Aplicación de los criterios de la Iniciativa Global de Liderazgo sobre Desnutrición (GLIM) en pacientes con cirrosis hepática
La cirrosis hepática, etapa terminal de la mayoría de las enfermedades hepáticas crónicas, representa una carga significativa para la salud pública a nivel mundial. Es la 14ª causa principal de muerte a nivel global, con aproximadamente 1,3 millones de fallecimientos anuales. La desnutrición, un problema de salud pública grave, es un factor clave en la morbimortalidad. El hígado desempeña un papel crítico en el metabolismo energético, y la desnutrición es prevalente en pacientes con cirrosis, especialmente en aquellos con descompensación. Reconociendo la importancia del estado nutricional, los criterios de la Iniciativa Global de Liderazgo sobre Desnutrición (GLIM) se publicaron en 2019 para establecer un consenso global en el diagnóstico de la desnutrición en diversos contextos clínicos. La reducción de la masa muscular, un criterio fenotípico central en GLIM, cuenta con fuerte respaldo científico. Sin embargo, no existe consenso sobre cómo medir y definir esta reducción en entornos clínicos. Este estudio investigó los valores de referencia óptimos del índice de masa muscular esquelética (L3-SMI) para diagnosticar sarcopenia y desnutrición según GLIM, así como la prevalencia de esta última en pacientes cirróticos hospitalizados.
Métodos
Este estudio retrospectivo incluyó a 1002 pacientes adultos con cirrosis hepática hospitalizados entre el 1 de enero de 2018 y el 28 de febrero de 2022 en el Hospital Beijing You-An de la Universidad Médica de Capital. Los criterios de exclusión incluyeron tumores malignos, inmovilidad prolongada, VIH/sida, embarazo y condiciones crónicas que afectan la absorción de nutrientes. Los pacientes se dividieron aleatoriamente en un grupo de modelado (cohorte 1, n = 667) y otro de validación (cohorte 2, n = 335). La cohorte 1 se utilizó para determinar los puntos de corte óptimos del L3-SMI mediante curvas ROC, utilizando la mortalidad intrahospitalaria como referencia. La cohorte 2 validó estos valores y evaluó la prevalencia de desnutrición según GLIM.
Se realizaron mediciones antropométricas estandarizadas, incluyendo peso seco ajustado por ascitis. La masa muscular se evaluó mediante tomografía computarizada abdominal (TAC) a nivel de la tercera vértebra lumbar (L3), analizada con software Syngo. El diagnóstico nutricional siguió los criterios GLIM, incorporando el cribado con NRS-2002 y parámetros fenotípicos (pérdida de masa muscular, reducción del IMC) y etiológicos (inflamación/hipermetabolismo).
Resultados
Los puntos de corte óptimos de L3-SMI fueron 39,50 cm²/m² en hombres y 33,06 cm²/m² en mujeres. En la cohorte 2, el 31,63% de los hombres y el 23,3% de las mujeres presentaron sarcopenia. La prevalencia de desnutrición según GLIM fue del 34,3%, siendo un factor de riesgo independiente para mortalidad intrahospitalaria (Wald = 6,347; p = 0,012). Los pacientes desnutridos presentaron mayor prevalencia de ascitis, peritonitis bacteriana espontánea (SBP) y mortalidad, en comparación con aquellos sin desnutrición. GLIM mostró mejor capacidad predictiva de mortalidad que la Evaluación Subjetiva Global (SGA) (AUC = 0,666 vs. 0,505).
Discusión
Este estudio proporciona valores de referencia para L3-SMI en pacientes cirróticos, facilitando la aplicación de los criterios GLIM en este grupo. La alta prevalencia de desnutrición resalta la necesidad de evaluaciones nutricionales rutinarias. La asociación con mortalidad intrahospitalaria subraya la importancia de intervenciones tempranas.
Las limitaciones incluyen su diseño retrospectivo y unicéntrico, lo que afecta la generalización. Futuros estudios multicéntricos deberán validar estos resultados, explorar umbrales de masa muscular severamente reducida y evaluar el impacto a largo plazo de la desnutrición.
Conclusión
Los valores de referencia establecidos para L3-SMI permiten diagnosticar sarcopenia y desnutrición según GLIM en pacientes cirróticos hospitalizados. Los hallazgos respaldan la utilidad de GLIM en la predicción de resultados adversos. Se requiere investigación adicional para validar estos valores y optimizar estrategias de intervención nutricional.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000002937