Avances en la Investigación de los Efectos No Objetivo de la Vacuna BCG

Avances en la Investigación de los Efectos No Objetivo de la Vacuna BCG

Introducción
La vacuna Bacilo de Calmette–Guérin (BCG), derivada de una cepa atenuada de Mycobacterium bovis, es una de las primeras vacunas desarrolladas en el siglo XX. Actualmente, es la única autorizada para prevenir formas graves de tuberculosis (TB) en niños, aunque su eficacia disminuye con la edad. Para 2020, 154 países incluían la BCG en sus programas de vacunación, con 53 alcanzando una cobertura ≥95%.

En la década de 1920, Calmette observó que la vacuna reducía la mortalidad no relacionada con TB en niños. Ensayos clínicos y estudios observacionales posteriores respaldaron estos hallazgos. Una revisión sistemática de la OMS en 2013 reportó una reducción del 30% en la mortalidad neonatal tras la vacunación con BCG. Estudios recientes confirman una disminución del 38% en mortalidad neonatal y del 16% a un año de vida, atribuibles principalmente a la prevención de infecciones y trastornos no relacionados con TB.

Efectos No Objetivo de la Vacuna BCG
Los efectos no objetivo se refieren a la protección contra enfermedades e infecciones distintas a la TB, como infecciones respiratorias, lepra, malaria, cáncer de vejiga no músculo invasivo (NMIBC) y enfermedades autoinmunes.

Sobre las infecciones
La BCG reduce la mortalidad infantil por infecciones respiratorias (IR), principal causa de muerte en menores de cinco años. Un estudio de casos y controles de Stensballe et al. mostró menor riesgo de IR por virus sincicial respiratorio en niños vacunados. Un análisis en 33 países reportó una reducción del 17–37% en IR agudas, mientras que un estudio español observó un 41,4% menos de hospitalizaciones por IR en niños vacunados.

En adultos mayores, un ensayo en Indonesia reveló que la BCG mensual durante tres meses redujo significativamente la prevalencia de IR. En Grecia, una dosis única disminuyó el riesgo de infecciones respiratorias en un 79% en ancianos.

Además, metaanálisis indican un efecto protector del 26% contra la lepra. En Sudáfrica, un estudio transversal con 34.206 niños mostró una reducción del 6% en la prevalencia de malaria en vacunados.

Como inmunoterapia para virus
La BCG se ha explorado en el tratamiento de verrugas cutáneas y genitales por VPH. Un estudio con 50 participantes observó resolución completa de lesiones en el 80% de los tratados con BCG, frente a ningún efecto en el grupo control. Ensayos clínicos reportan tasas de curación del 37,0–65,0% en verrugas por VPH.

En herpes simple recurrente, una dosis única de BCG mantuvo libre de recaídas al 19,3% de los pacientes durante tres años y al 9,2% por más de seis años.

Como adyuvante de otras vacunas
La BCG potencia la respuesta inmune de vacunas como la hepatitis B. Su coadministración al nacimiento incrementa la producción de anticuerpos y citocinas. Ensayos demuestran que también mejora la respuesta a vacunas contra difteria, tétanos, polio y neumococo.

Sobre el cáncer de vejiga no músculo invasivo (NMIBC)
La BCG es estándar en el tratamiento de NMIBC. Un metanálisis de 24 ensayos mostró que reduce la progresión tumoral en un 27% comparado con controles. Es superior a quimioterapias como mitomicina C, disminuyendo la recurrencia y mortalidad.

Sobre enfermedades autoinmunes
La vacuna mejora la función pulmonar en asmáticos y normaliza la hemoglobina glucosilada en diabetes tipo 1 tras ocho años de seguimiento. Además, reduce un 52% el riesgo de esclerosis múltiple comparado con placebo.

Mecanismos Explicativos
Dos mecanismos principales explican estos efectos: respuestas linfocitarias heterólogas e inmunidad entrenada.

Respuestas linfocitarias heterólogas
La BCG activa células T CD4+ y CD8+, modulando respuestas Th1 y Th17 mediante citocinas como IFN-γ, IL-1β, IL-6 y TNF-α. En NMIBC, induce la activación de células NK, esenciales para eliminar células tumorales.

Inmunidad entrenada
Este fenómeno implica cambios epigenéticos y metabólicos en células innatas como monocitos y macrófagos. La BCG aumenta la accesibilidad de factores de transcripción al ADN y promueve modificaciones en histonas (H3K4m3, H3K27ac), activando genes proinflamatorios que mejoran la respuesta contra patógenos.

Factores que Influyen en los Efectos No Objetivo
La cepa de BCG, el momento de inoculación, el sexo y la secuencia de vacunación modulan su eficacia. Por ejemplo, la cepa danesa induce respuestas citocínicas multifuncionales más potentes. La vacunación neonatal reduce la mortalidad más que su aplicación tardía. Diferencias por sexo muestran menor mortalidad en varones durante la primera semana postvacunación, y en mujeres entre las semanas 2–4. La secuencia BCG después o simultánea a DTP disminuye el riesgo de IR agudas.

Discusión
Los efectos no objetivo de la BCG tienen implicaciones críticas en salud pública, especialmente en regiones con alta carga de enfermedades infecciosas. Aunque su potencial como adyuvante inmunológico es prometedor, se requieren más estudios para confirmar estos hallazgos y optimizar su uso en estrategias de vacunación.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000002890

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