, con una prevalencia global del 0,47% al 5,20%. En China, la incidencia oscila entre el 0,6% y el 2,0%, siendo la EIA responsable del 90% de los casos. La prevalencia es mayor en mujeres, alcanzando un 2,4%.

Aunque la etiología y patogénesis de la EIA siguen sin esclarecerse, las investigaciones actuales se agrupan en nueve áreas: células madre mesenquimales de médula ósea (BM-MSC), genética, análisis tisular, biomecánica espinal, neurología, hormonas, bioquímica, factores ambientales y estilo de vida.

Células madre mesenquimales de médula ósea (BM-MSC)
Las BM-MSC en pacientes con EIA muestran menor capacidad osteogénica y mayor tendencia a la diferenciación adipogénica, lo que contribuye a baja densidad mineral ósea (DMO). Estudios proteómicos identificaron alteraciones en proteínas como PKM2, anexina A2 y HSP27, vinculadas a formación ósea deficiente. Además, se observó regulación negativa de receptores de melatonina y leptina en BM-MSC, reduciendo su respuesta a estas hormonas clave en la osteogénesis. ARN largos no codificantes (lncRNA) y microARN (miARN) también modulan la diferenciación osteogénica mediante mecanismos epigenéticos.

Estudios genéticos
Estudios en gemelos revelan mayor concordancia en monocigóticos, respaldando un componente hereditario. Variantes genéticas asociadas a EIA incluyen MAPK7, LBX1, GPR126 y TGFB1, identificadas mediante GWAS. Alteraciones epigenéticas, como metilación del ADN y ARN no codificantes, regulan la expresión génica en la patogénesis.

Análisis tisular
En hueso, se observa volumen óseo subnormal y alta remodelación en procesos espinosos. En músculos paravertebrales, hay cambios en la composición de fibras y contractilidad, vinculados a variantes en FBN1/FBN2 y activación de la vía TGF-β.

Biomecánica espinal
El crecimiento anterior relativo excesivo (RASO) de la columna se asocia con deformidad escoliótica. Modelos computacionales demuestran que RASO induce progresión de la curvatura. Los discos intervertebrales también contribuyen a la asimetría temprana mediante acuñamiento.

Alteraciones neurológicas
Estudios de resonancia magnética muestran atenuación de materia blanca y diferencias en grosor cortical en áreas motoras y vestibulares de pacientes con EIA. Anomalías cerebelosas, como ectopia tonsilar, y disfunción vestibular (p. ej., asimetría en canales semicirculares) se relacionan con déficits posturales.

Desregulación hormonal
La deficiencia de melatonina y alteraciones en su receptor afectan la formación ósea. Desequilibrios en calmodulina, leptina (reguladora de DMO), estrógeno y hormona de crecimiento también se vinculan a EIA.

Biomarcadores bioquímicos
El sistema RANKL/OPG, clave en la resorción ósea, está desbalanceado en EIA. Polimorfismos en el receptor de vitamina D y alteraciones en metabolismo lipídico (p. ej., colesterol LDL elevado) son factores asociados. Los discos escolióticos muestran redistribución de glucosaminoglicanos y mayor expresión de colágeno, favoreciendo degeneración.

Factores ambientales y estilo de vida
La exposición a selenio ambiental y cloro en piscinas se ha propuesto como inductor de EIA. Alteraciones en el microbioma intestinal correlacionan con cambios proteómicos plasmáticos y gravedad de la curva. Actividades como el ballet y menor participación deportiva incrementan el riesgo.

Teoría integradora
La «teoría neuro-ósea doble» propone que la EIA surge de una desarmonía entre los sistemas nervioso autónomo y somático, exacerbada por factores genéticos y hormonales. La interacción leptina-hipotálamo-sistema simpático y disfunción somática conducirían a deformidad espinal y crecimiento óseo asimétrico.

Conclusión
La EIA es multifactorial, con alteraciones intrínsecas (genéticas, hormonales) y extrínsecas (ambientales) que convergen en anomalías óseas centrales. Futuras investigaciones deben integrar hallazgos para desarrollar estrategias preventivas y terapéuticas efectivas.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000000652

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