Actualizaciones sobre el virus de la hepatitis E
El virus de la hepatitis E (VHE) es el agente causal de la hepatitis E, una enfermedad de importancia global. Se estiman 20 millones de infecciones anuales por VHE en el mundo, con 3,3 millones de casos sintomáticos. La tasa de mortalidad oscila entre 0,5% y 3% en la población general. Aunque la hepatitis E suele ser una enfermedad aguda y autolimitada, la infección por VHE puede cronificarse en pacientes inmunocomprometidos y se asocia con alta mortalidad y complicaciones en embarazadas.
Estructura y clasificación del VHE
El VHE es un virus de ARN monocatenario positivo, con un genoma de 6,6 a 7,2 kilobases que contiene tres marcos abiertos de lectura (ORF). ORF1 codifica proteínas no estructurales implicadas en la replicación del ARN; ORF2 codifica la proteína de la cápside y una forma secretada de ORF2; ORF3 codifica una proteína pequeña relacionada con la liberación viral. La partícula viral es icosaédrica (27–32 nm de diámetro), no encapsulada en heces y bilis, pero quasi-envuelta en sangre. Los modelos animales útiles incluyen primates no humanos, cerdos, conejos y ratones quiméricos humanos.
Clasificado en la familia Hepeviridae, la especie Orthohepevirus A incluye ocho genotipos. Los genotipos 1 y 2 afectan exclusivamente a humanos en regiones con saneamiento deficiente. Los genotipos 3 y 4 son zoonóticos, transmitidos por consumo de productos animales crudos. Los genotipos 5–8 se han identificado en jabalíes y camélidos, con casos humanos reportados para el genotipo 7. El VHE aviar (Orthohepevirus B) causa hepatitis-esplenomegalia en aves, mientras que Orthohepevirus C incluye cepas de roedores con potencial zoonótico recientemente confirmado.
Transmisión y manifestaciones clínicas
La transmisión predominante es fecal-oral (genotipos 1–2 por agua contaminada; genotipos 3–4 por productos animales). Otras rutas incluyen transfusión sanguínea, transmisión vertical (asociada a fallo hepático fulminante neonatal) y posible transmisión sexual. En inmunocomprometidos, la infección crónica (definida por persistencia viral >3 meses) progresa rápidamente a cirrosis. Las embarazadas infectadas presentan mortalidad del 20–30%, con riesgo de aborto y mortinatos. Las manifestaciones extrahepáticas incluyen trastornos neurológicos (síndrome de Guillain-Barré), renales (glomerulonefritis) y hematológicos.
Diagnóstico y prevención
El diagnóstico se basa en la detección de ARN viral (estándar de oro) y anticuerpos anti-VHE (IgM e IgG). La serología puede ser negativa en inmunodeprimidos. La prevención incluye consumo de agua hervida, cocción adecuada de alimentos y mejora del saneamiento. La vacuna HEV 239 (Hecolin), comercializada en China, muestra eficacia del 100% con tres dosis contra los genotipos 1 y 4.
Tratamiento
La mayoría de casos agudos no requieren tratamiento. En crónicos y embarazadas, se utiliza ribavirina (eficacia del 80%) o PEG-IFN-α (limitado a trasplantados hepáticos). Mutaciones virales pueden causar fracaso terapéutico. El sofosbuvir, inhibidor de NS5B del VHC, muestra efecto aditivo con ribavirina in vitro, pero su utilidad clínica es controversial.
Conclusión
El VHE representa un desafío global con transmisión zoonótica emergente. Se necesitan mejores modelos in vitro, estudios de manifestaciones extrahepáticas y desarrollo de terapias específicas. El cribado en donantes de sangre y órganos, junto a la vacunación de grupos de riesgo, son estrategias clave para el control epidemiológico.
doi.org/10.1097/CM9.0000000000001998