Ácidos grasos de cadena corta en la presión arterial: ¿aliados o enemigos?

Ácidos grasos de cadena corta en la presión arterial: ¿aliados o enemigos?

La microbiota intestinal, una comunidad compleja de billones de microorganismos que residen en el intestino de humanos y roedores, ha sido reconocida cada vez más por su papel fundamental en enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión y la aterosclerosis. Entre los diversos mecanismos a través de los cuales la microbiota intestinal influye en la salud cardiovascular, la producción de metabolitos derivados de esta, en particular los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), ha surgido como un factor crítico. Los AGCC, que incluyen acetato, propionato y butirato, se producen principalmente mediante la fermentación de fibra dietética no digerible por bacterias intestinales. Se ha demostrado que estos metabolitos desempeñan un papel importante en el mantenimiento de una presión arterial estable, aunque los mecanismos precisos y su impacto global siguen siendo temas de investigación activa.

Estudios recientes han resaltado el potencial de los AGCC en la regulación de la presión arterial. Por ejemplo, el estudio HELIUS (HEalthy Life In an Urban Setting), realizado por Verhaar et al., incluyó a 4.672 participantes para investigar la correlación entre la microbiota intestinal, los AGCC y la presión arterial. Este gran estudio de cohorte reveló que la composición de la microbiota fecal explicó el 4,4% de la variación total en la presión arterial sistólica (PAS). Destacó que la abundancia de microbiota productora de AGCC fue un predictor significativo de una menor PAS. Sin embargo, se observó de manera paradójica que niveles más altos de AGCC fecales se asociaron con una mayor PAS en los participantes. Este hallazgo sugiere que los AGCC fecales podrían no ser los mediadores directos de la regulación de la presión arterial. En cambio, los AGCC circulantes, absorbidos y transportados al torrente sanguíneo, podrían tener un papel más relevante. Esta hipótesis subraya la necesidad de investigar más el valor predictivo de los AGCC circulantes y la variabilidad en su absorción, transporte y expresión de receptores.

La capacidad de la microbiota intestinal para fermentar fibra dietética en AGCC es clave en este contexto. Entre los AGCC, el acetato es el más abundante, seguido por el propionato y el butirato. Investigaciones previas han demostrado que una dieta rica en fibra puede alterar la composición de la microbiota intestinal, aumentando la concentración de bacterias productoras de acetato. Esta intervención dietética ha mostrado atenuar la disbiosis intestinal y reducir la presión arterial. La suplementación directa con acetato también disminuye la presión arterial, indicando un papel protector del acetato derivado de la microbiota. De manera similar, el propionato ha demostrado atenuar la hipertensión inducida por angiotensina II en ratones, mediante el mantenimiento de la homeostasis inmunológica dependiente de células T reguladoras. Por otro lado, el butirato inhibe la hipertensión inducida por angiotensina II al suprimir el sistema renina-angiotensina intrarenal mediado por el receptor (pro)renina. En conjunto, estos estudios evidencian que los AGCC derivados de la microbiota intestinal pueden reducir la presión arterial en roedores.

A pesar de estos hallazgos prometedores, la relación entre los AGCC y la presión arterial es compleja. La observación del estudio HELIUS sobre niveles elevados de AGCC fecales en participantes con mayor PAS sugiere que el papel de los AGCC no es lineal. Esta complejidad se acentúa por la participación de diversos receptores que median sus efectos, como los receptores acoplados a proteínas G (GPR41, GPR42, GPR43, GPR91, GPR109A, GPR164) y el receptor olfativo 78. Un análisis detallado de microorganismos individuales, sus metabolitos y los receptores correspondientes es esencial para comprender los mecanismos de regulación de la presión arterial por los AGCC.

Además de su rol en la presión arterial, los AGCC se han vinculado con otros procesos cardiovasculares. Por ejemplo, el crotonato (un AGCC) regula la crotonilación de histonas, específicamente la histona H3 en la lisina 18 (H3K18cr) y la histona H2B en la lisina 12 (H2BK12cr), asociándose con hipertrofia cardíaca patológica. Este hallazgo abre nuevas vías para investigar mecanismos epigenéticos mediante los cuales los AGCC podrían prevenir la hipertensión.

El potencial terapéutico de los AGCC en el manejo de la presión arterial es prometedor. Dirigirse a la microbiota intestinal o suplementar la dieta con AGCC como acetato, propionato y butirato podría ofrecer terapias antihipertensivas novedosas. No obstante, se requieren más estudios para explorar su potencial completo y dilucidar los mecanismos subyacentes. Esto incluye ensayos clínicos a gran escala que validen los hallazgos en modelos animales y evalúen los efectos a largo plazo de la suplementación con AGCC en la salud cardiovascular.

En conclusión, la microbiota intestinal y los AGCC que produce, en particular acetato, propionato y butirato, desempeñan un papel esencial en el control de la presión arterial. Aunque la relación entre los AGCC y la presión arterial es compleja, la evidencia actual sugiere un efecto protector contra la hipertensión. Futuras investigaciones deben centrarse en entender los mecanismos de regulación, explorar el potencial terapéutico de los AGCC y analizar su participación en otros procesos cardiovasculares. Al dirigirse a la microbiota intestinal y sus metabolitos, podrían desarrollarse estrategias innovadoras para manejar la hipertensión y mejorar la salud cardiovascular.

doi.org/10.1097/CM9.0000000000001578

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